domingo, 30 de noviembre de 2008

Receso

Mi compu está en el sanatorio. En cuanto se recupere volveré por acá y por todos los sitios de los amigos que tengo abandonados no porque quiera sino por lo que explico aquí. Saludos a todos!!

sábado, 15 de noviembre de 2008

Homenaje opuesto

De una charla que tuvo lugar en las veredas de la emad, entre unos pocos alumnos con un docente de dicha institución, mi mente asoció ya en ese instante, y por absoluta contraposición, logrando abstraerme por completo de la situación gracias a dios, este fragmento que tanto me gusta de "El lobo estepario" (H. Hesse)

"... A primera vista daba, desde luego, la impresión de un hombre superior, nada vulgar y de extraordinario talento; su rostro, lleno de espiritualidad, y el juego extremadamente delicado e inquieto de sus rasgos, reflejaban una vida anímica interesante, excesivamente agitada, enormemente delicada y sensible. Cuando se hablaba con él y él (lo que no siempre sucedía) traspasaba los límites de lo convencional y, dejándose llevar por su singular naturaleza, decía palabras personales y propias, entonces uno no tenía más remedio que subordinársele. Él había pensado más que otros hombres, poseía en asuntos del espíritu aquella serena objetividad, aquella segura reflexividad y sabiduría que sólo tienen las personas verdaderamente espirituales, a las que les falta toda ambición y nunca desean brillar, ni convencer a los demás, ni siquiera tener razón."

lunes, 10 de noviembre de 2008

Casi ángeles...

Componiendo:




En este puede vislumbrarse claramente la diferencia de actitudes entre la mujer y el hombre, dentro de una pareja:



Hace un tiempito ya que Cuqui viene desarrollando una vida social importante. Un par de semanas atrás vinieron a casa sus dos "mejores amigas del mundo" (sí, ya hablan así), y su novio, Emiliano.
Logré sobrevivir.
No, hablando enserio, un placer.

Familiares y adeptos: hay más material al respecto en el blog de la Cuqui. Saludos!!

domingo, 2 de noviembre de 2008

Una madre horrible

Hace varias semanas que Cuqui viene comentando con mucho entusiasmo, que en el jardín de infantes están plantando, que ella tiene su propia plantita, que día a día la cuida y la riega, y así la misma va poniéndose grande y verde.
Este viernes cuando la pasé a buscar, me hicieron entrega de la situación: Un germinador en un vaso de "Danonino". Pero debo reconocer que efectivamente y para mi sorpresa (que hace mil años que no veía uno) contaba con muchas hojas, muy verdes y bastante grandes.
La maestra me informó:

- Hoy se los llevan para las casas, así los traspasan a una maceta con tierra, los devuelven el lunes y podemos seguir observando como se desarrollan.

Allá arranqué, hacia la parada (que queda como a cinco cuadras del jardín), con las dos mochilas (suya y mía) cargadas en la espalda, la Cuqui aupada, las camperas colgadas de un brazo y germinador en mano.

Ella llegó a casa toda contenta a contarle a su papá lo que traía, e inmediatamente empezó a buscar un lugar para darle a su creación, hasta que lográramos conseguir los artefactos para hacerle el transplante. Decidimos que el mejor lugar sería cerca de la ventana, arriba de una vela gruesa que tenemos colocada en un alto candelabro, porque así le daría el sol y el aire fresco hasta que compráramos todos los petates para la operación.

Luego continuamos el día como estaba estipulado antes de que llegara a casa este nuevo elemento: Palito tocaba esa noche así que se fue rápidamente a su prueba de sonido y yo me tiré un ratito a descanasar con Cuqui. Nos dormimos como chanchos así que de tardecita nos despertamos de zopetón, nos bañamos, la llevé a lo de su abuela donde se quedaría a dormir y me fui volando a trabajar.
Terminamos volviendo muy tarde esa noche con Palito. Al otro día cuando logramos amanecer, yo me fui corriendo a clase, él a la sala de ensayo porque tenía alumnos, y entre pitos y flautas se pasó el sábado.
Cuando de noche fuimos a buscar a nuestra hija y la trajimos a casa... yo fui la primera que lo ví. Ya de lejos, apenas abrimos la puerta pude darme cuenta de que estaba hecho mierda. El color era un desastre y estaba todo arrugado. La maldita cosa se había secado tanto que hasta hongos tenía. ¡¿Pero cómo nadie me avisó que duraban tan poco?! Ni siquiera dos míseros días de tiempo me dio. Se le ocurrió morirse de una, sin anestesia. En fin; me hice la gila, entré corriendo, y lo saqué a la terraza.
Y acá estoy... domingo de noche, con el aparato este todo marchito arriba del lavaropas (está tan podrido que no logro ni darme cuenta de qué clase de porotos eran los que tenía adentro); sin saber qué decirle a Cuqui y pensando una catástrofe para inventarle mañana a la maestra...