sábado, 9 de febrero de 2019

Odontólogo (Ciclo adicciones)


Viernes, 1 de la mañana.

Situación: Sólo, living, tele, PlayStation, música al mango y computadora. Hablé media hora por teléfono con Andrea en este estado mentiroso, que es la única forma en la que podemos hablar. No, error, es la única manera en la que puedo escuchar. Dice que me da la chance, que si freno vuelve. Que me ama. Sí, dice que me ama. Que tengo que dejar de decir y ponerme a hacer. No puedo creer que voy a terminar yendo al loquero. Pero es la única que le veo. No puedo hablar con nadie, nadie me entiende, ni yo mismo.
(Mira su latita. Es de esas chatas, como de cigarrillos)
 Mañana. Mañana empiezo de nuevo bien. Mañana voy a ser otro. (Abre la lata. La cierra)

Sábado, 2 de la mañana

Situación: Sólo, separado, la cabeza a mil por hora, escuchando Buitres y a punto de perder todo lo poco que logré. En qué estoy pensando? Ni idea. Esto era la vida? Esto era el futuro? Qué estoy haciendo? Cómo llegué acá? Yo! Justo yo! Que soy más inteligente que cualquiera, que le doy mil vueltas a todos, que tenía tanto al alcance de la mano! Cómo me siento tan derrotado?  La cabeza que no frena, no para nunca, y el pecho, acá, me quema, no aguanto.  Cuándo empecé a sentir tanto?, Si yo no tengo sentimientos, yo soy racional papá! Me desconozco. Pah, qué temaso!
(Suena un pedacito de la versión de buitres, del tema “El instrumento”, del  Darno. Canta, baila, toca su batería imaginaria). “Conocerse claro está que necesita su tiempo… con años que albañilean y años de derrumbamiento!”
(Corte abrupto de la música)

Lunes, 9 de la noche.

Situación: Llamé a Andrea y no me atendió. Me descontrolé, rompí todo. Hasta un ajedrez y mi póster de Pulp Fiction. Después caí destruido…dormí 2 días al hilo. Hoy no atendí pacientes, seguramente fueron, tocaron timbre, nadie les abrió. Encajo la del  viaje. Congresos, conferencias, vuelos atrasados, modo avión sin señal para poder avisar, toda la mano. Funciona, me creen, pero son cada vez menos. Se han ido yendo. Como todos. Pensar que era el mejor de la generación. Y lo soy. Lo fui. Bueno no sé.
Hoy estoy en la misma de siempre pero más controlado (que no quiere decir tranquilo. Tranquilo nunca). Parece que dormir ayuda. Pasa que no puedo. Sólo cuando caigo desmayado, sin pensarlo.
Le mandé mensaje a Andrea. Dice así: (Lee el celular) “Me pregunto, ¿cómo me aguantaste tanto? Si no me aguanto ni yo! ¿Por qué? Sinceramente te pregunto ¿por qué? Perdoname. Fue sin maldad. Pienso las demencias que te mostré. No tenías por qué ver eso nunca. Perdón. Sabé que cuando este arriba de nuevo, podés contar conmigo sin importar nada, ni lo que hagas, ni lo que digan. Voy a estar siempre. Nunca vas a estar sola. Estas en mi corazón grabada a fuego. Perdoname.

Martes 11 de la mañana:

Situación: Sol. Lentes negros, auto, rambla, café, Llego. Gerardo, padre de familia, sentado en mi consultorio, logra hablar aunque tenga el espejo metido en la boca. “Qué bien Peñarol, de locos, la inseguridad, primavera mentirosa que nos tiene con frío, los nenes bien? Carísimas las vacaciones en Cancún, claro, sumado al criadero donde dejan al perro, la suegra con presión alta” Bueno; nada duro por dos horas y luego vida normal. Adiós. Por fin. No aguanto, suspendo los siguientes, necesito la tarde.
Andrea nunca me respondió el mensaje. Pero está en línea. Perra.
Ahora, bajón. En casa, escuchando música nostálgica. (Canta): “18 de Julio… por cuántos sueños, me viste vagar…”  Achiqué el alcohol. Menos locura de romper todo.
Quiero hacerme una paja, bajar y dormir. Esto es para ella. Me respondió. Miedo. Ahí vamos, con calma. Le empiezo a escribir mientras la escucho: (Se escucha audio de Andrea): “No es un tema de perdonar, es un tema de no soportar. No te creo, no veo cambios, no hay nada, es siempre lo mismo una y otra vez. No puedo más. Me estoy cansando. O capaz ya me cansé”.
Y yo acá …con mi caballito que se acaba.
(Suena música, los redondos. Ojos cerrados, Canta, baila, gira) “Ella es bailarina, en la caja musical… él es el peligro, ladrón de mi cerebro…”)

Miércoles 10 de la mañana:

Situación: Sólo, en el consultorio. Fresco, bañado, hasta perfumado atiendo hoy. Anoche hice un pacto. Conmigo mismo y con Andrea. Tiré todo. Quedó la casa limpia, sin rastros. Ella todavía no lo sabe, no quiero que crea que es hablar por hablar. Voy a dejar pasar unos días y se lo voy a demostrar. Saqué hora. Psiquiatra y psicólogo. Manicomio completo. Urgente pedí. Voy mañana al salir de acá. Hoy desayuné Tostadas Queso Mermelada. Me siento bien, Fuerte. Puedo con esto. No me va a vencer. No la voy a perder. Sólo necesita ver quien soy de verdad. Le dejé un mensaje de buenos días, con voz de calma.
Primer paciente: gol. Segundo: éxito, tercera: pamba! divina, Carla, la alegría de vivir. Yo le sonrío también, (intento). Voy bárbaro, tres al hilo, así, sin interrupciones. Cuarto, un niño.. Me habla gritando, como si yo fuera sordo, me taladra la mente contándome que siempre es el que hace los goles en el recreo, no para de moverse. Café necesito. Me debería pedir algo para almorzar. Fresco, sano. Puedo. Yo puedo.
(Mira el celular, no hay nada)
Empieza la tanda de la tarde, al final no comí nada. Me suda la frente y empiezo a sentir que el corazón se acelera. Falta poco, tres y afuera. Necesito aire, bajo por las escaleras corriendo los seis pisos, salgo a la vereda, respiro, vuelvo trepando escalones de tres en tres, tengo ganas de llorar. Dejé a Gerardo sentado hablando de la paraguaya que le cuida a los críos, entro al baño, me mojo la cara, tengo ganas de darle piñas al espejo y patadas a Gerardo y a todo el aparato de las radiografías. Me aguanto, lo despido, agarro las llaves del auto y me voy. Mensaje a los otros dos pacientes, que me disculpen, surgió un imprevisto de fuerza mayor. Llego a casa; en dos horas tengo a los médicos. Puedo aguantar. No. Hoy es la última. Sacarme las ganas si total voy a estar controlado. La despedida.

Jueves, cuatro y media de la mañana:
Situación: Hace años que estoy por empezar a escribir una especie de diario con todo lo que me pasa, pero nunca lo hago. El otro día veía un documental sobre un granjero yankee que aprovechaba su vida desgraciada pasándola a papel y se hacía famoso. Y pensé, por qué no? Me descargo, lo junto todo y lo comparto con otros que se sientan como yo.
No fui. A los médicos.
No sé si últimamente soy cagón o siempre lo fui y recién me estoy dando cuenta, asumiéndolo, tomando conciencia; supongo que fue siempre. Me refiero a la toma de decisiones. Qué te gusta hacer con tu vida? Cómo alguien puede saber eso a los dieciséis años? Tomar una opción para siempre? Lo mismo, con quién querés compartir tu vida?, despertarte todos los días? Todos los días de tu vida? No será mucho señores? Todo esto te marca para siempre, y si te equivocás, tenés a tu familia ahí merodeando, opinando, juzgando, entonces no sé qué es peor, si la suma de malas opciones chiquitas, o una grande, la de probar algo que te ayude a sobrellevar todas las demás y que después no la puedas dejar con nada, por ejemplo.



Viernes 1 de la mañana. 

Situación: Sólo, living, tele, PlayStation, música al mango y computadora. Hablé media hora por teléfono con Andrea en este estado mentiroso, que es la única forma en la que podemos hablar. No, error, es la única manera en la que puedo escuchar. Dice que me da la chance, que si freno vuelve. Que me ama. Sí, dice que me ama. Que tengo que dejar de decir y ponerme a hacer. No puedo creer que voy a terminar yendo al loquero. Pero es la única que le veo. No puedo hablar con nadie, nadie me entiende, ni yo mismo.
Pero no, llegado el momento no voy. Y esto, se repite, cíclicamente durante mucho tiempo, en el que le miento y me miento, a ella y a todos, que me creen, y me dan la chance, infinidad de veces, hasta que un día, finalmente, ella y tantos otros,  me logran erradicar de sus vidas.
Cuando creo que toqué fondo por completo, se abre una puerta que me entusiasma: me proponen editar esta historia, tal vez a alguien le puede servir leerla dicen, y empiezan las reuniones. Está bueno, tengo una motivación, un proyecto, me puede salvar, me entro a copar, escribo mi diario sin frenos ni tapujos, abro mi alma y la desgarro sobre el papel. Pero entonces, el tipo que la quiere publicar me empieza a joder con cambiar palabras y modificar cosas, me recontra caliento, lo mando a la concha de la lora, rompo todos estos manuscritos de mierda, y acá estoy…  Ahora sí…sin nada de nada. Y es así, que me doy cuenta de que sólo tengo dos caminos. Llegó el momento ahora sí, de  la mayor decisión de mi vida. Tengo que elegir. Matarme. O entregarme y dejarme ayudar.
(El actor queda mirando al público a los ojos, mientras suena de nuevo “el instrumento”, estrofa final “Y de pronto se borraron la mujer el vino el fuego, que sostenían la carne el temple del instrumento. Y en un cantor de boliche reconocí el ejemplo. Ya perdí mi compañera, desatame de este enredo, ya perdí mi compañera, desatame de este enredo”)


viernes, 8 de febrero de 2019

Cita Urbana (Ciclo Teatro breve)


2 Personajes. Un chico y una chica.

Un colectivo.
El chofer, al volante.
Sube una pasajera.
Es la única, está todo vacío.
Ella entra, le paga, no lo mira ni le habla, recorre con la mirada el coche vacío, se sienta lo más  lejos posible.
Silencio.
Él pone una música. Empieza a moverse como bailando mientras maneja, está feliz.
Ella se fastidia, mira su celular, intenta escuchar un audio, no puede por el volumen de la música. Le habla desde el fondo:

ELLA:  - Podría bajar un poquito? La musiquita?

-          Ey,

-          Pibe…

-           señor…

-          muchacho…

(El chofer no la escucha, ella grita)

-          Maestro!

CHOFER: (Asustado) Si, qué pasó!?

ELLA: - Si puede bajar un poco la música!

CHOFER: - No entiendo!

No se escuchan. Ella le hace señas como de bajar el volumen. Al final se levanta y va hasta él.

ELLA: - Si podría bajar un poquito que necesito escuchar algo en el teléfono

CHOFER: - Ah, sí perdón, cómo no.

Ella se sienta más cerca que donde estaba antes.

-          ELLA: - No vio si se subió alguien en las últimas paradas?
-           
-          CHOFER: - Si, vi, claro, es mi trabajo, además de manejar. Ir vichando quiénes suben…
-           
-          ELLA: - Y?
-           
-          CHOFER: - Y qué?
-           
-          ELLA: - Quién se subió?
-           
-          CHOFER: - Ah, no sé, así tan específico, tanto no sé, no pregunto, se subió un montón de gente.
-           
-          ELLA: - Y dónde están?
-           
-          CHOFER:  - Y bueno…  se fueron bajando.
-           
-          ELLA: - Sí, claro lógico, quién va a andar a esta hora arriba de un ómnibus por acá…

-          CHOFER: - Yo…


Silencio

Ella mira por la ventana

Se levanta, se sienta, se vuelve a levantar, se le acerca.

Se sienta más cerca. Llora un poco. Él la ve

CHOFER: - Disculpe, se siente bien?

ELLA: - (Gritándole) No me trate de usted!

CHOFER: (Se asusta) Ah no no si, disculpá, pasa que como vos me estabas diciendo a mí así yo creí que…

Ella llora

CHOFER: - Todo bien?

ELLA: - (Mientras sigue llorando) Si. Todo hermoso realmente.

CHOFER: - Ahí va…

ELLA: - Yo soy una tarada. Una imbécil, una retardada, no tengo remedio.
              CHOFER: - Eh.. (Él quiere responderle algo pero no tiene idea de por dónde empezar. La    mira. Es preciosa)
-          (Dudando si hablar o no) Si te puedo ayudar en algo…
             ELLA: - No! No hay ayuda posible. Tengo que aprender. Frenar, respirar, mirarme para adentro, encontrarme conmigo misma y todas esas huevadas de la autoayuda, que a todo el mundo le sirven menos a mí. A mí no me sirve para nada. Yo no puedo tener citas conmigo misma. Cocinarme, ponerme el mantelito, el vasito…  No puedo. Me aburro. Me fastidio. Seré superficial, sí. Seré dependiente emocional del afuera. Sí. Yo quiero charlar con el otro, el encuentro, reírnos. Todo bien con reírse de uno mismo y toda la mano pero yo necesito compartirlo, tener un testigo en mi vida… porque al fin y al cabo para qué se empareja la gente? Para tener testigos de su vida. Para que el otro lo vea, lo apoye, le diga cosas lindas. Yo no quiero andarme hablando sola como una demente. Quiero que esté el otro para decirme si estoy linda. No quiero sonreír  frente al espejo y que eso “me predisponga a tener un buen día porque los músculos de no sé dónde me activan no sé qué sustancia del cerebro! No quiero. No quiero! Quiero que venga otro ser y me sonría, y yo le sonrío, y así! Mirá,  te digo una cosa. Ahí te das cuenta de cómo nadie sabe ya estar ni consigo mismo ni tampoco en pareja… Por eso, para eso, llegan con toda la fuerza a salvarnos la vida, quienes… los amigos? Los chongos? La familia? No. Las redes sociales. Porque ahí uno va como un idiota mostrando todo lo que hace, come, baila, pasea, viaja, trabaja, y hasta duerme… (Si si hay gente que se filma durmiendo, o al gato durmiendo, o a la abuela durmiendo); y se contenta. Porque tiene testigos. Porque alguien sabe de su vida. Aunque sea todito mentira, y sus vidas reales sean una bosta, al menos tienen gente que mira lo que ellos quieren mostrar, y les ponen corazones. Rojos. Es súper simbólico, y romántico, y…
Llora
Pero no alcanza gordo
(El ante el apodo se da vuelta,  sin comprender mucho)
Ay, no, disculpame, soy una desubicada. Cómo te llamás?
CHOFER: Gastón
ELLA: Bueno Gastón, no alcanza, yo no puedo, me siento muy sola, termino con los pacientes, escucho toooodo aquello que tienen para decir sobre sus vínculos, y no me da por ponerme a hablar conmigo misma, necesito algo, alguien… y no pretendo mucho eh? No no. Con unas idas al cine, unos abrazos, me conformo. Todo lo otro está bien resuelto
Chofer – En qué sentido, qué sería todo lo demás?
Ella – Nada. No, no. No me lleves la conversación para ese lado, te lo pido por favor, estamos grandes, yo no quiero que encima, lo que me faltaba en el día, venga el chofer a ratonearse conmigo porque le cuento mis problemas… Che serías buen psicólogo vos Gastón… no hablás nada, escuchás, pensás en otra cosa, vas atento a otra cosa…
Llora
Yo tendría que cambiar de trabajo. Dedicarme a algo que tenga que ver con las redes sociales. Porque sabés qué Gastón? Yo me paso el día entero en las redes. Cuando me gusta un tipo no es que lo stalkeo, le hago el FBI la CIA y el CSI todo junto. Y así no se puede. Yo  (y esto te lo digo acá en confianza no? Porque éticamente estoy en el fondo del infierno, no se puede enterar nadie…) yo mientras estoy con los pacientes navego en Instagram. Y Facebook. Y twitter. Y WhatsApp. Y todo lo que encuentro Gastón. Entonces yo pienso, que lo más honesto, sería trabajar adentro de las redes.
Sabés en qué sería ideal yo? Manager personal de Instagram. Te lo manejo. Te lo invento. Vos te quedás todo el día así comiendo pizza y dulce de leche en tu cama, y yo mientras, te preparo las historias. Te las fabrico. De cualquier parte del mundo, una semana en cada lado, noche de joda, altas fiestas, mucha onda, todo con hashtags súper modernos, días de verde ultra veganos,  paisajes de playa, paseos culturales…  Congresos, muchos congresos de trabajo… Ah, y si tu familia tiene dudas sobre tu identidad sexual, puedo poner fotos con chicas, no sé, lo que quieras. Te puedo convertir en influencer. Y vos, Gastón, mientras… podés quedarte con las pantuflas y el acolchado, tapado hasta el cuello pensando en tus fracasos… (Llora)

Y? No me vas a decir nada?

CHOFER:  - Eh, no que lo de lo sexual… no, yo… nada de eso. Derechito nomás.

ELLA: Si bueno, era un ejemplo nomás, usá la imaginación por favor…
Vos me contratarías? (Llora)

CHOFER: (La quiere complacer) Si si, claro que si, sin lugar a dudas…
ELLA: Sabés cuánto sale depilarse Gasti? Es caro… muy caro. Y duele… Sabés cuánto rato me lleva a mí elegir lo que me voy a poner cuando salgo con un tipo? Rato… rato… y todo eso para qué…? Para pasarme la noche subida a un medio de transporte público, hablando con un chofer de ómnibus porque el que me citó me dejó plantada? Seguro me vio… me vio desde la ventana y se bajó por la puerta de adelante mientras yo me subía por la de atrás como me lo pidió… porque no le gusté Gastón… y yo acá… llorándole mis penas a un tipo que si quiere puede asesinarme, violarme, lo que sea porque ando a las 4 de la mañana sola metida en un bondi vacío Gastón…

(Llora)

Quién te cita a las 4am? Sólo un demente, o alguien que no quiere que lo vean con vos, o alguien que te está haciendo una broma. Fue eso, me descansó… . Y quién acepta? Solo una desquiciada… cómo me dieron el título de sicóloga a mi Gastón… Cómo… Tinder de mierda, debería tener un servicio de reembolsos… No te digo si la cita es un fracaso, si no te gusta, bueno, eso son las reglas del juego… pero aparecer… por lo menos un hola… el plantón debería tener multa… y más si es en horario nocturno… deberían pagarlo extra, una indemnización por sufrimiento triple, como los feriados pero aplicado a esto… porque no se juega con el tiempo de otra persona, ni con la mente Gastón… con la mente… Con qué se come esta comida Gastón…? Cómo me recupero yo de que me dejen plantada a las cuatro de la mañana en un ómnibus… una semana mínimo torturándome con esto voy a estar Gastón… y yo no puedo invertir tiempo de mi terapia en esto, tengo que hablar de mi tema vocacional, no puedo caer con cada pato que me llevo por semana con las citas fracasadas entendés? Porque es muy caro Gastón, es muy cara la terapia como para gastarla hablando de chongos y menos de chongos que no se aparecen cuando te citan!

(Queda agotada, se desploma en dos asientos)

CHOFER: - Soy yo
ELLA: No te escucho, háblame más fuerte porque me tiré acá, a hacerme una siesta con lo que queda del recorrido, al menos me duermo acá y me voy a imaginar que estoy viajando a algún lugar interesante, en un avión. Poné una música si querés. Medio bajita.
CHOFER:  - Que soy yo! El del tinder.  El chongo.
(Ella empieza a emerger y sentarse con una vergüenza sobrehumana)
ELLA: Disculpame, no, no te entiendo bien.
(Él para el ómnibus)
CHOFER: Eso, que nadie te dejó plantada.
ELLA: Alguien que me mate
CHOFER: Podés bajarte si querés, y te tomás algo acá para tu casa, o te puedo acercar, si querés.
ELLA: No no, pero vos me dejaste decirte todo lo que yo te dije, exponer mi vida íntima y social y mental así a un desconocido, y no dijiste nada?
CHOFER: Es que no sabía cómo hacer, parecía que tenías muchas ganas de contar todo eso a alguien y si yo te interrumpía y te decía la verdad tal vez te inhibías.
ELLA: Pero es que no me hubiese angustiado así, no hubiese tenido la necesidad de largar toda esa perorata porque sabría que al menos no me plantaron. Capaz tendría otro tipo de frustración, pero no esa. No te voy a negar que estoy muy sorprendida.
CHOFER: Decepcionada?
ELLA: Shockeada
CHOFER: Por eso, o… por qué?
ELLA: Por todo.
CHOFER: Bueno, yo ya llegué a destino, si querés me bajo, y listo, no nos vemos más, cada uno por su lado.
(Él agarra sus cosas, se pone un gorrito, y empieza a caminar para irse. Ella no lo mira pero cuando está por salir, de espaldas, ella lo mira y se da cuenta de que es muy lindo. No había reparado en su cara hasta el momento. Le habla)
ELLA: Esperá.
CHOFER: Qué?
ELLA: No sé, no te vayas.
CHOFER: Ok...
(Él se sienta en un asiento)
ELLA: Gracias
CHOFER: Por qué?
ELLA: Mínimamente, por no dejarme plantada. Segundo, por no arrepentirte al verme, y no huir después de escucharme decir toda esa sarta de locuras. Yo me hubiera hecho la boluda, y que la demente crea tranquila que la plantaron y se baje en cualquier parada.
      CHOFER: Yo no.
       ELLA: Y finalmente gracias por escucharme. Quedé más liviana.
CHOFER: De nada. Me gustó escuchar todo eso.
ELLA: Enserio?
CHOFER: Si, de verdad. Nadie me había contado nunca así tanto sobre su vida en tan poco rato y menos arriba de un ómnibus.
ELLA: Ah no? No es usual esto de hacer citas acá? Dale… te las debés traer a todas…
CHOFER: Para nada. Estoy haciendo una suplencia a un primo, van tres días que salgo a trabajar acá.
ELLA: Ah. Mirá… Te queda bien.
CHOFER: Qué cosa
ELLA: Esto, este trabajo
(Se ríen)
CHOFER: Capaz yo también me tengo que replantear la vocación y pasarme para este trabajo. Está resultando divertido al fin y al cabo.
(Se ríen)
Pero entonces deberíamos bajarnos porque si me ven acá así, se me va a acabar la changa enseguida. Vamos?
(Se miran. Caminan hacia la salida)
ELLA: A ver esperá…
(Él frena).
CHOFER: Qué?
ELLA: Nada nada, te van a echar
(Se ríen, se miran)
ELLA: Vamos?
CHOFER: Vamos
(Ella lo besa apenas).
(Salen del ómnibus).

FIN