Ya que por lo visto es una época de andar en cualquier parte, haré, de cada lugar, un algo (o tres), que evoque o llegue o parta, del espacio, persona o circunstancia. Ficcionado, autoficcionado o vivenciado, da igual. Alguien me enseñó hace mucho a tener amor por las posibilidades, y en su momento no lo pude aprehender. En cambio ahora, de pronto en este tiempo que se me llenó de eso... es casi la bandera diaria. No habrá reglas y jugaré, conmigo misma, dado que el ajedrez se perdió y sólo me han quedado estas cartas para un solitario inventado.
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