miércoles, 23 de enero de 2019
Necesidades, o no.
Me entregué, te necesité y no estabas; eso creí. Sin embargo sólo era verdad la parte en que no estabas. La realidad es que no te necesité, y mi entrega es siempre un invento. Pero me hubiese gustado tanto que aparecieras, y también jugar a que fueras esencial. Tal vez lo hubieses sido, podía darte la oportunidad; sé construir esos castillos. No importa. Lo único que hago en esta etapa y sin parar, es aprender. Puras lecciones. La parte mala es que tienen consecuencias. Entonces repienso todo, vuelvo al centro. Y me desapego. No es un adiós pero sí un freno. Qué lástima.
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