Tanto nombrar
a esa libertad
que siempre añoramos
y sin embargo
no sirvió
para nada
no me quitó
de la mente
ninguna
de las preguntas
indispensables
como por ejemplo
cuántas flores
le caben
a tu sonrisa.
Creo que muchas
demasiadas
más
de las que soy capaz
de abarcar
o contar
o disfrutar.
No logro alcanzarlas
me sobrepasan
y terminan
por ahogarme.
No resisto
y entonces
me aparto
me escondo
me cuido.
Porque no es posible
bucear mucho rato
en un jardín
tan frondoso
que no me deje ver
el otro lado
el de mi propia alegría
y mis esencias
que ya veo que son tantas
y están
en constante movimiento
oscilando
a través
de ese mar
abierto y constante
que me delata
y me invita
nos invita
todo el tiempo
a intentar
ir más allá
más adentro
más inmersos
cada vez
con menos límites
y hacia tantos horizontes
al mismo tiempo.
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