miércoles, 31 de diciembre de 2008

El té de las cinco

Restaurant "El Atlántico". Rondan las cinco de la tarde, las chicas se van acomodando alrededor de una mesa preparada con antelación ya que han reservado el lugar varios días antes. Medialunas por doquier, masitas secas, porciones de diferentes tortas, jugos de naranja, algún café, cocas light y por supuesto ningún té.

Son ocho mujeres en la flor de la edad. Visten muy cercanamente al último grito de la moda, todas, menos una, quien entre otros detalles cuenta con un elemento infaltable a su atuendo: la mochila; que para variar obviamente no combina con el entorno ni las circunstancias generales. Pero nadie repara en ello; la costumbre puede más que el espíritu crítico, afortunadamente lo vence y le camina por encima.

Se aproxima fin de año, el ambiente en la ciudad es de fiesta, de renovación, de una energía que se sale por los poros, esperando el final de una etapa y el comienzo de otra. (Todo esto sucede hasta que finalmente llega el primer día del nuevo año que comienza. Misteriosamente desde que amanece dicha jornada, toda esa energía se evapora, muere. La ciudad parece un desierto inmóvil).

Los temas de conversación de las amigas van variando desde con quién pasarán las fiestas, las peleas familiares que estos temas acarrean, las empleadas, la inutilidad o no de los maridos para con las tareas domésticas, el estado de los críos y las mascotas, los claritos, quién de los antiguos varoncitos populares del antiguo liceo se ha vuelto gay... Luego se pasa automáticamente al veraneo, hacia dónde partirán en las tan ansiadas vacaciones... cuándo, cómo, con quién y en algunos casos se tocará el tema de la inversión económica requerida para esta actividad.

En determinado momento una de ellas decide plantear una pregunta sencilla, para que cada quien vaya respondiendo según le parezca.

- ¿Qué piensan hacer el año que viene?

Miradas alegres, cejas levantadas en señal de no saber por donde viene la mano, pequeños esbosos de sonrisas...

- Yo que sé, lo mismo de siempre; trabajar, cuidar a los nenes... ni idea - Se anima a responder alguien.

- ¿Pero algo diferente, alguna meta que te plantees...? ¿No...? ¿Nadie tiene ningún plan de nada...? -Insiste Elisa ansiosamente rozando con el vaiven de las piernas su mochila abierta abajo de la mesa.

- Bueno, si me pongo a pensar, en una de esas encuentro algo. - se atreve otra - Ya sé, sí, me gustaría hacer algún curso. Aprender algo nuevo, no sé, quizás un poco de portugués por ejemplo.

Comienzan a entusiasmarse y cada una va expresando sus pequeños grandes deseos:

- Yo quiero adelgazar. Por los menos cuatro kilos. ¡Y mantenerlos! Si llego al próximo diciembre con ese peso estoy copada.

- Encontrar casa de una vez. El alquiler me tiene mal... Queremos comprar ya. Pasa que está dificil...

- Dejar de fumar.

- Empezar a hacer algo de ejercicio... Pilates por ejemplo. Mover el cuerpo. ¡Se me está cayendo todo!

- Terminar el postgrado, sin interrupciones, salvar todo de una.

- Tener al bebé, que se adapte bien a la familia...

- Hacer un viaje. Poder ahorrar para irnos a algún lado, una semana por lo menos, los dos solos.

- ¡Un novio!

Todas se ríen

- Sí, ya sé, no es un plan, es más un deseo que otra cosa, pero ta, me voy a poner en plan de procurarme uno bueno.

- ¿Y vos Eli, qué onda...? ¿Qué misión tenés para este 2009? - Le pregunta la que está frente por frente.

- "Yo quiero poder hacer algo después de todo evento artístico (llamémosle "evento artísitico" a asistir a alguna obra, exposición, ballet, concierto, película, y más que nada leer algún libro nuevo). Y con "poder hacer algo" me refiero por ejemplo a escribir sobre eso; lo que sea. Que cada cosa nueva que haga respecto al arte o la cultura, me sirva como disparador para crear. Al menos para formar una opinión, una idea, un relato, una pintura, no sé, pero que sea productivo en algún sentido y dejar plasamada dicha productividad. Necesito poder digerir las cosas, procesarlas, ordenarlas en mi mente y después verterlas de alguna manera. Aunque no sea de forma directa, puede por ejemplo suceder que luego de escuchar determinada sinfonía que no conocía, vaya a narrar un cuento sobre extraterrestres y que nadie logre ver la conexión, pero que algo suceda en mí y lo pueda volcar. O sea, no quiero ingerir (por así decirlo) más cosas y que pasen de largo. O sólo disfrutarlas u odiarlas o criticarlas y luego recordarlas vagamente o lo que es ´mucho más seguro, olvidarlas casi por completo. Me gustaría usarlas, desarrollarlas. Por lo tanto tendría por ejemplo, que agarrar sólo un libro por vez, y hasta no terminarlo y pensar y lograr dilucidar la emoción o lo que me haya provocado y hacer algo con eso, no pasar a otra cosa. Pretendo ordenar un poco las cosas , atraparlas, que me dejen algo y no simplemente pasar por ellas sin buscar cómo y por qué me han tocado el alma o no".

Concluyó velozmente este pensamiento (el cual tenía enclaustrado y ensayado desde hacía un par de meses en su cerebro), con un gesto de gran satisfacción en su rostro, las miró una por una con el enorme cariño que hace tantos años atesora por todas ellas, y por fin habló:

- Yo tendría que procurarle un perro a mi hija... Quizás pinte la terraza, con mis propias manitos, de algún color divertido. Y también quiero buscar el momento de poder cambiar la disposición de los muebles del living para que quede más cómodo y haya más espacio.

- Ay qué bueno, si querés yo en febrero tengo pila de tiempo libre, te doy una mano.

- Sí, yo también, de mañana trabajo pero a las dos ya quedo libre y podemos empezar a probar. En una de esas corriendo el sillón grande contra la ventana...

- ¿Y qué perro te gustaría? Por ahí el que más te convendría sería un caniche toy, porque para apartamentos chiquitos es ideal...

- ¿Y un gato no te cuelga, que son más limpitos y dan menos trabajo...?

La charla sigue animadamente y el volumen de la misma va disminuyendo hasta que sólo se ven las caras dialogando y compartiendo el resto de la merienda, mientras suena una música optimista y alegre.

Fin de la escena

lunes, 29 de diciembre de 2008

Sono ritornata!!!

"... El lunes una parte de la familia se fue a sus respectivos empleos y ocupaciones, ya que de algo hay que morir..."

(J. Cortazar/Simulacros/Historias de cronopios y famas)

Holaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
:)

domingo, 30 de noviembre de 2008

Receso

Mi compu está en el sanatorio. En cuanto se recupere volveré por acá y por todos los sitios de los amigos que tengo abandonados no porque quiera sino por lo que explico aquí. Saludos a todos!!

sábado, 15 de noviembre de 2008

Homenaje opuesto

De una charla que tuvo lugar en las veredas de la emad, entre unos pocos alumnos con un docente de dicha institución, mi mente asoció ya en ese instante, y por absoluta contraposición, logrando abstraerme por completo de la situación gracias a dios, este fragmento que tanto me gusta de "El lobo estepario" (H. Hesse)

"... A primera vista daba, desde luego, la impresión de un hombre superior, nada vulgar y de extraordinario talento; su rostro, lleno de espiritualidad, y el juego extremadamente delicado e inquieto de sus rasgos, reflejaban una vida anímica interesante, excesivamente agitada, enormemente delicada y sensible. Cuando se hablaba con él y él (lo que no siempre sucedía) traspasaba los límites de lo convencional y, dejándose llevar por su singular naturaleza, decía palabras personales y propias, entonces uno no tenía más remedio que subordinársele. Él había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad, aquella segura reflexividad y sabiduría que sólo tienen las personas verdaderamente espirituales, a las que les falta toda ambición y nunca desean brillar, ni convencer a los demás, ni siquiera tener razón."

lunes, 10 de noviembre de 2008

Casi ángeles...

Componiendo:




En este puede vislumbrarse claramente la diferencia de actitudes entre la mujer y el hombre, dentro de una pareja:



Hace un tiempito ya que Cuqui viene desarrollando una vida social importante. Un par de semanas atrás vinieron a casa sus dos "mejores amigas del mundo" (sí, ya hablan así), y su novio, Emiliano.
Logré sobrevivir.
No, hablando enserio, un placer.

Familiares y adeptos: hay más material al respecto en el blog de la Cuqui. Saludos!!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Una madre horrible

Hace varias semanas que Cuqui viene comentando con mucho entusiasmo, que en el jardín de infantes están plantando, que ella tiene su propia plantita, que día a día la cuida y la riega, y así la misma va poniéndose grande y verde.
Este viernes cuando la pasé a buscar, me hicieron entrega de la situación: Un germinador en un vaso de "Danonino". Pero debo reconocer que efectivamente y para mi sorpresa (que hace mil años que no veía uno) contaba con muchas hojas, muy verdes y bastante grandes.
La maestra me informó:

- Hoy se los llevan para las casas, así los traspasan a una maceta con tierra, los devuelven el lunes y podemos seguir observando como se desarrollan.

Allá arranqué, hacia la parada (que queda como a cinco cuadras del jardín), con las dos mochilas (suya y mía) cargadas en la espalda, la Cuqui aupada, las camperas colgadas de un brazo y germinador en mano.

Ella llegó a casa toda contenta a contarle a su papá lo que traía, e inmediatamente empezó a buscar un lugar para darle a su creación, hasta que lográramos conseguir los artefactos para hacerle el transplante. Decidimos que el mejor lugar sería cerca de la ventana, arriba de una vela gruesa que tenemos colocada en un alto candelabro, porque así le daría el sol y el aire fresco hasta que compráramos todos los petates para la operación.

Luego continuamos el día como estaba estipulado antes de que llegara a casa este nuevo elemento: Palito tocaba esa noche así que se fue rápidamente a su prueba de sonido y yo me tiré un ratito a descanasar con Cuqui. Nos dormimos como chanchos así que de tardecita nos despertamos de zopetón, nos bañamos, la llevé a lo de su abuela donde se quedaría a dormir y me fui volando a trabajar.
Terminamos volviendo muy tarde esa noche con Palito. Al otro día cuando logramos amanecer, yo me fui corriendo a clase, él a la sala de ensayo porque tenía alumnos, y entre pitos y flautas se pasó el sábado.
Cuando de noche fuimos a buscar a nuestra hija y la trajimos a casa... yo fui la primera que lo ví. Ya de lejos, apenas abrimos la puerta pude darme cuenta de que estaba hecho mierda. El color era un desastre y estaba todo arrugado. La maldita cosa se había secado tanto que hasta hongos tenía. ¡¿Pero cómo nadie me avisó que duraban tan poco?! Ni siquiera dos míseros días de tiempo me dio. Se le ocurrió morirse de una, sin anestesia. En fin; me hice la gila, entré corriendo, y lo saqué a la terraza.
Y acá estoy... domingo de noche, con el aparato este todo marchito arriba del lavaropas (está tan podrido que no logro ni darme cuenta de qué clase de porotos eran los que tenía adentro); sin saber qué decirle a Cuqui y pensando una catástrofe para inventarle mañana a la maestra...

viernes, 31 de octubre de 2008

Cárcel

No importa de qué manera
salga a jugar por el mundo
su destino está marcado:
si hay misión no hay libertad.

viernes, 24 de octubre de 2008

De amor y de pianos

A veces uno se pregunta por qué lo hizo. Por qué dio ese paso hacia adelante, en vez de simplemente recular y seguir con su vida como si nada hubiera pasado. Y no hay una respuesta. En determinados momentos se actúa, sin meditarlo antes. Menos mal. Porque si el día que escuché a la solista llorando cuando pasé por el pasillo del camarín, hubiera simplemente seguido de largo, retrocedido, o pensado dos segundos al respecto y por lo tanto huido despavoridamente, me hubiera perdido de conocer esta historia.

La puerta estaba entornada, y faltaban cuatro horas para que empezara el concierto. El día anterior había habido una especie de obra danza-teatro, y los actores-bailarines (que eran un montón) habían pedido que se les subieran programas por doquier, que por supuesto habían dejado "tirados por cualquier lado, porque los artistas son así" decían las señoras de la limpieza. Así que yo con mi vieja y querida manía de guardar algún recuerdo sobre cada cosa, subí con esperanzas de que efectivamente hubiera quedado alguno olvidado y me lo pudiera llevar a casa.

Mientras ascendía por las escaleras no noté nada extraño, pero en cuanto doblé por el primer pasillo, la escuché. No sabía quien era y lo primero que pensé fue en alguna limpiadora, ya que siendo tan temprano, era extraño encontrar a alguien del rubro artístico o de utilería dentro de los alrededores del teatro. O sea, lo último que me imaginé fue que fuera la concertista.

Al principio ni se me ocurrió entrometerme en aquel avatar, dios nos libre. Pero en un momento, en el cual sentí que el llanto se había interrumpido y decidí seguir mi rumbo por el corredor para llegar a donde yo quería ir fingiendo que nada sucedía... pasé por la puerta (obviamente evitando ojear hacia adentro) y la mujer se desbocó nuevamente. Si bien podría haber acelerado el paso y seguir disimulando, frené, desvié los ojos hacia el interior del camarín y vi que me miraba, con cara de ternero degollado. Estaba sentada arriba de una valija, con las manos en las mejillas, las piernas flexionadas, y las rodillas contra el pecho. Se tapó los ojos con los dedos y siguió llorando. Ya no había modo de no averiguar si necesitaba algo. Entonces hice la típica tonta y absurda pregunta:

- "¿Todo bien?"
-No

Y ahí me quedé, paradita, sin saber qué carancho hacer o decir... Ella seguía inmiscuida en su mar de lágrimas, con la cara metida entre las manos y las rodillas, y ahora empezaba a balancearse un poco de lado a lado, pero al menos ya no hacía tanto ruido.
Por la indumentaria que había tirada por todo el piso, me pude dar cuenta de que se trataba de una artista y no de alguien de maquinaria o mantenimiento: una carpeta abierta con partituras, ropa desperdigada, un "necessaire" con los maquillajes desparramados alrededor, una latita de cerveza, otra de coca, una botella de agua sin gas de medio litro y varios envoltorios de bombones arriba de una silla. Esta persona estaba como en casa.

Cuando ya estaba pensando en decirle "bueno, cualquier cosa si necesitás algo avisame, ando por acá en la vuelta" y salir corriendo, empezó a hablar; y a partir de ahí todo fue más sencillo, ya que ella no esperaba respuesta alguna sobre lo que iba a decirme.

- No te vayas, alguien tiene que avisar que no voy a tocar. No puedo.
-Bueno, si se siente mal se suspende y listo, no sería la primera vez. Está en todo su derecho, se le devuelve el importe de la entrada a los espectadores y se acaba el problema.

(A ver, esto no es ni por casualidad así de fácil; es decir, es una reverenda cagada (hay que soportar un millón de contratiempos y personas muy enojadas tanto de dentro como de fuera del teatro); pero yo pretendía aliviananar el mal trago lo antes posible, por lo menos hasta que la situación pasara a oidos de alguna persona más pertinente que yo para el asunto)

-Es que la única condición que yo pongo para los conciertos es que sean con mi piano. Y el embarque en el que venía desde Barcelona se rompió. No va a llegar a tiempo.

Ahí empezó otra vez a llorar con más fuerza, y atiné a decirle que en el Sodre había dos pianos, uno blanco y otro negro, de muy buena calidad, que sonaban bárbaro.
Pero ni me escuchó. Empezó a contarme que el motivo por el cual ella se había dedicado a tocar el piano, era porque había estado muchos años en un romance secreto con un pianista, el mejor amigo de su padre. Cuando estaban a punto de casarse y contarle al mundo su gran historia de amor, el hombre había fallecido en un accidente de avión. Desde ese día ella en su honor había empezado a tomar lecciones de música, haciéndose la promesa a sí misma de que recorrería el mundo interpretando las melodías de su amante, con el elemento más preciado por los dos, aquel piano de cola que en su momento los había unido y que el músico había heredado de varias generaciones familiares. Y sin esta especie de amuleto que la llevaba a la conexión con el alma de ese señor, esta noche el concierto no tendría el menor sentido para ella, por lo que no podía enfrentarlo. Era incapaz de sentarse y tocar frente a cientos de personas, sin el apoyo moral de ese elemento que tanto significaba para ella y para su carrera.

Obviamente yo no iba a ponerme a opinar esotéricamente sobre que seguramente el novio la apoyaba desde el más allá, tocara con el instrumento que fuera; pimero porque no sé qué tanto puedo decir sobre estos temas, y menos aún porque la mujer estaba en un ataque de angustia demasiado serio como para que yo payara al respecto de algo tan delicado.

Me contó que se había escapado del hotel para no tener que soportar más a su productora (quien al parecer estaba el doble de histérica que ella con todo este asunto del retraso del embarque), y que no conocía nada de nuestra ciudad, salvo la dirección del teatro, donde decidió reclutarse a pensar, porque sospechó que nadie la molestaría por un rato ya que creerían que estaría ensayando. Y además porque quería a toda costa buscar la manera de informar personalmente que el espectáculo no se efectuaría, ya que la manager no se convencería hasta último momento sobre esta decisión, tratando de persuadirla durante toda la tarde para que tocara de todos modos; lo cual multiplicaría ampliamente su pesar.

Esa noche aprendí que cuando algo se suspende repentinamente por "motivos personales de fuerza mayor", las posibilidades son bastante más amplias que por ejemplo Charly olvidándose de traer su documento de identidad y quedando varado en la aduana, o un ataque al hígado por parte del protagonista de algún show.

martes, 14 de octubre de 2008

Descubrimiento

Hoy me di cuenta de que cuando vengo craneando una "historia" durante varios días, sin lograr pasarla a palabras escritas porque no encuentro el momento o el tiempo, me repercute en el físico: me mareo.

domingo, 12 de octubre de 2008

Despertares

He notado que según las etapas, diferentes temas van invadiendo mi mente y durante esos lapsos me vuelvo un poco monotemática. A veces es el teatro, otras la Cuqui, y en esta época me ha dado por el "mundo onírico" (digamos). Hoy precisamente me estaba preguntando por qué es tan placentero cuando el cuerpo duerme en su totalidad, y tan exasperante cuando lo hace por partes. Y en ambos casos es feo que se nos despierte. Pero prefiero doscientas veces cuatro despertadores metidos en una olla a presión habiendo dormido tres horas, a las miles de agujas que me pinchan cuando intento despertar por ejemplo un pie que se me durmió por separado.

jueves, 9 de octubre de 2008

Desencuentros

¿Puede alguien estando en un depto. de "dos por dos" en el que sólo hay dos cuartos, la mini terraza, un pequeño living, una cocina y un baño (todo en el mismo nivel, sin escaleras ni nada escondido), no notar si su pareja ya se fue, o si alguna persona ajena a la familia entró al mencionado recinto?
Pues sí. En mi casa hoy sucedieron ambas opciones. A las 10:30 am todo esto se cumplió.
¿El resultado? Una persona que venía a ayudar con determinadas tareas a nuestro hogar, quedó encerrada en él hasta las 14:00hs porque nadie prestó atención a nada de lo mencionado al principio de esta reflexión.

domingo, 5 de octubre de 2008

Sobre gustos...

Conversando hace poco con un par de amigos, discurríamos sobre los pequeños placeres de la vida, ya que esto es a lo que inspira una cálida mañana soleada, al aire libre, sentados contra una pared tomando mate en la vereda de enfrente a la E.M.A.D. durante un recreo. Y no valían asuntos como viajes, volverse millonario o ganar un oscar. El tema debía rondar las cuestiones sencillas. Entonces muchas de las opiniones eran en común: los atardeceres, las golosinas, una película en el cine, cenar afuera, alguna canción, un buen libro... Otras no tanto. Había quienes hablaban de todo un día sin hacer absolutamente nada, adentro de una casa, sin tener que ver a ninguna persona ni la luz del sol... Otros se expresaban respecto a dedicarse a morder cuellos en alguna fiesta de teatro...; y en algunos escasos pero valederos casos, se contaba sobre experiencias que por el bien de la salud mental de los familiares y amigos que leen este blog, prefiero dejar en el olvido (¡porque a esa escuela va gente rara, claro...!).

Yo, luego de meditar mucho al respecto, descubrí que mi mayor "pequeño placer" por lejos (ya que es insuperable y no depende de estados de ánimo como puede pasar con alguna melodía, que tal día puede pegarme bien o mal, o ver un atardecer pero "ay qué nostalgia... si pudiera estar fulano..." o "qué buen libro pero le hubiese cambiado el final ya que bla bla bla bla" o todo ese tipo de variables que pueden venir acompañando o condicionando los placeres comunes), es el descubrir a mi hija cagándose de risa mientras está durmiendo. También me pasa con Palito. Y no hay vuelta que darle. Puedo estar pasando por cualquier tipo de pensamiento o situación, que cuando escucho esas carcajadas, surgidas de sus sueños, siento sin lugar a dudas, la mejor de todas las sensaciones del mundo.

miércoles, 1 de octubre de 2008

El llamado

Nunca, en veinte años de conocerse, les había pasado de coincidir en un sueño. Y no hablo de "sueños despiertos", porque en esos no es difícil encontrar seres que los tengan parecidos o iguales y hasta en etapas similares. Pero este fue uno nocturno, de los reales, los que surgen de nuestro inconciente, dicen algunos, cuando dormimos.
No lo soñaron en la misma noche. Hubieron dos años de diferencia entre una mente y la otra. Y si no fuera por lo exaltada que despertó ella un día y el lujo de detalles con el que relató lo que tenía en la memoria de hacía minutos atrás..., si ese día no hubieran amanecido juntas para charlarlo... nunca se hubieran enterado.
Ante el asombro quedaron mudas por unos instantes. Se miraban, tímidas. Poco a poco cada una se fue atreviendo a proponer lo que pensaba. No tardaron en llegar a la conclusión de que debían ir y descubrir el por qué. No podía ser en vano.
Planes, ansiedad, intriga, ahorros, mapas, mochilas y setenta y dos días después estaban esperando para subirse a un avión en el que comenzarían el viaje hacia allá.

viernes, 26 de septiembre de 2008

De a poquito

Creo que de a poquito voy subiendo algún peldaño en el grado de mi madurez como mujer. Ya el hecho de poder plasmarlo acá y reirme un poco de mi situación, habla de que voy avanzando (lentamente, lo sé) en la vida.

En la noche de hoy concurriré a un evento el cual hace unos años me hubiera terminado de volver loca. Parece que se tratara de algo grave ¿verdad? Un juicio, una visita a algún siquiátrico, a una cárcel... Pues no. Hoy es el quinceavo cumpleaños de Tati, la hermana de mi hija por parte de padre. Es una fiesta en la que tendré que convivir alegremente con toda la ex parentela política de mi marido, gente con quien no tengo trato.

Sé que para varios (sobre todo los engendros masculinos), esto debe resultar una simple pavada, pero confío plenamente en que existirá alguna que otra mujer que pueda comprender que no es la situación más agradable o cómoda del mundo. Y menos que menos para una muchacha de escorpio, como yo.
Para colmo son miles. Una familia gigante, a la cual conozco hace once años, de lejos a algunos, y desde un poco más cerca a otros.

En fin. Reconozco que hace algún tiempo atrás, a estas horas estaría sumamente histérica y andaría caminando por las paredes; pero con los años como que cada vez me voy centrando un poco más, así que he decidido disfrutar al máximo, dentro de lo posible, de todo este suceso: me compré un vestido (perteneciente a la moda de este siglo), fui a la peluquería, me hice las manos, estoy perfectamente depilada... Toda una joyita, como para romper la noche.

En este momento rezo para que el atuendo continúe entrándome, luego de los kilos de galletas dulces, chocolates y golosinas de toda índole que he ingerido frenéticamente durante el día de hoy.

Mi hija va cual princesa y el Palito está re chuchi también. Así que... hacia allá arrancaremos. Qué podría salir mal ¿no?
Ya contaré luego si llegué a la fiesta y por ejemplo la ex mujer se ha puesto exactamente el mismo vestido que yo y estamos cual gemelas, o si he cultivado una panza tan grande en esta jornada que toda esa gente se acerca y me pregunta si estoy "esperando el segundo", o si me tropiezo en el medio de la pista de baile quedando acostada en el piso con el vestido por la cabeza, o si se me rompe un taco y dejo mi cara grabada en la enorme torta, o las miles de variables que se me ocurren que puedan sucederme a lo largo de esta bella noche que me espera.

domingo, 21 de septiembre de 2008

Localidades agotadas

Anoche se estrenó este programa, en canal diez, a eso de las 22:00hs. Necesito hacer una reflexión al respecto, porque he llegado a conclusiones simples, pero creo que valederas.

Nuestra intención fue la de apoyar a varios compañeros que están participando ahí, por lo que nos reunimos luego de salir del laburo, en lo de nuestro amigo Pablito Mussetti, para verlo todos juntos.
Más allá de que no tenga nada que ver con el tema de esta entrada, preciso describir algunos detalles sobre este anfitrión:

Para empezar, por 3ra vez consecutiva había dejado su campera con los efectos personales (véase llave, celular, billetera) olvidada en un cuartito (que no es el camarín que tenemos asignado para dejar nuestras pertenencias; pero claro, para ir a este cuartito no es necesario caminar tanto como para llegar al camarín), que queda cerrado e inaccesible quince minutos después de empezada la función en el sodre. Así que cuando emprendimos el viaje hacia su casa (cosa que no surgió en el momento, sino que estaba meticulosamente planeada hacía días), no teníamos la certeza de poder entrar cuando hubiéramos llegado (él vive en una especie de comunidad, y estaba muy desestresado confiando en que alguno de sus seis convivientes, de quienes aseguraba no saber ni uno de sus números de celular; debía haber en su casa y podría abrirnos la puerta. No así yo).

Estábamos lejos y a mí no me convencía demasiado la idea de jugarnos a ir allá sin saber si podríamos entrar, no sólo porque nos perderíamos el programa, sino por el frío helado y la falta de medios de transporte que teníamos.

Cuando llegamos, después de golpear durante un rato, alguien (alguien muy raro), que parecía estar durmiendo gracias a Dios nos abrió.
Al entrar a la habitación de Mussetti (para mí la primera vez) lo primero que vemos sobre la estantería es una pila como de diez centímetros, de talones de entradas del sodre (los cuales deben ser entregados cada día en boletería, para que la sala lleve el control de la gente que acude). O sea, era el cúmulo yo creo que de todas las funciones desde que hemos emepezado con la pasantía.
Y sí, ¿cómo no va a olvidarse de entregar las entradas, si cuando salimos del trabajo muchas veces estamos esperando el ómnibus durante horas, cuando él de pronto recuerda que vino en bici, y se va corriendo a buscarla? ¿Cómo voy a osar soprenderme tratándose de alguien que estudia teatro hace mucho, en una institución seria, con unas condiciones increíbles (o sea, no un qualunque), alguien que lleva años en esto; y hablando de todo un poco me dice "sí, porque en los parlamentos de "RAMON y Julieta"... bla bla bla" sin siquiera reparar en que está diciendo un disparate...?!
En fin. Sé que esto no tiene nada que ver con lo que voy a escribir referente al programa, pero quería compartir un poco sobre la clase de seres humanos con las que ando diariamente.


Volviendo a "Localidades":
Para los que no saben de qué se trata, es una especie de reality show, se presentan varios números musicales, hay un jurado, se nomina a los participantes, la gente vota y los que vayan quedando hasta el final serán contratados para formar parte del elenco de "Doña flor y sus dos maridos", comedia musical que será puesta en escena profesionalmente luego de terminado el concurso.

A pesar del muy ameno ambiente de nuestra reunión, guitarreada en los cortes, copetín, cerveza y chistes varios mientras disfrutábamos del show, aplaudiendo y gritando cada vez que "soleaba" en la pantalla alguno de nuestros candidatos, la sensación final de todos fue rara. Nadie sabía bien por qué, pero el gusto era un poco amargo.

¿Habían estado mal nuestros amigos? ¿Pasaron algún papelón? ¿Fueron agredidos injustamente por algún jurado? ¿La calidad de la producción del programa era patética? Sin ser esta última pregunta, cuya respuesta es opinable... No. Los tres favoritos estuvieron bárbaro, (y casi todos los demás participantes también),estaban bellamente producidos, lucieron sus dotes artísticos para este rubro... Los coreógrafos y los "Coach" de canto son de los mejores que hay en Montevideo, artistas de excelente calidad, los jurados no están comprados... No sé. Nada falla en el detalle. Es sólo que el conjunto... disgusta. Al menos a nosotros.

Cuando terminó, de casualidad la tele quedó puesta en "TV CIUDAD". Estaban pasando un recital de "Los mareados" (Ney Perazza y varios de los coristas de Jaime) y de pronto todos nos vimos hipnotizados por un niño de unos 5 años, que tocaba el repique atrás con la cuerda de tres tambores, de un modo celestial. No podíamos creer. La naturalidad, el talento, el goce, el compromiso, la tranquilidad, el ritmo... no sé, fuera de serie. Quedamos anonadados. Y de pronto, a raíz de una conversación que surgió por esto, resolví el enigma de lo que nos había producido el programa que nos habíamos reunido a ver. Conclusioné que era la "Falta de sentimientos". Es falto de alma. (Y por Dios que no es por el estilo; a mí me gustan mucho las comedias musicales, por "poco profundas" que resulten. Se pueden ver productos artísticos impecables, muy cuidados y maravillosos dentro de este ramo). Porque viendo cantar a estos murguistas, que pueden gustarle a uno o no, se veía tanta verdad, tanta entraña, tanta sensibilidad... Y en el programa, todo lo contrario. Todo es mentira, los jurados, las vestimentas, las conductoras, el producto... Una de las jurados es Verónica Lavalle. Algo así como una astróloga creo. Ya de pique esto suena rarísimo ¿no? Pero peor que eso eran los comentarios que ella les hacía a los chiquilines. A todos básicamente les dijo "Me transmitiste mucho" "Me transmitiste un montón". Son al rededor de 35 participantes y cada uno canta menos de veinte segundos, en un tema que comparten entre varios. Van pasando de a grupitos de a cinco o seis, vestidos de ocasión, a bailar e interpretar números de diferentes musicales yankees, traducidos al español. Ya de por sí es difícil evaluar mucha cosa, salvo la presencia y la afinación, aunque también para estos dos ítems el tiempo de exposición resulta mínimo y casi inevaluable. Cada dos segundos hay un chivo, "medias Lupo", "Loreal", "peluquería no sé qué..." "Maquillajes no sé cuanto". Reina Reech, quien conduce (mientras es asistida por Fablet para lograr sumar los cuatro números de una cifra que muestran los jurados con su cartelito, para poder conocer el puntaje que recibió cada intérprete), está en una pose de "excelente humor y gracia" permanentemente, acotando boludeces sin ton ni son, de una manera muy falsa... Qué difícil.

Muy lejos de nosotros (y de mí escribiendo este post) está la intención de "desapoyar" a nuestros amigos. Lo seguiremos haciendo, fielmente, reuniéndonos con esta excusa, divirtiéndonos, y deseándoles la mejor de las suertes a los tres. Pero ahora lo haré ya sabiendo el por qué de que nada de esto me cierre del todo ni me deje nada a nivel artístico o emotivo.

Pd: ¡Voten a María Laura, Verónica y Andrés, cuando estén nominados, ya que ese es el método para salvarlos! Lo menos que se merecen es formar parte del elenco final para la obra. No sólo por el talento, sino por la dedicación, cantidad de horas de ensayos, y esfuerzo que le han puesto a todo esto.

Nebulosa

Es de noche pero no sé si está estrellado, porque no puedo concentrarme ni un segundo en desviar la vista. Es una cueva, creo. Hay una sombra y no alcanzo a ver la silueta. Me acerco, sólo un poco, porque siento que hay algo que me querés decir. Me da mucho miedo y retrocedo. El humo es abundante pero liviano. Comenzás a mostrarme un sonido, moviendo con tu brazo una rama que agitás rozando el techo. No entiendo y te pido que te acerques. Me mirás intensamente hasta que logro encontrar tus ojos, completamente blancos, grandes. Pero no hablás. Tu respiración se agita porque no logro comprender. Se me acelera el pulso, tengo ganas de salir corriendo. Pero algo me hace quedarme, como siempre. Porque necesito saber para poder seguir adelante. Soñando o despertando, pero no así.

El Beso

De haber sospechado
que sería el último
te lo hubiera dado
de otro modo
con más abrazos
menos palabras entrometidas
quizás con lágrimas.

Pero no me avisaste
no me diste una mínima pista
me fui
y te dejé ahí
mirándome
sin siquiera darte las gracias
o desearte suerte
pensando que la vida
seguía como siempre.

miércoles, 17 de septiembre de 2008

Alcance

Se para la vida
si vos estás triste
no importa más nada
dejo de existir

domingo, 14 de septiembre de 2008

Sodreanécdotas

Junto a otros nueve vándalos de la emad, he sido contratada hace un tiempito por un incauto, para la tarea de "asistente de sala" en el auditorio del Sodre. Nuestra tarea no está del todo definida, pero básicamente consiste en recibir al público, cortar las entradas, indicarle a la gente su lugar dentro del teatro y una vez empezada la función... bueno, esto es un poco difícil de describir... a veces si el espectáculo vale la pena, lo vemos; en otras ocasiones desarrollamos diferentes actividades en los pasillos, como por ejemplo improvisar comedias musicales frente a los gigantescos espejos, charlar sobre la actualidad del teatro montevideano, ejecutar acrobacias múltiples, planear el fin de semana, y por sobre todas las cosas, compartir las anéctodas que cada uno va experimentando con quienes concurren al recinto. Describo a continuación algunas de las mismas:

Uno de los primeros días, luego de haber acomodado varias personas en sus asientos de la platea, veo a una señora que me hace señas (como quien llama al mozo en un bar) desde una de las primeras filas.

- Nena, ¿por qué hay agua en el pozo?

La mujer estaba sentada sola en su fila, y los que estaban en la siguiente me hacían todo tipo de gestos extraños, como diciendo que lo que la mujer me preguntaba no tenía nada que ver con nada.

Yo, al ser nueva en la tarea, supuse que "el pozo" era un término que yo no conocía, y que era el nombre que se le atribuía a alguna parte de los teatros.

- Perdone señora, soy nueva acá, y no sé qué es "el pozo"

La señora me pide que me acerque y observe el piso, en la hilera previa a la suya.
Debajo del asiento de la fila de adelante, había una especie de agujero circular, como de treinta centímetros de diámetro, al cual ningún pie de ningún espectador podría acceder. Yo me tuve que inclinar para poder verlo.

- Ah...

- Mirá, fijate, ¿Ves que tiene agua adentro?

Los de atrás seguían negando con los dedos, como si la señora ya se lo hubiera notificado a ellos.
Me acerqué un poco más al "pozo" pero no ví nada adentro, más que un envoltorio de plástico, como si fuera de esos barquillos rellenos de chocolate.

- No señora, la verdad es que no veo que haya agua.

(Y pensé para mí misma que de todos modos, hubiera o no agua ahí adentro, era verdaderamente irrelevante).

-Pero sí nena, hay agua ahí. Mirá, meté la mano.

-No señora, yo no pienso meter la mano.

Por supuesto no me animaba a meter la mano en un agujero de abajo de una butaca en el piso oscuro de un teatro y además mi jefe ya me estaba mirando con cara extraña desde la puerta porque obviamente no entendía qué carancho podía estar haciendo yo agachada entre las filas de la sala, cuando ya se había formado una cola de veinte personas esperando para que les indicara sus asientos.
Con la simpatía que me caracteriza, decidí que la mujer no estaba del todo en sus cabales y simplemente me retiré del sitio sin más comentarios, suponiendo que ella ya encontraría a alguien más para mostrarle su descubrimiento ilusorio.


En otra ocasión me tocó la tarea de cortar las entradas, en la puerta de la sala. Una pareja de veteranos me comenta muy jocosamente:

-Justo a nosotros nos mandan a entrar por la puerta de la izquierda... Nosotros que somos de extrema derecha.

No sé si es por la seguidilla de años de la izquierda en poder, o por el ambiente en el que me muevo, pero como no me codeo con este tipo de gente, tiendo a pensar que ya no existe. ¡Pero existe!
Ahora sí, con la simpatía que me caracteriza cuando quiero, sumada a mis años de estudio de actuación, pongo una sonrisa de oreja a oreja y les doy la bienvenida al concierto (porque por algún motivo esta raza de gente no es la que acude cuando hay danza o música popular. Vienen cuando hay conciertos clásicos, pero no de la orquesta sinfónica solita, sino cuando viene algún solista europeo o algún director alemán).

Y el tercer ejemplo pertenece a la tertulia, que es el segundo piso de la sala, donde las localidades son más económicas y no están numeradas. Por lo tanto al público se le corta la entrada, se le da el programa, y que dios los ayude para ubicarse. Pero no. Cuando son gente mayor tratamos de ayudarlos y acompañarlos a los asientos, no sólo para no sentirnos inútiles toda la noche, sino porque hay varios escalones y dos por tres ruedan las viejas.
Ese día llegó temprano con dos entradas, un hombre que me dijo que su esposa vendría en un rato. Lo acompañé y como estaba todo vacío lo senté en primera fila. El le reservaría el asiento a su mujer hasta que ella llegara. Pasado un rato, ya estaban casi todas las localidades llenas, y veo al viejo que me hace señas con la mano, mostrándome que la señora que estaba entrando era a quien él esperaba. Me dirigí a la mujer.

-Señora, buenas noches. La están esperando allá abajo, en la primera fila.

- ¿Quién?

-Aquel señor que está allá; me pidió que cuando usted llegara la llevara hasta su lado, porque le había reservado un asiento.

-Pero yo a ese hombre no lo conozco.

- ¿No es su marido?

-Yo no tengo marido.

Me pregunté si estaría ante un caso de demencia senil, y si era así, cuál de los dos viejos sería el lúcido; o si eran una pareja que se había peleado antes de salir y ella decía esas cosas en plan de rencor.

La mujer, que hacía dos segundos estaba enfilando hacia el tercer piso, de pronto frenó.

Decidí no meterme en la situación, dejar que la vieja siguiera subiendo y hacerme la sota.

-Ah, disculpe, la debe haber confundido.

Pero no siguió subiendo.

- A ver nena... ¿Cuál es el que me decís?

Se lo volví a señalar. El hombre nos hacía efusivas señas con el brazo. Ahí me percaté de que quizás con la oscuridad y la distancia, el hombre se había equivocado y listo.

La mujer me mira y me dice:

- A ver, vamos...

Pero señora, si usted no lo conoce, y no tiene marido, evidentemente la está confundiendo con otra persona. Siga nomás, no se preocupe que yo ahora le explico.

Pero me agarró del brazo, empezó a bajar las escaleras y a meterse entre las filas para acercarse al hombre. Mientras caminaba me dice:

-Y bueno... vamos a ver qué pasa...

Cuando ya estábamos a casi un metro, la cara del hombre se empezó a desfigurar, y me hacía muecas como diciendo que no siguiera adelante. Pero ya era tarde. A la vieja no la paraba nadie. Se dirigía toda contenta hacia el candidato que amablemente le había guardado un asiento y la había mandado llamar.
El señor, que estaba entre dos asientos vacíos, uno de los cuales con los abrigos y el bastón, vio al igual que yo, que no había vuelta atrás en la situación. Liberó el de la ropa y vio con pesar que la mujer se le instalaba. Yo me dí media vuelta y comencé a huir subiendo las escaleras para volver a mi puesto y vislumbrar la situación disimuladamente, desde lejos.
Al minuto llegó la verdadera mujer, diciéndome que su marido ya había llegado y que la estaba esperando. El hombre me miraba con cara de circunstancia. Yo me limité a acompañarla hasta el asiento que quedaba libre al otro lado del hombre, sin cruzar mirada con ninguno de los tres, y volver a huir. Enseguida empezó la función.


En fin... Como hago siempre en todos mis trabajos, para que me resulten más amenos me dedico a observar y divertirme con este tipo de detalles sobre los diferentes seres humanos. Y en este caso en particular, me gusta el hecho de poder relacionarme con personas con las que de otra manera no lo haría, por ejemplo la gente grande. (Y obviamente no hablo de la gente grande de estatura, ya que en comparación conmigo, salvo los niños, casi todo el mundo resulta grande en dicho aspecto).

domingo, 7 de septiembre de 2008

No pude...

Con esto constará en actas por siempre, que carezco definitivamente de fuerza de voluntad (para mayor información al respecto, véase post anterior). Pasa que he encontrado "de casualidad" en youtube dos recientes videos de versiones super especiales (ya que entre otras cosas fueron grabadas en vivo, a sólo dos guitarras, y en nuestra salita de ensayo) de dos temas pertenecientes a Dany Lopez, músico gran amigo de la familia, quien estará lanzando próximamente al mercado su disco "Acuario" el cual será editado por Koala records, y al que pertenecen éstas dos primicias...
Qué voy a hacer... no me pude resistir. Disfrútenlos.

(Canta y toca Dany, lo acompaña en la otra guitarra Palito)




miércoles, 3 de septiembre de 2008

Pruebita

Por el bien de todos este blog se encuentra en receso hasta el jueves 11 de setiembre. No es por mis respetos hacia la caída de las torres gemelas. Tampoco por ayudar a preparar la fiesta de los 30 añitos de mi gran amigo Huevo. Desgraciadamente es por la inminente creación del proyecto final de "Expresión y comunicación a través del movimiento" para la señora Norma Berriolo. Si todo sale bien y logro cumplir con mi penitencia y abstinencia para con éste, mi tan querido sitio, quizás pase de año (lo cual me vendría sumamente bien).
Muchas gracias por el aguante, y saludos a todos. A los demás blogueros les digo que los veo (aunque un poco menos asiduamente durante estos días, espero) en sus hogares, ya que tampoco me iré al extremo de no visitarlos y dejarles mis tan bellos comentarios (o sea, no crean que se librarán de mí tan fácilmente). Eso ya sería torturante y no me ayudaría para nada en la buena concentración para con la maldita prueba. Besos virtuales, queridos amigotes.

Pd: El título de esta entrada es muy acertado, ya que no sólo se trata de el tema de la prueba final de ese curso, sino que es una prueba para mi responsabilidad y fuerza de voluntad.
¡Hasta pronto!

miércoles, 27 de agosto de 2008

Horario de protección al mayor

(Nota aclaratoria: Esta es mi despedida sobre estos temas dentro de este blog. He decidido crear otro para volcar todo esto, y dejar este para los relatos que no tienen que ver con temas relacionados directamente con la Cuqui, porque sé que no puedo seguir abordando estos asuntos acá. Parece una sucursal de "Ser padres", no crean que no me doy cuenta. Es agotador para el lector, soy conciente. Mi marido, a quien siempre pido una lectura y opinión previo a cada entrada, me ha dicho "Si volviste a escribir sobre Cuqui sos una pesada total", y él, como ya he sabido recalcar en varias ocasiones, es muy sabio. Así que... se va la última:)


Alquilo respondedor de preguntas para Cuqui.
Tratar aquí mismo.

Cada vez que se aproxima un feriado, fin de semana largo, o paro general y/o municipal, veo con admiración los ojos radiantes de mis compañeros. Saltan estrellitas de felicidad de sus sonrisas y miradas.
En fin.

En este caso particular, me tocó no sólo el fin de semana de la noche de la nostalgia unido al lunes 25 de agosto, sino que se sumaba también el paro municipal del martes. Conclusión: vacaciones...

Ojo. Sé que esto es un abuso de temática infantil. Que hace menos de una semana publiqué cosas y videos babeándome con mi hija. Pero yo digo... ¿Cómo...? ¿En qué momento del día es que yo debería poder ponerme a reflexionar sobre temas maduros y adultos (bueno, o medianamente al menos) para colgar? ¿Cuándo se supone que puedo procesar mis ideas... sentarme a pensar y escribir?

Yo quisiera que vieran el grado de concentración, sinapsis y creatividad que debo acumular en ocasiones como éstas (con esto me estoy refiriendo al rejunte de varias jornadas seguidas sin actividades curriculares). Mientras algunos están de resaca, durmiendo, estudiando, fuera de la ciudad o leyendo algo que les descanse la mente, yo me veo metida las veinticuatro horas del día (miento, esto es exagerado, todos sabemos que la niña a veces duerme) en berenjenales como el siguiente (Y hago un resumen de lo que podría ser el diez por ciento de lo que sucede un día cualquiera en mi casa, como por ejemplo hoy):

7:00 am

Cuqui - Mamá...

(Yo durmiendo como un chancho, ya que es día libre (¿?¿?) Ella se aparece calladita en nuestro cuarto, trepa a la cama y empieza a acariciarnos las caras)

Cuqui - Papá...

(Nadie responde)

Cuqui - Buenos días...

(Silencio, ronquidos...)

Cuqui - Alguien me tiene que hacer la mema...


Empieza el día, nos vestimos, hacemos una orquesta, nos disfrazamos, pintamos con los dedos, vamos a leer libros al castillito del parque Rodó, almorzamos, visitamos a alguna amiga que también tenga críos, salimos al parque, volvemos a casa (Completamente AGOTADAS; al menos yo).


Cuqui - Mamá...
Yo - ¿Qué mi amor?
Cuqui - ¿Por qué me tengo que bañar ahora?
Yo - Porque estuvimos jugando mucho en el parque y tenés todo el cuerpito lleno de arena.
Cuqui - ¿Y por qué la arena se pega a todo, si no tiene cascola?


Minutos más tarde (muy escasos)


Cuqui - Mamá...
Yo - ¿Qué Cuqui?
Cuqui - ¿Por qué Memé te hizo con rulos?
Yo - Mh... Porque tenía ganas de tener una hija con rulos
Cuqui - ¿Y por qué a Nani la hizo con el pelo lacio?
Yo - Porque como ya tenía una hija con rulos, después quiso tener una con pelo lacio
Cuqui - ¿Y cuando yo tenga un hermanito lo vas a hacer con rulos?
Yo - Mh... no sé... Puede ser
Cuqui - ¿Por qué no sabés?
Yo - Porque no sé si quiero que sea de pelo lacio o de rulos...
Cuqui - ¿Pero a mí por qué me pusiste pelo lacio?
Yo - Porque yo no decidí eso. Vos naciste con el pelo lacio.
Cuqui - Mamá... ¿Memé es más "itiligente" que vos?
Yo - Sí Cuqui, seguramente lo es.

(mismo lapso sin preguntas que el anterior)

Cuqui - Mamá
Yo - ¿Sí?
Cuqui - ¿Por qué está lloviendo?
Yo - Porque se ve que el cielo tenía calor, y se está bañando... como vos, que te bañaste recién.
Cuqui - Pero estamos en invierno... no hace calor.
Yo - Sí, bueno, pero se ve que estaba sucio y se tuvo que bañar. Quizás anduvo en algún arenero.
Cuqui - ¿Va a venir un arcoiris?
Yo - No creo, porque ahora es de noche, y los arcoiris vienen de día
Cuqui - ¿Cómo vienen? ¿Volando o caminando?
Yo - No, en realidad se forman. Se hacen en el momento. No vienen de ningún lado.
Cuqui - ¿Y por qué se forman sólo de día?
Yo - Porque de día está el sol. Y se necesita que estén el sol y la lluvia al mismo tiempo. De noche no está el sol...
Cuqui - ¿Y por qué el sol no está de noche?
Yo - Porque de noche le toca a la luna estar en el cielo
Cuqui - Pero de día a veces están los dos en el cielo
Yo - Es verdad.
Cuqui - ¿Y por qué de noche no?
Yo - No sé Chuchi.
Cuqui - ¿Y por qué no sabés? ¿Es mala la luna? ¿No lo deja venir al sol?
Yo - Sí mi amor, la luna es una mandona que no deja que el sol aparezca de noche.
Cuqui - ¿Y por qué es mandona?
Yo - Mh... no lo sé Cuquita. NO LO SÉ. PORQUE SÍ.

AAAAAAAAAhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhhh.

Así como han habido jornadas en las que casi me angustian las guerras y la situación del mundo, en ocasiones como las de esta seguidilla de días libres a mí no me importa por ejemplo ni quién presida la República. O sea, sí, soy fan del Pepe, pero sinceramente, así sea éste, el arrogante, el guapo, el beodo, la reencarnación de Táliche u Omar Freire... me da igual. A mí que me disculpen: no voy a opinar sobre el IRPF, el fondo monetario, la deuda externa, la inflación, el precio del boleto, el presupuesto para la educación, el plan de emergencia, ni un carajo de todo eso. Yo lo único que le pido al señor que vaya a ejercer la presidencia, es una especie de ley... llamémosle, no sé... "domingo amigo"... (por ponerle un nombre nomás). Tendrá que ser una tarea obligatoria. Cada ciudadano de la confianza de uno (véase padres, tíos, primos, sobrinos, amigotes, profesores, vecinos, dentista, almacenero, portero, etc), deberá venir a ofrecerse unos veinte minutos por semana y dedicarse a dialogar con los niños de nosotras, las madres. O sea, por ejemplo, cada domingo debería sonar el timbre de casa (a cualquier hora, eso no hay problema. Vengan sin previo aviso, que de todos modos serán bienvenidos. Si llegaran a acumularse varios en el mismo día, sabré implementar una bella sala de espera) y al salir yo a la puerta, muy amablemente me dirán:
"Madre... vaya y disfrute los veinte minutos correspondientes a su descanso mental. Salga a correr por la rambla, encuéntrese a charlar con una amiga, tómese una garompa, tírese en el pasto panza arriba en silencio, piense en algún tema adulto para publicar en su blog... haga lo que le plazca. Estos veinte minutos son suyos."
Y así, según la cantidad de amistades o familiares amigables, que uno haya cosechado en su vida, será proporcional la cantidad de minutos de descanso a los que podrá acceder por semana.

martes, 26 de agosto de 2008

Conclusión del mes

No mires
No escribas
No sonrías
Y no te meterás en líos.

viernes, 22 de agosto de 2008

jueves, 21 de agosto de 2008

Mi primer nota

Los que se han dado alguna vuelta por este blog, así como aquellos que me conocen personalmente, saben de mi regusto por meterme en la piel de otros personajes. En esta ocasión me tocó una interpretación extraña, ya que fue parte de la vida real.

Por algún motivo, mi madre, quien debía cumplir con la tarea que describiré a continuación, decidió no hacerlo y por ende llamarme a mí, tanteando si quizás pudiera suplantarla.

Las circunstancias eran las siguientes: Yo durmiendo una regia siesta muy acurrucada en una maravillosa tarde libre de esas que nunca suelo tener. Serían aproximadamente las 18:00 hs. Suena el teléfono, lo atiendo y esta señora que me ha engendrado, comienza a enumerar sus contratiempos para concurrir a determinada situación, esperando que por algún milagro a mí se me ocurriera decirle "no te preocupes que voy yo".

Su deber era estar a las 19:00 hs en la presentación de un libro, cubrir este evento filmando y entrevistar luego al escritor (dicho sea de paso, el escritor era mi tío José y el material sería entregado más tarde a un medio de comunicación uruguayo).

Por supuesto su intención no dio resultado, dado que si alguien me despierta de una siesta, jamás voy a ofrecerme de motus propio a hacerle ningún tipo de favor, y menos aún tratándose de algo que no tengo la menor puta idea de como llevar a cabo (además de obligarme a tener que estar bañada, vestida, maquillada y tomando un taxi en menos de media hora desde el momento en que sin abrir los ojos tomé de mal humor el auricular).

Debido al fracaso del sutil plan, incursionó en un segundo intento. Vuelve a llamarme, y esta vez, en lugar de solamente comentar (con un tono aún más trágico que en el relato anterior) lo que estaba sucediendo, decide encararme directamente: "Che Valen... ¿vos no irías en mi lugar?"

La respuesta inmediata fue un "no" rotundo (mi único pensamiento era "¿no se dará cuenta esta mujer de que es mi única tarde libre y lo que pretendo con todas mis fuerzas es seguir durmiendo sin horario?"), agregando luego que estaba muerta, que no me daría el tiempo y que difícilmente sabría desarrollar correctamente tal tarea, la cual nunca en la vida había practicado.

Pero a los dos minutos, dándome cuenta de que ya estaba despierta y desvelada, me puse a analizar la situación y pensé "¿Por qué no...?"
Era una experiencia nueva y además estaría ayudando a este ser a no meterse en problemas...

Llamé a uno de mis íntimos amigos y le pregunté si me acompañaría con la filmadora mientras yo pensaría las preguntas para hacerle al entrevistado. No pudo ser ya que él se encontraba trabajando y no le daría el tiempo para estar en el Victoria Plaza en media hora. Así que me disfracé de periodista (con un estilo muy propio, ya que no los tengo demasiado junados) y en un santiamén arranqué solita, a vivir en la piel de esta gente.

Cuando llegué, el tío todavía no había entrado a la sala de conferencias. Estaba firmando libros en un salón gigante, antepuesto al auditorio. En una esquina alejada dentro de dicho recinto, se encontraban mis colegas sentaditos muy quietitos en unos cómodos sillones, esperando que comenzara el evento.

Presentí que se iba a retrasar un poco la cosa, así que decidí prender la cámara en esta especie de "Back Stage", en el cual podía tomar bien de cerca los diálogos no protocolares entre el tío y los políticos y embajadores que allí se encontraban. Me pareció divertido. (Por supuesto no sabía si esto estaba permitido ya que como he aclarado antes, no soy periodista y no tengo idea de las reglas; pero no me importó nada porque en primer lugar estaba aburrida, y en segundo, si me decían algo mi tío me defendería).

No pasó un minuto de haber empezado a rodar, cuando tenía a mis colegas pegados como moscas. Se avalanzaron en una especie de torbellino desde donde estaban sentados hasta mí y mi humilde handy.
En ese momento me dí cuenta de que mi papel estaba funcionando. Esta gente percibió que quizás yo tendría algo así como una ¿primicia? y ellos se la estaban perdiendo. Me causó mucha gracia, pero no sucumbí a la tentación; me concentré para que no se notara la risa interior y seguí firmemente en mi rol; incluso poniendo cara de "uno no puede hacer su trabajo tranquilo y ser original... qué profesión jodida y competitiva..."
Me miraban con un respeto extraño, como si yo tuviera un permiso que ellos no, y acomodaban sus cámaras y demás petates para no interferir en mis planos y no incomodarme los ángulos o la visión. Sin duda yo era una persona importante en el medio, con privilegios y mucha experiencia en la profesión; elementos que ellos tuvieron en cuenta durante toda la jornada de trabajo, dándome el lugar que merecía.

Sinceramente me divertí mucho. Vi toda esta película como una espectadora pero a su vez desde adentro. La nota no salió nada mal (debo reconocer que más tarde recibí ayuda de mi tía Marina, ya que el suceso se atrasó demasiado y tenía que irme a un ensayo). Encima maté dos pájaros de un tiro; le hice un favor a mi madre y estuve un rato viviendo otro personaje más en mi vida.

miércoles, 20 de agosto de 2008

Extraño ánimo

Aclaro de entrada que este no es un relato como los que suelo subir acá. Qúizás porque se trate de "estados de ánimo que no le interesan a nadie" como dice Hernán (Casciari). Pero siento la necesidad de hablar al respecto, porque me ha quedado una sensación rondando, y creo que nada mejor para extirparla, que ordenarla escribiendo.

El comienzo de este entrevero se da anoche, entre que releo un comentario de la flaca sobre mi entrada anterior "mi primer nota", termino de leer el nuevo post de Casciari, casi al mismo tiempo estoy viendo resúmenes sobre los juegos olímpicos y cenando con Palito. Sí, todo simultáneamente, y sin poder procesar cada cosa por sí sola como debería. Por lo menos la Cuqui está durmiendo hace rato, así que puedo poner la mente por completo en la sección "adultos"; de otro modo el embrollo sería aún mayor.

Le dejo mínimamente algo en lo de Hernán pero me doy cuenta de que no tiene mucho que ver con su artículo en sí, sino con una pequeña parte que me toca porque me identifica con mi infancia y con alguien que quiero mucho. Sin embargo la temática de su relato parece ser profunda e importante, pero no logro redondear o sacar en limpio qué pienso al respecto.
Por eso me queda en el tintero y trato de sacarle el tema a Palito, (siempre tan sabio para todo) pero ni siquiera soy capaz de resumirlo. ¿Será que al ser un tema comprometido con algo que no es humorístico, no soy capaz de sensibilizarme? No, no puede ser eso.
No importa, le tiro una punta y él me responde que no entiende bien de lo que le hablo ni el punto de vista que le estoy dando sobre los animales (tanto el mío o el de Casciari). Intento decirle que yo no tengo una posición clara aún, que el tema me aburre un poco, pero que me parece muy bien, que el tipo hable de la desconsideración que tenemos los seres humanos para con los animales; y que no se pone en un plan ecologista, sino que plantea (o al menos eso es lo que deduzco yo) la calidad de la miseria humana y la hipocresía que cargamos todos en nuestro haber.

Palito me comenta que precisamente hoy estuvo rondándole durante el día la idea de que todo es una mierda, el mundo, la gente, todos nosotros... y que no es por nada en especial, que quizás es porque estuvo engripado y ve las cosas con lentes negros por un tema físico que lo incomoda y lo hace poner pesimista.

Casualmente yo esa misma mañana experimenté algo parecido, pero como en la emad uno cambia de ánimo muy fácilmente, cuando llegué a casa después de haber buscado a Cuqui en el jardín y me puse a jugar con ella, la vida ya me parecía maravillosa otra vez.

Pero ahora sentada en ese sillón, con la tele en frente, cenando pollo, habiendo leído sobre la crueldad con los animales, y acordándome del comentario de la flaca y la respuesta que le puse, tengo un sabor amargo, me siento egoísta, superficial, pienso que trivializo las cosas importantes, que a todo necesito encontrarle la veta humorística para que me caiga bien, y que no pienso en los demás seres humanos y sus situaciones (Esto no es real. Sé que no es así. Pero en este momento baja de esa manera, como un tornado que me quema el alma).
Ojeo las olimpíadas que están mostrando en la tele, y me da una bronca enorme. Me pongo a pensar como el mundo puede dedicarse a mostrar toda esa fantochada, que dónde está el sentido de tremenda inversión, cuando en realidad están tapando con esa pantalla estúpida de colores y alegría, millones de problemas verdaderos, la gente se muere de hambre literalmente, en tantos lados, y entonces cómo es que podemos darle bola a todas las demás imbecilidades que nos imponen ¡y no hacemos absolutamente nada por nadie! (Sé que es un lugar común, que todos en algún momento pensamos en eso, pero quiero ser fiel a los sentimientos de anoche. Eran esos. De pedo no lloré por la paz mundial y lo poco que puedo hacer yo al respecto).
Acabamos esta cena con la conclusión de que es verdad, somos una peste; el ser humano por naturaleza es egoísta y no hay vuelta que darle. De a uno y en grupo. Todos.

Por suerte después de un rato surge el tema de la música, Palito empieza con las anécdotas y su maravilloso modo de contarlas que me hacen cagar de risa, y todo el otro tema "inconcluso, indefinido e importante" va pasando a un segundo plano. (Bendito sea el arte y benditos sean los artistas. No me cansaré nunca de decirlo). Entonces nos sumergimos aún más en nuestro propio mundo cotidiano e individualista, tan ameno, tan bonito, empezamos a reírnos, como siempre, (porque como le decía en el comentario que le contestaba a la flaca, yo me las he ingeniado para que mi vida me resulte interesante, pero además me he sabido rodear de la gente correcta, a la que considero sumamente interesante y que me impulsa en el día a día para que me encante vivir).
Pero en esta ocasión, por suerte, no me engaño, porque no se evapora todo el rollo como por arte de magia. Queda ahí, rondando, machacando la mente.

Y acá me veo, a las cuatro de la mañana desvelada y tirando la porquería sobre este papel virtual, que tanto me alivia el alma y que es un privilegio que yo tengo pero que la mayoría de las personas no, porque no pueden acceder a él, porque el mundo está mal hecho, por culpa de los que no hacemos nada, que somos prácticamente todos, porque nos dedicamos casi exclusivamente a tratar de ser felices y hacer felices a las pocas personas que queremos y que realmente nos importan.

viernes, 8 de agosto de 2008

Cumpliremos tres

Se acerca el cumpleaños de Cuqui, y como toda buena madre comienzo a interesarme por sus gustos, e intento no obsequiarle únicamente artículos útiles o prácticos, como ropa, cosas para decorar su cuarto y muebles contenedores de juguetes:

- Mi amor... ¿Qué te gustaría que te regalemos para tu cumple?

- Una guitarra

- Pero ya tenés varias guitarras, las pediste el año pasado; una rosada que te regaló Pollo, otra blanca con botones que te regaló Alicia...

- No, pero yo quiero una de verdad. Con cuerdaf. Que fuene. Como laf de papá.

- ¿Y no te gustaría más por ejemplo alguna muñeca, con ropa para cambiarla, broches para peinarla...? (Etc, etc, etc)

- ¡Quiero una guitarra, ¿o en qué igloma hablo yo?!

viernes, 1 de agosto de 2008

El placer de haber acertado

Generalmente son los sábados de mañana, cuando más me ataca el “Uruguayismo”. Esa sensación gris, que uno no sabe ni de dónde proviene, ya que no hay un motivo en concreto; simplemente asoma.

Me despierto 6:30 am, tal vez después de una noche tranquila, en familia, supongo que feliz. O, en el peor de los casos, habiendo dormido escasamente y mal, por haber tenido que trabajar hasta tarde, sirviendo cosas a gente que no me interesa.
En pocas horas van a amanecer Palito y Cuqui, y yo no voy a estar para desayunar con ellos, para saber si están bien, para abrazarlos cuando se despiertan, (que es el momento más lindo del día, porque están los dos de muy buen humor, ya que hoy no madrugan).
La casa está oscura, el silencio es peor que otras mañanas. La heladera parece una tumba, llena de cosas demasiado frías como para tentarme a desayunarlas. La cocina entera es un horror, parece una morgue.

Cuando bajo a la parada suele haber niebla y aún no ha amanecido. El viento es un tema fijo porque mi cuadra padece una especie de microclima y encima en estas épocas el frío es satánico. Subo al ómnibus (que demora mucho más que los demás días, porque los sábados nunca se cumplen los horarios); viene casi despoblado y para peor se oyen los acordes de algún tema de los Zucará, Los olimareños o Zitarrosa. Quizás en otras circunstancias los escucharía con un color diferente, pero en ese momento son las melodías más deprimentes del mundo.
Por la ventana las calles se ven desoladas, más oscuras que de costumbre, aunque aún estén prendidas las luces que la intendencia deja hasta después de que amanece. Los graffitis parecen tristes, desprolijos. La universidad más grande, los pasacalles aburridos, los comercios de dieciocho todos cerrados, con persianas de rejas.

Me bajo en la plaza Cagancha y generalmente el chofer me saluda, ya que soy de las pocas pasajeras que vio y verá durante el viaje (eso si tengo suerte de que no me haya agarrado antes para charlar).
Camino unas cuadras, sólo me cruzo con algún ser que sale de las discotecas, en estado patético, caminando torcido, con botellas en la mano y de vez en cuando veo autos de policía resolviendo los problemitas creados por esta gente durante la madrugada.

Cuando llego a la emad saludo a Alcides (el portero), y subo rápidamente a mi casillero a sacar mis materiales. Entro a la clase y el profesor me mira con cara de odio porque ya hace un minuto que el trabajo empezó y yo no estoy cambiada. Tengo que firmar una planilla implacable para que quede registrado que llegué sesenta segundos tarde, lo cual distrajo a mis compañeros y al docente. Éste, me dice que aún no me sume al ejercicio que están haciendo; que antes me tengo que “sacar toda la calle que traigo”. Camino un rato, me concentro, busco mi eje, comienza el juego. Instantes después empiezo a viajar a través del tiempo y el espacio. En menos de cuatro horas, caminé por un palacio real, fui hija de un rey, le predije el futuro a un príncipe, ví como éste mata a su hermano en búsqueda del poder, participé de una violación y un incesto, tomé aguardiente en una taberna en la que los hombres me pagan por mis servicios, hice un conjuro de hechicería medieval para enamorar a una una doncella, presencié una confabulación entre Morfeo Venus y el sueño, tuve setenta años y luego veinte, reiné Jerusalém y esquilé ovejas mientras disfruté de una fiesta pastoril.

Cuando estoy volviendo, así esté desatada la mayor tormenta del siglo, con vientos rayos y truenos, la ciudad me resulta una belleza. Estoy pronta para internarme a trabajar quince horas sirviendo bocaditos en un evento que sé que me ayuda a subsistir, y en el cual aprendo muchas cosas sobre la naturaleza humana; o en el mejor de los casos, para ir a almorzar afuera con mi familia como es tradicional los sábados, y después jugar todo el día con mi hija, observarla y deleitarme; estudiar, o compartir algún maravilloso momento con amigos. Quizás le sonrío al chofer antes de bajarme. Mi cocina es un placer, casi hasta acogedora. La casa brilla de alegría.

Los que ríen los últimos

Muchas veces durante intercambios de opiniones con mi muy querido amigo y colega Fer, he terminado gastándolo, aliada con otros compañeros, por sus posturas “raras” y radicales ante ciertos temas. Por ejemplo, mientras nosotros nos mandamos fines de semana maratónicos en cuanto a lo que de ver teatro se trata, él afirma que no sólo no puede ver dos obras en la misma noche, sino que tampoco en días consecutivos, ya que necesita un tiempo suficiente para poder procesar lo que vio. Nada de jueves viernes sábado y domingo, como solemos pecar los demás siempre que podemos (porque consideramos que sino, corremos el riesgo de perdernos algún espectáculo que valga la pena o del cual podamos aprender cosas, ya sea en el error o el acierto).

Sin embargo el pasado sábado me ví sentadita en un palco del Solís, luego de diez minutos de haber terminado la función, sin tener ganas, no sólo de nunca más ver absolutamente nada, sino tampoco de hacer nada similar a salir a tomar algo, manejar, comer, o lo que fuera. Me hubiera quedado cinco horas tirada ahí simplemente pensando; dejando que todo eso recorriera mi alma sin tener que frenarlo distrayéndome con otra actividad. Creo que lo único que me hubiese conformado quizás, sería habernos parado en alguna parte y simplemente estar en silencio; pero como esto es prácticamente imposible cuando habemos diez o más amigos juntos, entonces bueno... habernos parado en otro rincón, sin recorrer demasiados trayectos y dedicarnos un largo rato a “hablar de ello” (así le llama Palito a esta actividad que es la que generalmente me gusta hacer después de las obras); intercambiar opiniones, sensaciones, etc.
No lo hicimos. Bajamos (después de arrastrar (literalmente) de los asientos a compañeras que quedaron aún en peor estado que yo). Y después de unos muy escasos “¿Y?”, “¿Qué te pareció?”, “¿Te gustó?”, “Pa...”, “Chau...”, “Qué flash”, y mi susurrado “Esto es teatro la re puta madre”; cada uno con sus obligaciones dijo “Bueno gente, nos vemos mañana”, y un par decidió seguir la noche en algún antro. Tampoco pude quedarme las cinco horas como quería, desmayada en el palco procesando, ya que el Solís tiene reglas muy estrictas respecto a que las personas no se queden a dormir ahí adentro. Y esto tuvo sus consecuencias claro... durante cuarenta y ocho horas seguí con ese estado. Y varios días más tardé en dejar de no querer mezclar esta nueva sensación con otros elementos, como escuchar música o concurrir a cualquier otra forma de expresión artística.

Ahora ya me recuperé y estoy pronta para seguir el viaje; pero debo aclarar, que esa magia y necesidad extraña de la que siempre me hablaba mi amigo mientras yo lo tachaba de pseudo demente, se apoderó de mí durante una semana entera.
Me han tapado la boca como quien dice.
Chapeau por La Zaranda.

jueves, 17 de julio de 2008

Manías

Algo que siempre me ha caracterizado es el hecho de no poder desprenderme de las cosas. De cada lugar al que voy, o experiencia que vivo, tengo la manía de guardar algo, un mínimo detalle, lo que sea (y no es que sea cleptómana, no pasa por ahí; en general es todo bajo las reglas de la ley). Ejemplos de esto hay cientos, de las más variadas categorías. Desde los más comunes, onda entradas de cine o recitales, programas de obras de teatro, cartas, piedras, flores y fotos; hasta invitaciones o menúes de cada evento en el que trabajo (aunque no tenga idea de quiénes se casan) y otras cosas que me da hasta vergüenza relatar. Pero tengo la obsesión de guardar recuerdos "tangibles" (por llamarlos de alguna manera).
De más está decir la cantidad de cajas llenas de porquerías que voy acarreando a lo largo de todos los tiempos, y los problemas conyugales que a raíz de esto han surgido alguna vez, por ejemplo cuando por algún motivo ha salido a flote “la caja de fulano” o de mengano.
Pero esto va mucho más allá de temas románticos o sentimentales. Cuando me refiero a todo, es todo. Por ejemplo aún tengo pegado en la cédula el pegotín cuadradito blanco escrito con lapicera, que me pusieron el día de la prueba de admisión en la emad, con el número 71, que fue el número con el cual concursé durante todas las instancias. Miles de mini cassetitos con mensajes grabados de la contestadora. Cada acreditación de las de colgarse en el cuello que le he afanado a Palito en los recitales para entrar por "la puerta de atrás". Toda la serie de ridículos cuentos colectivos que creamos durante las clases de historia del arte. 800 millones de envoltorios de bombones que han sido obsequiados por personas especiales en momentos especiales. Bueno, de la cuqui ni hablo, creo que a medida que pase el tiempo voy a tener que alquilar una casa con más cuartos para poner todos sus dibujos, chupetes, cartas (¡porque me escribe cartas!, ¿eh?), cuadernos del jardín, etc etc etc.

Por suerte cuando yo era más chica se usaba eso de las agendas y el diario íntimo, por lo que muchas cosas las tengo archivadas cómodamente. Pero desde hace una década hasta acá, ya no quedaba tan bien que siguiera por ese camino adolescente, así que ahora no todo es tan fácil y me lleva horas y horas de orden y almacenamiento. Incluso tengo en lo de mi madre, toda la parte superior de un ropero completamente dedicada a estos petates, porque mi casa no da a basto ni por casualidad.

Un problema nuevo que me ha surgido en estos tiempos modernos es el tema del celular. Y a eso viene esta entrada. El modelo que uso no es demasiado moderno, y almacena unos míseros 100 mensajes en la bandeja de entrada. Hace meses que cada vez que me entra uno nuevo tengo que recorrer hacia adelante y hacia atrás el buzón, para elegir con mucho pesar, cuál voy a borrar esta vez, porque permanentemente me avisa que no tiene lugar para recibir ninguno más. Y obviamente esto no me gusta nada. Porque por supuesto yo no guardo todos los mensajes. Pero los que guardo, si los tengo almacenados, por algo es; entonces me da bronca tener que borrarlos. Es que en esta época uno se entera de cosas tan importantes como nacimientos, muertes, divorcios, embarazos, graduaciones y muchas cosas más a través de este aparatito. ¿Y yo cómo voy a borrar un “Me recibí” de una íntima amiga? ¡No puedo! Por supuesto que todos los mensajes que guardo no dicen cosas tan relevantes; algunos hasta son o parecen muy sencillos, pero para mí tienen un valor especial, por diferentes motivos. Así que en el día de hoy decidí pasar a este archivo, varios de los mensajes que he guardado por mucho tiempo; descargarlos acá, que no corro riesgos de que se me pierdan si algún día pierdo el celular, y además así puedo tener una bandeja de entrada lo suficientemente amplia como para poder recibir 3 mensajes seguidos sin que se atore. Algunos que lean sus propios mensajes transcriptos por acá, se preguntarán qué les encontré de valiosos como para guardarlos, pero como dije antes, muchos tienen un valor afectivo difícil de explicar. En realidad me gustaría poder haber guardado muchos más de los que tengo, pero la maldita tecnología no me ha dejado. Y recién se me ocurre este método, así que lo perdido perdido está. En fin. Acá voy... por la liberación de mi buzón:

(Ah, y conste que por supuesto me voy a abstener de publicar los mensajes que tengo guardados pero que son confidenciales o demasiado íntimos, románticos, degenerados o embarazosos para el enviador, así que sigan mandándomelos, ¡no tengan miedo!)

Y que conste también que transcribo literalmente. Si hay faltas de ortografía o problemas de sintaxis no es mi culpa :) Esto puede ser también un documento histórico que le muestre a mis nietos sobre cómo empezó la decadencia de la escritura, que fue por culpa de los sms, msn, etc etc.


98 – Soy ingeniera! Besos. -
Kari – 2 agosto 2007

96 - ¿TABAS DE JODA VOS AYER?
Pato – 5 agosto 2007

95 – Holi! Feliz cumple a la cuqui! Mañana toy ahí. Besote
Tati - 10 agosto 2007

94 – Llamame mañana. Me contaron q estuvo divino el cumple. Le gustaron los regalitos? Besot
Fabi. 12 agosto 2007

86 – Me lo olvidé en casa. Beso a julia
Vichi – 20 agosto - 2007

82 – Dulce amiga me encantaría pero estoy enfermito...
Silvio


81 – Holaaa... Juli va a tener otro primito o primita! Besos
Kari - 27 setiembre 2007

76 – EN QUE ANDAS? COMO ESTUVIERON LOS 15 DE LA ABUELA? ESTUVIMOS A PUNTO
DE IR
Pato – 28 – setiembre 2007

75 – Cómo andan los toronjos?
Coto – 2 octubre 2007

74 – Sí pero yo quería ver al cucurucho del alma...
Coto – 3 octubre 2007

73 – Qué bueno! Vamo arriba... Un besito a Julia. Nos vemos. Beso
Chancha – 5 octubre – 2007

71 – Nada, te quería comentar de mi muñequita... quedé pirando mal...
Nani – octubre 2007

69 – Venís al tartamudo?
Coto – 20 octubre – 2007

68 – TENEMOS Q JUNTARNOS! BESO
Vichi – 25 – octubre 2007

67 – TE ACABO DE LLAMAR PARA VER COMO ANDAS
Pato – 25 octubre 2007

65 – GRACIAS! POR FIN ME CONTESTAS UN MENSAJE! VENIS HOY?
Pato - 30 – octubre 07

61 – Me recibí!
Lole - 1ro de noviembre 2007

60 – Toronjo: domingo 11, 16:30 bautismo de la hija de Fabi iglesia Maturana
Coto – 5 de noviembre 2007

58 – Sabado 17 a las 12:30 festejo mi recibida en el cambpus de crandon. Confirmen –
Lole – 10 de noviembre 2007

57 – Hoy empieza tu año. Disfrutalo. Un abrazo. Poto, Teresa, Tito. T.Q.M.
Poto – 17 noviembre - 2007

56 – Feliz cumple! Beso, Vichi y la negra
Vichi – 17 de noviembre 2007

50 - Cómo está Julia?
Pollo – 18 noviembre 2007

44 – Feliz aniversario! Te acordabas? Contesten...
Coto – 3 diciembre 2007

43 – MALA ONDA!
Pato – 4 diciembre 2007

40 – Hola amiga! Para contart q no voy al cumpe d vichi, no m siento bien, creo que es agotamiento! M voy a acostar. Beso
Tati – 20 diciembre 2007

39 – En 10 bajá
Pato – 21 diciembre 2007

38 – Felíz año querida! Besito
Mauri – 31 diciembre 2007

36 – Más respeto la concha de tu madre
Mi jefa – 10 de enero 2008

35 – Anda al toque que hay invitación a tu nombre, te bajás en la terminal y caminás 1 cuadra x gorlero, es en el teatro de la galería Sagasti.
Coto – 11 enero 2008

33 – Toy con chevi en los 4
Pato – 25 de enero 2008

32 – Me hubieras dicho boluda
Pato - 25 enero 2007

31 – Sí, todo bien vier o domingo avisen locas de la vida. Beso
Leandro – 30 enero 2008

25 – Feliz día !
Coto 14 febrero 2008

23 – Confirmado!! Vamo al lou bizarro tipo 10:30 besote
Melasa – 15 febrero – 2008

22 – M qiero matar! M olvidé q tocaban hoy! T iba a decir p ir juntas! Tenía unas ganas!
Tati – 22 febrero 2008

20 – Te mande mail con un par de fotos antes de la pelotera. Avisame si llegaron ok.
Pato – 26 febrero – 2008

19 – Mil gracias amiga...
Ine – 29 febrero 2008

18 – Manden una señal de que están vivos...
Coto – 16 marzo 2008

15 – Los ñoquis estaban más ricos que ayer... Cuenten algo... Y cuqui?
Coto – 8 abril 2008

14 – En la heladera hay puré y un churrasquito para Cuqui
Coto – 14 abril 2008

12 – Co andan? Hablé c Kari pal baby shower, sab q viene, té rico en ksa, pueden conseguir autos las q tienen? Contestten, bso please...
Gorda – 20 abril 2008

8 – Ya llamé a Begoña
Coto – 4 junio 2008

7 - Te cuento que van Lole, Fabi, Anita (+ tarde), tu y yo.
Dani - 13 junio – 2008

6 – Hola! Vas a la fiesta de la emad? Yo capas que voy. Vamos a mover a los chicos? Besote
Melasa – 21 junio 2008

5 – Estoy al borde de la muerte y nadie me cuida...
Coto – 30 de junio - 2008

2 - Gracias por venir. Divina la gorda!
Mauri 10 julio 2008

1 - Pero Vachi, por favor! Va a ser un honor para mí que vengas a verme. Cuántas entradas te dejo?
Mati, 11 julio 2008

lunes, 14 de julio de 2008

Olvidos (2)

Soy yo

Me canso de pensar
Pregunto sin mirarte

Vos con tu final

Sin duda soy yo
la que pierde
como siempre

Soy yo
la parte difícil
que no se arregla
que no se ve

Así que sigo
juntando versos
que se entremezlcan
y determinan
que no sos vos
el que pierde guerras frías
ni aquellas otras
tampoco días
noches
o notas

Porque no hay religión
ni sinfonía
que callen al viento
y griten al alba
que ya no puedo
que ya no espero
que ya
no quiero
olvidar

Olvidos (1)

Sé

Sé que habrá un momento
en que podré escuchar
sin que se estruje el alma
o la vista implore
No hay mejor intento
que el que hago ahora
sin embargo es poco
porque no olvido
porque no puedo
volver atrás.

viernes, 11 de julio de 2008

Voluntad

Faltan sólo cincuenta minutos.
Estoy en casa, pronta y camino de un lado hacia otro.
La miro. Me acerco. Freno. Me doy vuelta y trato de pensar en otra cosa. Ya queda menos; puedo aguantar.
Pienso: "Sólo una. Cortita." Pero no, tengo que tener fuerza de voluntad.
Finalmente llega la hora. Abro la puerta y salgo.
Mierda, no tengo las llaves. Vuelvo a entrar y la veo de reojo. "No te acerques, no te acerques, concentrate en las llaves". Busco arriba de la mesa, en el baño, en la cocina, en todos los bolsillos. La mochila, claro. Ahí están. Me voy.
Camino respirando profundo, veo el sol, estoy tomando aire fresco. Muy bien. Qué nervios. Me subo al taxi, le digo la dirección al chofer.
Llego. Me paro frente a la puerta; es muy sobria. No hay timbre. Recorro un pasillo, las paredes son blancas, lisas. Hay grandes ventanales; a través de ellos veo jardines, mucho verde, flores, árboles.
Vislumbro al final del corredor la entrada al salón. Antes de pasar tomo coraje.
Al pararme en la puerta todos me miran. Son muchos. Están sentados en ronda. Me hacen señas para que agarre una de las sillas libres. Tímidamente lo hago. Escucho varios testimonios y cuando siento que es mi turno hablo:

- Hola, me llamo Valentina y hace 24hs que no entro a un blog ni publico boludeces en el mío.

Todos al unísono:

- Hola Valentina.

jueves, 10 de julio de 2008

Acorralada

Hoy hice algo que no suelo hacer: fui de compras. Hacía 2 años que usaba la campera roja, de nylon, que además de no estar a la moda ya ni cierre tenía.
Y con esto del calentamiento global uno se caga de frío, así que abrigo hay que tener. Me dejé de cosas raras y decidí salir a buscar una nueva. Comprar ropa no es algo que disfruto; me cuesta mucho trabajo, me aburre, y nunca sé bien qué elegir. Pero era necesario.

Cuando entré al local, enseguida ví un perchero lleno de abrigos, y me llevé como cuatro al probador. Todos del mismo modelo y talle pero en diferente color. Nadie me preguntó: "¿Cuántas prendas lleva?". Me pareció raro, pero bueno, bienvenido sea un lugar en el cual no piensan que vas a robarte algo.
Dejé la puerta abierta, porque entre las perchas, las cuatro camperas nuevas, la roja vieja, mi mochila y yo; casi no había lugar para moverse adentro de ese cubículo que parecía un baño químico. Y yo necesitaba espacio, porque uno en estos tiempos anda como una cebolla, de a cinco busos, y lo de ponerse y sacarse cosas para probarse otras, no es así de fácil. Además no me iba a desnudar, al fin y al cabo sólo me tenía que probar un abrigo. O cuatro.

Me puse la primera y giré para mirarme el culo en el espejo (no sé por qué, pero nosotras hacemos eso... así nos probemos una vincha, nos damos vuelta y nos miramos de atrás a ver como nos queda. Al menos yo hago eso. En el ascensor, en el vestuario, donde sea). Cuando volví hacia el frente la ví reflejada. También la escuché:

- La miramos la miramos, y parece que nos gusta, ¿eh?

Era una señora o señorita muy gorda, de unos treinta y cinco años, vestida con un traje estilo policíaco y estaba mordiendo un celular, tratando de que la batería se le quedara pegada a la otra parte; la había rodeado con un leuco.
Al principio me asusté un poco, por el sobresalto. Se había recostado contra la bisagra de la puerta de mi probador, y me hablaba y miraba a través del espejo. Pero después de unos segundos de observarla un poco mejor, me dio la sensación de inofensiva. Además me dí cuenta de que era una especie de guardia del lugar.
Con un esfuerzo sobrehumano de simpatía atiné a contestarle:

- Sí, está buena.

Y no se iba. Me quedaban tres modelos por probarme, así que me saqué la que tenía y pasé a una segunda. Ella acota:

- Ah, esta está mejor... La otra tremendo bulto te hacía en la espalda.
- ¿Sí?
(Porque las personas que no sabemos de ropa les creemos a todos los que nos digan algo, sean quienes sean.)
- Y sí, como el jorobado de Notre Dame parecías.

Ya un poco incómoda, pasé al tercer abrigo. Entonces saca algo del bolsillo y me dice:

-Mirá qué lindo que está este pergamino (me toca el brazo con un papel blanco, todo doblado), se lo compré en el ómnibus a un botija... cinco pesos le dí, porque estaba lindo lo que decía...

Lo agarré y empecé a desdoblar la fotocopia. Era un cosa larguísima, que empezaba con: "Querido hijo, siempre que me necesites..."
Cuando estaba tratando de concentrarme en el primer renglón, me interrumpe:

- ¿Viste qué lindo que está?

Sin leer un carajo más le dije que estaba buenísimo y se lo devolví. Y no se iba. Seguía mordisqueando el celular y mirándome a través del espejo de mi cubículo.

Me probé las otras dos camperas (ahora bastante más incómoda y con un atisbo de mal humor). Por supuesto no sabía cual comprarme. Entonces empecé a probarme todas de nuevo. Varias veces. Y la señora mirando, no se privó:

- Como que no nos decidimos...
- No. Ojalá mi marido estuviera acá...
- ¿Y por qué, dónde anda tu marido... está de viaje?
- No, está trabajando, pero ojalá hubiera venido conmigo y me dijera cuál comprar

(A veces uno habla y no sabe ni por qué)

- ¿Y por qué? ¿Te mandó que te compraras una campera?
- ¡No, pero me podría decir cuál me queda mejor!
- Esa te queda bien
- ¿Cuál? ¿Ésta?
- Y sí, mejor que la otra, la del bulto... te queda. Aunque esa de ahí también ta preciosa...
- ...Mhh...

Y como esta última, fueron todas las respuestas que le dí posteriormente. Sonidos. No más palabras. Y me hubiera quedado probándome y sacándome las cuatro camperas por tiempo indefinido, pero ya no soporté más a la gorda botona siquiátrica, y me terminé comprando una al azar. ¡Qué fastidio!

miércoles, 9 de julio de 2008

Frases célebres

de La Cuqui.
Nombre real: Julia Elissalde
Edad: 2 años y 10 meses



“Mamá, ¿no me preftáf un poco tu computadora que tengo que hafer un trabajito? Vof quedate quietita y no toquef nada que yo ya termino.”


“Yo cuando fea grande quiero fer gorda como Memé”
(Memé = mi madre, su abuela)


(En el almacén del barrio, a un cliente que está parado atrás nuestro haciendo la cola para pagar en la caja y tiene puesta una camiseta amarilla y negra):

“¿No te da güergüenfa?”
(Y no conforme con esto, canta):
“Fe quedó con laf ganaf de falir campeón. Pobrefito, pobrefito... Perañol.”


(En el mismo almacén, otro día (gracias a Dios; porque todo junto me da un ataque) dialogando con uno de los empleados)

¿Y vos cuando vas a tener un hermanito?
(le pregunta inocentemente el muchacho)
“Cuando mi papá tenga ganaf de ponerle la femillita a mi mamá; porque él la tiene en el cuerpo”


(Tiene un xilofón, al que se le pega con un palo como de 25 cm de largo, que tiene una pelotita en la punta, y es de color gris metalizado. Agarrando ese palo y apoyándoselo en una ceja, se aparece en la cocina y me dice):

"Mamá, tengo un pirfing"


(Cuando le pedimos que cante el Feliz cumpleaños en inglés):

“Harry Potter to you
Harry Potter to you
Harry Potter Harry Potter
Harry Potter to you”


(Bajando de la camioneta que la trae del club. Emiliano llora)
“Mamá, qué le pafó a Emiliano?”
Se cayó.
“¿Cómo que fe cayó mi novio?"
¿Cómo tu novio? ¿No era Mateo tu novio?
"Mamá, pero vof dijifte que lof niñof pequeñof cuedían tener muchof noviof...”


(Mirando volver al futuro, en una de las escenas donde está el viejo que parece Einstein)

“Efe un poco fe parefe a Urbano...”
(Por Urbano Moraes, el músico)


Aclaración:
En fin, sí, esto es menú infantil. Y la lista es interminable. Yo creo que subo esta entrada para sentir que estoy haciendo algo de adultos durante 10 minutos. Es que estamos disfrutando de las vacaciones de julio... Disfrutando... padeciendo... es increíble la cercanía que pueden tener en determinados casos estos dos términos.... AAAAAAAAhhhhhhhhhh!!!!!! Sí, o la disfruto o la mato... No, bueno, tengo sobredosis de belleza y agotamiento. No me denuncien.

jueves, 3 de julio de 2008

Qué hacer con la basura

(Aclaración: Texto prestado. La autora es Patricia, mi mamá)

En general, lo que hacemos es desechar la basura, lo que sobra, lo que molesta, lo que ensucia. Hoy propongo (me propongo) dar otro destino a mi basura interna. Acercarme, tocarla, darle la vuelta, mirarla, de a poquito perder el miedo, y desmenuzarla para comenzar a ver de qué se trata, y para qué sirve, o quizá mejor, cómo nació, de dónde vino.Esa es la manera de comenzar estas notas. Creo que es ya un lugar común escribir a modo de catarsis. Esa ilusión interesante de que, por ahí, quizá, alguien se detenga un minuto en este texto y te diga algo. Esa ilusión de no tener que pedir que te digan algo. Que te ayuden a limpiar la basura.Hay días fastos y nefastos, ya lo decían los oráculos y augures hace miles de años. Para mí, los días fastos son aquellos en que la basura está quietita, que no se me aparece, que no ensucia todo lo que podría haber sido bueno. Y los nefastos, por supuesto, los otros. Por eso propongo algo diferente. Combatirla. La basura. Acercarme y rogarle que no me lo arruine todo. Pero para eso tengo que perder el miedo. Tenemos que hacernos amigas, mi basura y yo.Tengo montones de horas dedicadas supuestamente al tema. Estuve años acostada en un sillón, con alguien detrás, quién piadosamente escuchaba mis relatos (hoy creo que no eran otra cosa que relatos), luego me cobraba y yo me iba aliviada, ciertamente, y convencida de que había barrido "para afuera", como dicen las brujas. Lamentablemente, creo que no funcionó. Digo, creo que los dias nefastos, las horas, los minutos, la invasión nefasta vino para quedarse.En un prestigioso semanario de mi país escribe un tipo ingenioso unos artículos humorísticos (en general para denostar a quién ejerce el gobierno de turno), que son a veces memorables. Una vez, a raíz del tema de los basurales (literalmente hablando), de toda la mugre existente en la ciudad, proponía lo siguiente: Ya que contamos, en la bahía de nuestro puerto, con un cerro que es muy lindo, que se vé todo iluminado de noche, hay hasta un parador en la cima - en realidad una fortaleza, pero bueh -, porqué no constuir otro enfrente con toda la basura, y extender un aerocarril que recorra el tramo entre ambos y muestre la ciudad a los turistas.Yo creo que tomé ésto al pié de la letra. Hasta lo del aerocarril. Sólo que me subo yo solita entre mí misma y mi basura, y me voy bamboleando de un lado a otro, colgada, nauseosa; salgo de tierra firme y me voy a la basura colgada de un hilo. Así es la cosa. Algo tengo que hacer. (Había escrito "halgo", y como no puedo apearme de mi formación analítica, pienso: halgo, hago halgo, hago en presente, estoy haciendo, entonces me quedo tranquila; quizá este comienzo desde el sótano sea hacer algo). Me voy al otro cerro, porque ya es tarde y hay que empezar.

miércoles, 2 de julio de 2008

Un sinsabor

Palabras por compromiso
renglones sin sudor
y los otros
cayendo a tus pies
sin vista ni oído
te elevan
Lloro
por no aplastarte
por no castrarte
en tu no osadía
en tu sin pasión.

Elementos imprescindibles que deberán tener en cuenta de ahora en más los arquitectos

Elementos imprescindibles que deberán tener en cuenta de ahora en más los arquitectos, a la hora de diseñar lugares para festejar cumpleaños, asados, despedidas, bienvenidas, graduaciones, casamientos, cumpleaños de quince, etc:

1) – Un sótano, clandestino, para poder bajar a fumar sin cagarse de frío. Este no podrá ser descubierto en caso de inspección, por lo cual deberá estar muy bien pensado, o podría también incluírsele quizás el viejo y querido don de la invisibilidad.

2) – Un gran ventanal (esto es mayormente para los festejos que ocurren al medio día) en la parte donde se encuentre el mayor número de las personas del festejo, o sea, que siempre esté poblado; desde donde se vea claramente el estacionamiento del sitio, para poder avisar a los conductores pobres (que aún no tengan chicharra), (bueno, o pelotudos), que hayan dejado las luces prendidas.

3) – Un estacionamiento privado, blindado y sin opción de poder ser afanado, sin ningún cuidacoches que te indique cómo o dónde estacionar y/o haya que darle propinas antes o después del festejo.

4) – Un salón llamado “Vip” para meter disimuladamente a todos aquellos a los que no se sabe con quien colocar en la mesa. También podrá enviarse a esta sala a toda la parentela a la que el anfitrión no tenga ganas de soportar demasiado en un evento tan importante para sí mismo. En caso de no tener invitados por compromiso o insoportables, se podrá usar dicho sitio como pieza de “solos y solas”, y así colaborar con la evidente necesidad del ser humano de estar en pareja, acelerando trámites complicados ocasionados por timidez o prejuicios, y evitando también de alguna manera, posibles surgimientos de vínculos ilegales entre personas solas y personas “ocupadas”, ya sea debido a los excesos de estupefacientes dignos de ser ingeridos en esta clase de fiestas, o a la clase de gente haya sido citada.

4 b) -En caso de tratarse de festejadores e invitados liberales, en esta zona podrían realizarse también orgías.

2 b) – Debido al surgimiento de nuevas posibilidades respecto a cuál rincón de la fiesta reunirá mayor parte de gente, todos los sectores deberían estar comunicados visualmente (sólo desde adentro hacia afuera) con el estacionamiento, por el tema de las luces.

2+1 b) - Entonces por supuesto también el sótano debería tener algún tipo de pantalla gigante desde donde se viera la llegada de los invitados en sus vehículos. Esto facilitaría también el hecho de identificar las posibles inspecciones, así estos fumadores tendrían la oportunidad de prepararse moralmente para la desaparición de cierto lapso de sus vidas, durante los cuales, habrá que ver, según decida el arquitecto, si se mantendrán concientes, si pasarán a otros estados, si entrarán en una especie de coma o sueño profundo, etc, mientras padecen la invisibilidad. (A menos que la clandestinidad estuviera muy bien lograda y de este modo se evitarían los cálculos y preocupaciones metafísicas).

Decepción

Sin flores ni espinas apareciste así
sin avisar, sin nada
como antes
y dolió menos
esperaba más
de vos
de mí
de todo.



(Título sugerido por Graciela, el cual adopté)

El viaje (capítulo uno)

Era jueves. Subíamos por las escaleras del hotel, muy cargadas. Ana, dos escalones más arriba.

-Yo hoy almuerzo con papá. ¿Vos qué hacés?

No entendí la pregunta. Habíamos aterrizado hacía dos horas en La Habana.

-No sé...

Soñamos y planeamos este viaje durante mucho tiempo. Ahorramos, pedimos préstamos, recibimos ayuda de nuestros padres y recién ahora lográbamos concretarlo.
Gustavo, el padre de Ana, llevaba dos semanas en Cuba, cumpliendo funciones políticas. Esto nos había facilitado mucho las cosas, como la elección del hotel, el traslado desde el aereopuerto...

-Si querés podés quedarte en la habitación, y sino salí a recorrer el hotel.

El vuelo había sido duro. El avión tenía un aire militar, con aspecto de viejo. Hubieron tormentas y turbulencias, y la manera de aterrizar no fue la tradicional. No fue paulatino. Abruptamente el piloto anguló la punta, y bajamos en picada. Al rededor nuestro venía sentado un grupo de músicos cubanos, que volvían de su primer gira por América del sur. Durante la maniobra sacaron rosarios estampitas y crucifijos de sus bolsos. Rezaban con fuerza.

Aunque aterradas, llegamos a tierra firme sin problemas. Al bajar del avión el aire estaba pesado, el calor era insoportable.Ya de lejos veíamos la estructura del aereopuerto. No se parecía a ninguna imagen de aereopuerto que hubiéramos visto antes. Era mas bien en tonos de grises y beiges. Ya adentro del edificio, todo lo que nos rodeaba tenía esos colores. El vestuario de los funcionarios, los trajes militares, las armas. No había ninguna diferencia entre el clima de adentro y el de afuera. Todo era húmedo, sofocante. Hicimos los trámites correspondientes y salimos a esperar el vehículo que nos llevaría al hotel.

lunes, 30 de junio de 2008

El por qué del nombre

Tiene que ver con el vicio que tiene mi marido por tomarme el pelo en mis acciones cotidianas. El asegura que yo vivo entrando y saliendo de diferentes “eras” según la época. Por ejemplo hace un tiempo, fue la del cereal. Sí, tengo que reconocer que abrías cualquier cajón o puertita de placard en mi casa, y se te caían barras de cereales por la cabeza. Luego la euforia pasó, y ya me compraba de a una cada día, si es que tenía ganas de ingerirla. Y así ha pasado con varios productos del mercado. En este caso, hace un par de meses un médico me recomendó (o más bien me recordó), que tomara los malditos dos litros de líquido por día. Entonces dije: “Ahora sí, es el momento. Ya tengo una hija, ya estoy grande, hagamos algo responsable por la salud”. Tomé la resolución. Me fui al Disco con un sueldo a comprar cientos de litros de jugos en sobres, de todo tipo y color. Probé cada promoción y oferta que hubiera, y también cada uno de los menos económicos, que algo bueno tenían que tener. Incluso habían unos bastante novedosos, que podías llevártelos adonde fueras ¡y hacértelos en un vaso individual!
Cuando llegué a casa y me puse a ordenar “el surtido”, Palito me mira, y por todo comentario me dice: “Veo que entramos en la era del jugo”. Esa noche fue que empecé con el armado del blog, y había que ponerle un nombre, así que éste me pareció bastante adecuado y fiel a la etapa que estaba viviendo. Por supuesto esto pertenece al pasado y digamos que ahora ya estoy en una era nueva; pero como dice el libro grande, “hay un tiempo para todo”. Y en ese preciso momento, era el tiempo del jugo.