Dale, dejame entrar, por esa rendija de
tu ventana. No para quedarme; tengo donde estar. Pero quiero ver un
ratito de tu alma. Mostrame el cuarto de los demonios y también el
paraìso algunos instantes. No puedo con mucho de cada uno, se me
desequilibra el mundo. Un poquito sí, para conocerte y ver, si elijo
caminar por allí. Seguramente lo haga porque casi todo lo que ví ya
me gusta. Si me cerràs la puerta no tengo chance. Y quiero tenerla,
quiero la posibilidad, siempre la quiero.
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