jueves, 15 de noviembre de 2018

Resurrección



Morir en invierno
para que venga luego la primavera a gritarte desesperada que no
que aún queda tanto por vivir
y te desentierre
regalándote aguja e hilo para  remendar de a poquito
ese tablero que se te quebró sin previo aviso.

Buscarte un par de amores imposibles
y hacerles las canciones más cursis
llorando de vez en cuando por tanta despedida.
Creer que vas corriendo directo al paraíso
y por el camino caer
a causa del hielo
que te da el que no te cuida.

Levantarte.

Ir por la ciudad bajo lluvia rememorando los escalofríos
que le provoca a mi oído tu piel rozándolo.
Robar un beso en el asiento de atrás de un taxi
o derretirme por la foto con sueño y fósforos
que esconde ese secreto que sólo vos y yo conocemos.

Tirarte con fuerza a la ficción
creando desde esta nueva libertad
que te tiene el alma desbordada de tanta intensidad.

Enamorarte de todo y de todos
sin miedo a volver a perder.
Y lo imprescindible:
grabarme a fuego
tatuado en las vísceras
la responsabilidad
de no olvidar jamas calzarme los zapatos ajenos
ofreciendo los hilos de mis cicatrices
siempre disponibles para ser compartidos con quien los necesite.
Y si algun dia la torpeza me abruma
y me distraigo
gritame fuerte
porque quiero estar
ya que no me sirve de nada
salvarme a mí misma
si al mismo tiempo
hay otra
durmiendo en algún infierno.

Que nunca me gane la indiferencia
porque de esta y de todas
la única manera de salir y ganar
es juntas.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Nunca dejaras de sorprenderme y tenerte presente? Ojala no.

Vachi dijo...

Y de quièn estamos hablando?