Què suerte porque yo no siento el culo hace rato, asì que acà van algunas de sus cosas.
(A este primero que voy a poner, le agrego la premisa, ya que sino no se explica que alguien tenga ganas de relatar sobre estas temàticas):
"Hacer de algo asqueroso, algo lindo" (O algo asì, fue lo que me explicò).
Bueno ahì va:
CUENTITO
-Ay, me duele la panza, dale, quiero caca!
-Y bueno, cuqui, andá, yo ya voy…
- No, vení ahora.
-Pero si ya sabés prender la luz..
- Vení y sentate al lado mío en el bidet como siempre.
Qué embole esta niña, no puedo fumar en el baño, estoy cansada, no tengo ganas de sentarme allí, porqué no va sola.
-Cuentito.
-Ay, Curti, no tengo ganas hoy…
- Dale memé, cuentito.
- Bueno, pero vos empezá a hacer, no hagas trampa como siempre.
- Sí, mirá, ya se siente el olor, ya estoy haciendo, empezá a contar.
- Bueno, había una vez una nena que se llamaba pompa, que tenía una abuela que se llamaba pompita y una mamá pompona…
- (interrumpe) No, memé, en serio, contame uno en serio porque no hago, eh? Como la nena se va a llamar pompa que es más chica que la abuela y la abuela pompita?
Es increíble, por qué no hace caca y chau, por qué le gustan mis cuentos justo cuando está en el water y no en su camita como toda niña que se precie, carancho!
-Está bien. Había una vez una niña muy, pero muy inteligente que tenía un perro muy pero muy inteligente que se llamaba Chirimbolo. Lo llevaba al parque y lo dejaba suelto, y el perro se hacía amigo de otros perros que tenían dueños y dueñas buenos e inteligentes como su dueña, entonces todos los dueños se hacían amigos. Ya viene la caca o no?
- No, porque vos me estás haciendo cuentos tontos. Chirimbolo es mi perro y yo tengo ya muchos amigos.
- Mirá cuqui, hacés caca y chau. No, está bien, te cuento uno, dale, no te pongas seria, que me asusto. Resulta que….
Me mira atentamente con sus enormes ojos azules y mientras presta atención al dedillo a cada palabra que pronuncio, su rostro se enrojece, se frunce, hace fuerza y finalmente puede ella también producir lo suyo, su caca, que tanto le cuesta hacer.
Finalizado el ritual, antes de lavarse, comienza la parte más hermosa de esta situación que se repite cada vez que viene a mi casa y pide baño. Mira dentro del water y me muestra lo que hizo y me pregunta si estoy de acuerdo con lo que ella ve en las formas que toma su caca en el agua: - Viste? Hoy hice una nube y un pegaso. Algunas veces concuerdo, otras no. Y en ambas situaciones nos ponemos a buscar otras formas posibles, y eso es lo que más me gusta. Ver esos sutiles contornos en sus pequeñas nubes de caca, e intercambiar con ella las posibilidades de la creación.
Patricia Freire
Montevideo, 27 de mayo de 2010
como rascarse la espalda
Hace 1 hora.
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