martes, 22 de enero de 2019

Roma

Y entonces el capítulo que merece tanto en este momento y no ha recibido nada. Ambiguo. Estimulante. Me ponés a trabajar, me inspirás. Es Cuarón el que nos une en primera instancia. Desde lejos, por separado. Fui por vos, aunque ya querìa. No la voy a olvidar porque es la primera que veo en la nueva cinemateca. Una experiencia tan fuerte. Inesperada. Gracias. Me quedo contigo, limpié el cajón de sinsabores pasados y hoy, te abro un canal de escritura, aunque de alma te vengo dando ese espacio hace semanas.

Los 22

Cada vez que ha llegado ese dìa del mes, desde la separación en junio, hay claves fuertes, quiebres, señales. Cambios. Estoy atenta porque además de que lo he leído en varios estudios sobre los duelos y me lo ha dicho cuanto psicólogo he visitado, son sensaciones tan claras, que parece ciencia ficción. A veces para mal, a veces para bien. Ha habido altibajos pero desde setiembre venía en subida. Hoy, primer mes de un año nuevo, no fue así.

Anoche te acostás sintiendo una paz inusitada, un enamoramiento hacia la vida, la ciudad, las personas, y hoy al amanecer todo es diferente. "La vida es más compleja de lo que parece" canta Drexler y te dormiste escuchándola repetidamente. Se resignificaba una y otra vez, parecía que te la cantaban a vos, se la cantaste luego a otros.
Temprano en la tarde mandaste ese mensaje importante después de tanto tiempo y no hubo respuesta. Eso influye seguro en tu estado de ánimo gris que se contradice con el sol que brilla fuerte afuera en esta mañana de enero. Hoy al despertarte con toda esa amargura, vas al calendario. Y sí. Es 22.

Varios duelos pequeños ha habido dentro del grande, y este tuyo, es creo el más significativo.
¿Por qué no me cuidaste, por qué no me explicaste, por qué no quisiste que fuera a esa obra en la que compartíamos algo tan íntimo? ¿Qué te hizo arrepentirte a último momento? Dudas que venían revoloteando fuerte. Pero nunca habías dejado algo sin responder. Y ayer sí.

 Hoy sentís que es momento de cerrar. Sacar la carta del fondo de pantalla, no ver más ese angel, sacarle tu letra de imprenta a mi día a día. Agradezco mucho haberla recibido (aunque ni siquiera me la hayas dado en mano, ahora que pienso, desde mi cumpleaños no volví a verte en persona) porque sin duda era templanza algo que yo necesitaba y mucho. Tu sabiduría fue siempre enorme. Pero si no viene acompañada del ser humano atrás, la foto no tiene más sentido y duele, así que decido poner un punto. No me gusta, siento que había muchas posibilidades en nuestro juego. Pero me vas demostrando que tal vez sea el momento de soltarte.

martes, 15 de enero de 2019

Por què escribe uno

Para aprender a callar. Mi intensidad es tal que no hay persona capaz de recibir todo lo que tengo para decir, ni sostenerme el ritmo.


Inconclusiòn

Era un enero de arcoiris y yo leía sin poder escribir. Me habían enseñado sobre el deseo y ya no creía en el amor. Me gustaba ser a la que le decían vamos al Everest y arrancaba sin pensarlo. No tenía nada que perder. Entonces fui a tu obra entonces te vi entonces empezó todo.

Repentina intimidad

Hola tú. Que apareciste en la fecha y en el lugar menos esperados. Te percibí esa misma noche y te encontré días más tarde, gracias a ella, qué ingeniosa. Nos apuró, pero la distancia nos jugó a favor. Y ahora, acá, de pronto tan cerca. Ya no hay barreras, y entonces... sin saber para dónde agarrar. Tu formalidad, que no es tal pero sí, las familias entrelazadas, las vidas tan distintas y no tanto, las raíces en común. El enigma. Qué hacer con todo esto, qué pasos dar, dónde frenar. Ahí estamos en ese limbo que se intensifica por momentos y afloja en otros. Días enteros pensando en esto, planes cambiados, objetivos dudándose. Las vueltas de la vida son inesperadas, pero esta... nunca la imaginé.

Lo prohibido

Disfruto mucho del juego y confirmo su respeto en cada aparición. Es esporádico y va perdiendo ingenio y esmero (sí, porque cuando algo sucede, merma la búsqueda que lo precedió), sin embargo es tanta su belleza y tan imposible la concresión real, que guardo y atesoro con fuerza el secreto y el recuerdo de aquella noche, en que todos los límites se cruzaron para ya nunca poder volver atrás. Me encanta saber cómo es su cuarto y sus maneras, su gato, su luz apenas puesta hacia abajo. Ahora se comenta, de películas, de fotos y canciones, e intenta él siempre la reincidencia, que he decidido no sucederá. Lograda la distancia, la posibilidad de diversión desde lejos aumenta, así como la confianza para intercambiar sonrisas más seguido.

Despedida

Están sentados a la mesa, cenando, como cada noche de aquél viaje que tanto soñaron.
Él la mira y nota algo diferente, o en realidad similar a las últimas veces en que la ha observado, y no se ha atrevido a preguntar. Hoy siente la necesidad de saber. De todos modos no habla, porque teme que la respuesta sea aún peor de lo que imagina. Ella no levanta la mirada en toda la velada. Tampoco se anima. Ambos saben en el fondo, que esta será la última.

El entre

Entendí cuál es la hora que más me gusta. Se encuentra entre el momento en que se puso el sol, hasta que oscurece por completo. Mi alma revive allí, renace. Puedo con todo lo que sea, en ese lapso, que no sé cuanto dura, y es tan mágico.

Sin. Explicación.

Me hubiese gustado.
Saber.
Qué pasó.

Era un pacto.
De libertad.

 No era necesario.
 Huír.

Hubiese entendido.
Lo que fuera.

Pero preferiste.
Esto.

Entonces saco.
Las conclusiones.
Que puedo.


lunes, 14 de enero de 2019

Memoria

Esperando tu jugada intento agarrarme de detalles, los que logro recordar con nitidez y que de alguna manera me sorprendieron o marcaron, y otros más lejanos o incompletos. Pero no es fácil, se me van desdibujando poco a poco. Entonces alguna cosa invento para darles forma y que no se me evaporen del todo. Hago fuerza, para sostenerlos y para descubrir nuevas señales. Porque quiero conservarte. Todavía pienso que vale la pena seas parte de mi vida; te quiero aquí. Veré hasta dónde puedo tirar de este hilito cada vez más fino y frágil.

jueves, 10 de enero de 2019

Pedidos (Monólogo. Ciclo Teatro breve)



(Entra una chica vestida de novia con un rollo de papel de cocina en la mano) En el espacio escénico hay un altar religioso con una estatua de un santo, una virgencita chiquita y muchas ofrendas. Ella habla con acento, es del interior del país, un pueblito mínimo).

(Al público) Buenas… eh… permiso. No sabía que había gente. Están para algún otro casamiento, seguro, porque el mío es un rato, y si mal no recuerdo es en la capilla de enfrente. No sabía que acá también se casaba alguien… ¿o están para una misa? ¿O vinieron a pedir cosas…?... Qué prolijitos todos, sentaditos, se ve que muy urgidos no andan, así que… Ehmmm, bueno si no les molesta,  tengo unas cositas que hablar con… (Señala a donde se encuentra el santo) No sé si hay cola, o es por orden de llegada… ¿Cómo funciona esto? Si ustedes ya pidieron lo suyo, yo quisiera… como estoy un poco apurada porque se me viene la hora y… en fin… bueno, paso. Espero no les moleste, yo tendría que… ir empezando. Veo que se van a quedar ahí. No tengo problema, pero tengo que proceder a este “trámite urgente”…  En fin. Voy. Disculpen eh?  

(Se acerca a donde está la estatua y habla hacia el altar y por momentos hacia el cielo, ya que no tiene idea de cómo se reza ni se efectúa una ritual. Es muy torpe)

Hola, sé que no vengo mucho por acá. Pasa que la religión no ha sido lo mío (hasta ahora claro). Primero que nada pido disculpas por eso, por empezar tan tarde con esto de la fe… por no haber visitado nunca antes este lugar… (Mirando todas las ofrendas) y por no traer nada para dejar... Aunque…  Esto que no me gusta ni un poco (se saca el tocado y lo pone en el altar) Bueno más vale tarde que nunca ¿no? Siempre hay una primera vez para todo dicen. Este… no sé cómo empezar; si me tengo que sentar o arrodillar… 

(Mira al público)

Pasa que con este atuendo, es todo tan complicado… 

(Busca alguna posición medio exótica) ¿Así estará bien?
Okey, empiezo. Señor santo, o señora virgencita…  No sé si vos, o ustedes… ¿Son pareja? (Al público) ¿Se casan los santos? No estudié nada sobre esto, se me tendría que haber ocurrido antes así venía con más información, pero bueno, es un manotazo de ahogado que una tira… Eh, no, voy a hablar con ella (Agarra la virgencita y la cambia para algún otro lado más cercano al público tal vez) porque la mujer siempre entiende un poco más lo que le pasa a una, así que... La realidad es que no sé si usted, o vos 

(Al público) ¿La tuteo?

Si tú, te dedicás a este tipo de pedidos, creo que más bien no, que lo tuyo es más de corte económico… cinco de oro y esas cosas… pero yo creo que con tanto poder y siendo la única entidad religiosa que tenemos en no sé cuántos quilómetros a la redonda, te podré pedir alguna otra cosita también… Tengo entendido que si uno promete dar cosas a cambio, hacer ciertos “sacrificios” por así decirlo, puede pedirte cosas, y vos las cumplís.
Yo quisiera… en primer lugar… Bueno, como podrás ver me estoy por casar. Ahora, ya, en un ratito (Se acerca a la puerta o ventana a mirar cómo va la cosa y señala) ahí… Sí. Así que, quería pedirte algunas cositas al respecto. Me traje una listita de pequeños “errores” que he cometido en mi vida, ya reconocerlos es el primer paso hacia el bien y el perdón ¿verdad? Darse cuenta, saber que una estuvo mal. Entonces, si a vos te parece, yo me arrepiento de algunas cosas del pasado, y te voy pidiendo otras como para el futuro. Como una especie de canje… (Mira el papel) Sí, son unas cuántas… no sé si nos va a dar el tiempo en verdad para este negocio, pero bueno en fin, voy a ser concreta, tratar de ir a lo imprescindible, es que…  viste que dicen que no es NADA fácil la vida de casados… así que yo hice memoria de mis “pequeños” pecados, desde la infancia… cosas chiquitas… y otras no tanto…  En fin, hice esta lista como para tener un margen de estrategia contigo ¿viste?

(Le muestra el rollo de papel de cocina)

La primer macana que me mandé, fue cuando me pinté con témpera roja la nariz así como cayendo por la boca, y le dije a mi abuela, que tenía una hemorragia tremenda, porque no quería ir a la escuela. Y funcionó. Bueno. Me arrepiento. Estuve mal. Una cosita de nada… esa como es medio chiquita, te lo cambio por un pedido chiquito. Que Cono, mi futuro esposo, no me pida que le haga milanesas. Hasta el tuétano estoy de hacer milanesa para todos mis hermanos desde chica, y yo no puedo más. No quiero. Y este hombre es fanático de las milanesas. Entonces si vos podés sacarle ese deseo de la cabeza, o conseguir que pongan algún bar de milanesas en el pueblo, sería genial. Porque te cuento, a él se las hacía la madre siempre, y yo pensé que con ir los domingos a almorzar ahí… bueno… ya se iba a medio solucionar la cosa. Pero no. La madre me dijo que era ella la que iba a venir a visitarnos a nuestra casa cada domingo…  y que me iba a felicitar cuando probara mis milanesas. En realidad si me podés ahorrar TODO lo de las comidas sería genial. Que al hombre se le dé por cocinar él. Sí. Eso. Basta de picar cebolla para la señorita. Papel absorbente, sólo para escribirle cosas, así te digo. Vamos bien vamos bien. Ya me pongo contenta, voy un poco más tranquila al matadero.

Por otro lado (busca en la lista)… recuerdo que en el cumpleaños de mi hermano menor, le cambié todos los regalos que le habían hecho en su cumpleaños, por unas figuritas que tenía de álbumes viejos…. El me dio libros, pelotas y ya que estaba le pedí la  computadora del plan ceibal, y lo le di un sobrecito bien gordo lleno de figuritas de la selección de otros años. Todas repetidas. Las que salían más fácil. Y para que parecieran más, le puse recortes de diario y de los catálogos del supermercado… Sé que estuve mal. Él no se acuerda por suerte, siempre creyó que la computadora era mía, la uso hasta hoy y se la presto para ir a la escuela… y mis padres que ni cuenta se dan porque al ser tantos hijos…). Así que por esta picardía que es tan difícil de reconocer… te pido que el Cono no quiera escuchar ni ver fútbol cuando ande yo en la casa. Ni por la radio ni por la televisión, nada que haga ruido. Y que no se le ocurra a nadie regalarnos aspiradora. Así yo puedo escribir ¿Entendés? Que es lo que hago en los ratos libres. Trabajo en secreto para el diario del pueblo, con un nombre falso porque mis padres si no me revientan. Mirá qué confesión te hago de yapa. Importante. 
(Se acerca a la ventana y vicha hacia donde está la otra capilla)
Se me está haciendo un poco tarde ya está empezando a llegar la gente, y me faltan varias cosas. Voy a intentar ir más rápido y capáz que damos un salto a temas más importantes
(Desenreda el papel rápidamente)

Esto no, esto no. (Sigue desenrollando) Este…, bueno. Aquella vez en que no encontraban la plata del monedero de mi casa. Fui yo. La agarré y compré refuerzos en recreo de merienda para toda la clase. Esto vendría a ser un delito, así que es como más grande de reconocer. A cambio de tremenda confesión, te pido si podés suspenderme el tema de la luna de miel. No tengo problema en que se vaya solo. Mejor todavía. Entonces si me podés hacer caer a mí con una gripe tremenda una alergia que no se pueda estar… sería genial. Porque tengo que entregar un cuento para un concurso. Y necesito esta semana próxima para trabajar en eso porque se me vence la fecha. Seguimos:

(Desenrolla, arranca, corta partes) Ah sí. Acá.  Me gusta hacer cachadas por teléfono,  y un día llamé a la casa de la vecina y le dije que era el marido muerto, que la llamaba del infierno, y que si no dejaba de poner tangos tristes a todo volumen, me la iba a venir a llevar conmigo. A la señora le dio un ataque cardíaco. Sí, es grave esto, yo sé. Igual no se murió.  Pero yo tengo mucho remordimiento porque podría haber pasado a mejor vida y todo el susto… así que por largarte eso te estaría pidiendo si podés hacer que tengamos cuartos separados en la casa que vamos a vivir. Sí. Sobre todo por si ronca, y además… por todo, digamos. Vos me entendés 

(Mira cómplice al público. Como le da vergüenza sigue con la búsqueda en el rollo).

A ver… qué tenemos por acá

(Se acerca a la ventana apurada, mira, sigue desenrollando frenéticamente).

Claro sí, esta es buenísima. El último examen de bachillerato. Derecho, la constitución de las leyes y la mar en coche. Lo copié entero. Yo ya sabía del tema, trabajé desde siempre en el almacén, no iba a saber lo que estaba bien y lo que no… dejame de cosas raras. Qué materia aburrida. Me escribí un rollo parecido a este y lo salvé con 12. Qué mal. Una bribona. Mirá qué barbaridad lo que me estoy animando a contarte. Podría estar en liceo todavía si alguien se hubiera enterado. Y yo… con toda honestidad vengo y me abro con vos. ¿Te das cuenta? Vos tenés que hacer que Cono no quiera tener botijas. No puedo ponerme a andar atrás de criaturas con todo lo que quiero hacer en la vida. ¡Y con todo lo que ya cuidé a mis hermanos! (Se calma) Bueno listo. Ya estoy sin ruido de relatores, sin ronquidos, sin aspiradoras, sin “aquello”, sin niños chillando…
(Mira al público como que se está propasando con los deseos)
Y si estoy pidiendo demasiado a cambio de poco, te agrego que la vez que mi padre encontró todas las botellas de whisky rellenas de jugolín… fuimos nosotras con las gurisas del liceo. Sí… una noche intensa. Ta. Ya estamos a mano. (Fijándose cómo va todo afuera) ¡Y tengo que acelerar porque ya llegó el cura! 

(Está muy nerviosa, sigue desenrollando y el rollo ya se le va entreverando por todo el cuerpo de los nervios, lo tiene todo atravesado y va llegando a la punta).

Acá. Esta es brava. Una vez que había un congreso internacional de escritores, un seminario era más bien, de esos que te enseñan mucho todo junto. Y era gratis, no podía no ir… (Se aleja y se acerca de la estatua… le cuesta decir esto) y canté apendicitis. Para faltar al almacén. Diez días me tuve que tomar porque yo no tenía plata para ir en avión, y era allá en Santiago de Chile, y bueno, ómnibus va ómnibus viene… se me iba a pasar un montón de tiempo. Así que este apéndice que ven acá (Le muestra la panza a la santa y al público), para los familiares y amigos, y compañeros del almacén… no está. Dije que me operaba en la capital claro, porque acá se sabe todo. Esto sería ya un delito más bien ético, así que vale oro. Entonces lo que se me ocurre para que esté a la altura del trueque, digamos, es que  vos logres que a este hombre, ahora, en este preciso momento, se le ocurra que en realidad no se quiere casar conmigo. Que se arrepienta. Que diga que no cuando el cura le pregunte. Ay no qué peligroso, mirá si con los nervios se equivoca y dice que sí, así, una palabrita de nada y ya no hay vuelta atrás. Mejor, que se arrepienta ya mismo antes de llegar, que se escape, se vaya a vivir a otro departamento, ahora, ya en este instante, que me deje plantada en la iglesia. (Se va fascinando con la idea, suspira, respira hondo, se va poniendo más tranquila, se sienta)  Sí. Y yo me pido una licencia médica, porque estoy muy triste, “tremendo duelo pobre muchacha”, todos lo van a entender, y ahí… ahí… me mando mi primer novela larga. No, hasta una película puedo escribir, porque yo estuve leyendo que esas licencias duran meses, meses enteros para estar una tranquila… (Se va levantando y acomodando como para irse a la boda, regodeada de felicidad, mientras revisa la lista de arriba abajo)

Y bueno. No tengo más nada. (Se empieza como a ir pero frena el desplazamiento). Pero sabés que ahora que pienso y ya que hemos entrado en tanta confianza… te quería pedir una cosita más… si se pudiera. ¿Viste María Noel, la de rulos, con pelo bien largo, tan simpática, tan bonita… con esa sonrisa gigante…? (Al público): la cajera del almacén, sí ya la ubicaron… (Sonríe muy pícara) Si vos pudieras de a poquito, irle metiendo, despacito, la idea, de que yo le vaya como… simpatizando de alguna manera… gustando un poco… Podría ser que me venga a visitar a mi casa, por todo esto tan terrible que me va a estar pasando estos días del plantón… que me empiece a vichar con otros ojos, y se dé cuenta de todas las virtudes que yo escondo… (Mira al público y se frustra) Sí, sé lo que están pensando. Que es muy complicado. Porque no me queda más nada que ofrecer… Y sí… pero mirá esto. Tengo una idea tremenda. EN vez de cosas del pasado, una promesa, grande, bien sacrificada. A futuro. Si vos me concedés eso que yo quiero, yo hago algo que me cueste muchísimo, a cambio. A ver. Mirá: Si vos lográs, que la María Noel… se empiece a enamorar de mí;  yo… cambio de  rumbo mi vida. Hago lo que mis padres quieren, estudio la maldita escribanía. Me voy a la capital, me vuelvo una profesional… y dejo de escribir. 

(Piensa un poco)

 No. ¿Sabés qué?  Esto  no te lo entrego. No puedo. La vocación no. Si le gusto a La María Noel, que se dé cuenta sola y se ponga las pilas. Y sino, mala suerte. Metete el amor donde mejor te quepa hermana pero la vocación no la canjeo ni loca.
Me tengo que ir. Espero haya funcionado lo de Cono y ya ande por Cerro Largo o por Artigas mejor… Pero por si acaso, me parece que yo no me aparezco tampoco. Me voy a esconder por algún lado para asegurarme de que me plantó, y sino… lo planto yo.

(Se empieza a ir)

(Al público)

Ustedes si ven que entra alguien buscándome, digan lo que quieran. O quédense mudos así como hasta ahora que funciona bárbaro. Y cualquier cosa si a alguno le da por decir una mentirita piadosa, como que me morí o me raptaron o me llevaron los extraterrestres, no se preocupen, después pasan por algún templo de estos y hacen tremendo canje... Ya ven que funciona perfecto (Desbordando alegría): Mírenme a mí… No me caso nada, y nadie me saca lo que me hace más feliz en el mundo.
Todo va a estar bien. Muchas gracias.
(Se va apurada, sacándose partes del atuendo como  los zapatos por ejemplo y repitiendo que la vocación no.)

FIN

 (Vuelve para saludar)




viernes, 28 de diciembre de 2018

Estamos vivas

Estamos vivas.
El alma desenfrenada irrumpe cual estampida.
No callaremos
ni beberemos
de tus encantos
hasta que no sean aceptadas nuestras condiciones de libertad.

Todos nuestros sentidos en estado de alerta
al acecho de cada emoción.
Recuperar el tiempo perdido.
Gritar
como si todos estuviesen obligados a escucharnos
y no importa si a nadie le interesa
lo que tengamos para decir.
Podremos hacerlo igual, porque sí.
Porque lo merecemos
porque tenemos derecho
y no hay límites.

Hoy somos esto y queremos muchas cosas.

Te respeto
te invoco
a volar
con nosotras.
Entregarlo todo.
Jugar con otras reglas
que nadie pone
que aparecen solas
con pasión y energías
desmedidas tal vez
pero no frenamos
no cedemos.
Estamos vivas.

Opulencia

Entrar en tu mundo como a una película
de jacuzzis y tecnologías desconocidas
sin delatar mi frágil momento
encantarte con danza y palabras
que no creía mías
pero lo eran.
Soy yo esta también
por qué no
y lo que supuse me sería ajeno
no lo fue tal
Vivir esa intensa fantasía de tu vida
que no dejaré partir así como como si nada.

jueves, 27 de diciembre de 2018

Utopía

Te miraba con atención
sobre el escenario y debajo
Sentada frente a vos 
recordaba aquella noche
en que me tocaste el pelo
con los ojos fijos y fuertes
con la voz enorme
esa que no tengo ni tendré jamás.
Y la vez siguiente
que hablaste de insomnios y noches y amores
y yo confundida 
no supe qué hacer 
por dónde empezar a contarte
lo hermosa que sos
y aunque ya lo supieras de memoria
hubiese querido decirte al menos
que yo te veo
te admiro siempre
sin comprender demasiado
hacia dónde vas
cada vez que me encontrás y me agarrás y me soltás
y yo que nunca pido nada
me quedo así sin palabras ni acciones
contemplándote, diciendo trivialidades
Pero no me olvido nunca de la música
sonando
mientras nosotros
bailando
la madrugada
en que seríamos tres 
los testigos
de la utopía inminente
que está siempre por ser
y llega hasta el borde y se contiene
y se limita
hasta quien sabe dónde
ni cuándo

sábado, 22 de diciembre de 2018

Demasiado

Tanto nombrar
a esa libertad
que siempre añoramos
y sin embargo
no sirvió
para nada
no me quitó
de la mente
ninguna
de las preguntas
indispensables
como por ejemplo
cuántas flores
le caben
a tu sonrisa.
Creo que muchas
demasiadas
más
de las que soy capaz
de abarcar
o contar
o disfrutar.
No logro alcanzarlas
me sobrepasan
y terminan
por ahogarme.
No resisto
y entonces
me aparto
me escondo
me cuido.
Porque no es posible
bucear mucho rato
en un jardín
tan frondoso
que no me deje ver
el otro lado
el de mi propia alegría
y mis esencias
que ya veo que son tantas
y están
en constante movimiento
oscilando
a través
de ese mar
abierto y constante
que me delata
y me invita
nos invita
todo el tiempo
a intentar
ir más allá
más adentro
más inmersos
cada vez
con menos límites
y hacia tantos horizontes
al mismo tiempo.

viernes, 14 de diciembre de 2018

Nuevo juego

Ya que por lo visto es una época de andar en cualquier parte, haré, de cada lugar, un algo (o tres), que evoque o llegue o parta, del espacio, persona o circunstancia. Ficcionado, autoficcionado o vivenciado, da igual.  Alguien me enseñó hace mucho a tener amor por las posibilidades, y en su momento no lo pude aprehender. En cambio ahora, de pronto en este tiempo que se me llenó de eso... es casi la bandera diaria. No habrá reglas y jugaré, conmigo misma, dado que el ajedrez se perdió y sólo me han quedado estas cartas para un solitario inventado.

Ciegos

Qué ciegos somos sobre nosotros mismos. Tan crédulos, convencidos de ideales y morales y palabras. Cómo no habremos de prejuzgar al otro si ni siquiera podemos vencernos hacia adentro, dejando las barreras racionales para poder comprender de qué va todo eso, y por qué o por quién vivimos afirmando tanta cosa. Quién nos corre, quién nos manda. Pero insistimos, tal vez para no sentirnos tan solos, para saber que hay alguien, aunque más no sea uno mismo, que está atento al detalle, y reflexiona, sobre lo que debería o quiere o siente. Pero tan tontos, débiles, inocentes e incoherentes al fin y al cabo. Yo que ya no creo en nada, aún así me miro y me veo, en ese ridículo círculo de bellezas mal ordenadas, de miedos utópicamente creados y a su vez vencidos. Juguemos, juguemos al menos a intentar ser lo que nos gustaría que el otro fuera con nosotros.

Lo efímero

Cómo cambia todo, tan rápido. Lo noto sobre todo en canciones, se me resignifican semana a semana. Algunos días pienso cuántas cosas he experimentado y conocido en cuestión de pocos meses. Y lo valoro admirando la intensidad de los momentos, ya que así lo vivo a cada paso: el alma hinchada explotando de emociones muy fuertes. Pero por otro lado me cuestiono sobre el nivel de profundidad, o valor de todo eso. ¿Será que tal vez lo verdaderamente importante sea lo que logra resistir en el tiempo? ¿O las cosas valen por sí mismas aunque sean efímeras? No sé. Me lo pregunto.

sábado, 1 de diciembre de 2018

Lista de duelo

Quince bocas
doce cuerpos
ciento catorce días
seis obras
diez canciones
tres jack daniels
siete walkers
mucha amiga
y un atisbo de nuevo amor,
fue lo que me llevó olvidarte.





viernes, 30 de noviembre de 2018

Malas elecciones

Repleto de flores el camino
y sin embargo
siempre eligiendo
las que corroen la mano.
Ese arsénico que emana
del que no cuida ni ve
que vos
aún llenita de espinas
le hacías un lugar
a salvo de ambos.