Hoy hice algo que no suelo hacer: fui de compras. Hacía 2 años que usaba la campera roja, de nylon, que además de no estar a la moda ya ni cierre tenía.
Y con esto del calentamiento global uno se caga de frío, así que abrigo hay que tener. Me dejé de cosas raras y decidí salir a buscar una nueva. Comprar ropa no es algo que disfruto; me cuesta mucho trabajo, me aburre, y nunca sé bien qué elegir. Pero era necesario.
Cuando entré al local, enseguida ví un perchero lleno de abrigos, y me llevé como cuatro al probador. Todos del mismo modelo y talle pero en diferente color. Nadie me preguntó: "¿Cuántas prendas lleva?". Me pareció raro, pero bueno, bienvenido sea un lugar en el cual no piensan que vas a robarte algo.
Dejé la puerta abierta, porque entre las perchas, las cuatro camperas nuevas, la roja vieja, mi mochila y yo; casi no había lugar para moverse adentro de ese cubículo que parecía un baño químico. Y yo necesitaba espacio, porque uno en estos tiempos anda como una cebolla, de a cinco busos, y lo de ponerse y sacarse cosas para probarse otras, no es así de fácil. Además no me iba a desnudar, al fin y al cabo sólo me tenía que probar un abrigo. O cuatro.
Me puse la primera y giré para mirarme el culo en el espejo (no sé por qué, pero nosotras hacemos eso... así nos probemos una vincha, nos damos vuelta y nos miramos de atrás a ver como nos queda. Al menos yo hago eso. En el ascensor, en el vestuario, donde sea). Cuando volví hacia el frente la ví reflejada. También la escuché:
- La miramos la miramos, y parece que nos gusta, ¿eh?
Era una señora o señorita muy gorda, de unos treinta y cinco años, vestida con un traje estilo policíaco y estaba mordiendo un celular, tratando de que la batería se le quedara pegada a la otra parte; la había rodeado con un leuco.
Al principio me asusté un poco, por el sobresalto. Se había recostado contra la bisagra de la puerta de mi probador, y me hablaba y miraba a través del espejo. Pero después de unos segundos de observarla un poco mejor, me dio la sensación de inofensiva. Además me dí cuenta de que era una especie de guardia del lugar.
Con un esfuerzo sobrehumano de simpatía atiné a contestarle:
- Sí, está buena.
Y no se iba. Me quedaban tres modelos por probarme, así que me saqué la que tenía y pasé a una segunda. Ella acota:
- Ah, esta está mejor... La otra tremendo bulto te hacía en la espalda.
- ¿Sí?
(Porque las personas que no sabemos de ropa les creemos a todos los que nos digan algo, sean quienes sean.)
- Y sí, como el jorobado de Notre Dame parecías.
Ya un poco incómoda, pasé al tercer abrigo. Entonces saca algo del bolsillo y me dice:
-Mirá qué lindo que está este pergamino (me toca el brazo con un papel blanco, todo doblado), se lo compré en el ómnibus a un botija... cinco pesos le dí, porque estaba lindo lo que decía...
Lo agarré y empecé a desdoblar la fotocopia. Era un cosa larguísima, que empezaba con: "Querido hijo, siempre que me necesites..."
Cuando estaba tratando de concentrarme en el primer renglón, me interrumpe:
- ¿Viste qué lindo que está?
Sin leer un carajo más le dije que estaba buenísimo y se lo devolví. Y no se iba. Seguía mordisqueando el celular y mirándome a través del espejo de mi cubículo.
Me probé las otras dos camperas (ahora bastante más incómoda y con un atisbo de mal humor). Por supuesto no sabía cual comprarme. Entonces empecé a probarme todas de nuevo. Varias veces. Y la señora mirando, no se privó:
- Como que no nos decidimos...
- No. Ojalá mi marido estuviera acá...
- ¿Y por qué, dónde anda tu marido... está de viaje?
- No, está trabajando, pero ojalá hubiera venido conmigo y me dijera cuál comprar
(A veces uno habla y no sabe ni por qué)
- ¿Y por qué? ¿Te mandó que te compraras una campera?
- ¡No, pero me podría decir cuál me queda mejor!
- Esa te queda bien
- ¿Cuál? ¿Ésta?
- Y sí, mejor que la otra, la del bulto... te queda. Aunque esa de ahí también ta preciosa...
- ...Mhh...
Y como esta última, fueron todas las respuestas que le dí posteriormente. Sonidos. No más palabras. Y me hubiera quedado probándome y sacándome las cuatro camperas por tiempo indefinido, pero ya no soporté más a la gorda botona siquiátrica, y me terminé comprando una al azar. ¡Qué fastidio!
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
9 comentarios:
Me encanta la ropa;verme vestida hecha una reina.Sé que tengo charme. Pero me pasa como a vos, nunca me compro nada y, cunado me compro, me siento como tirando la plata o cometiendo un pecado. Dudo y dudo espantosamente; me pruebo mil cosas y nunca sé cuál.También me miro de culo en el espejo.¿Será que eso es cosa de mujeres?...
Todo eso es para mí familiar, mi pregunta es por qué a veces somos tan corteses, porque respondemos y hablamos cuando no tenemos ganas y por qué- tantas veces- nos dejamos invadir la intimidad. Deberías habermandado a la gorda a la mierda.
Quise decir "cuando" y también " haber mandado". A veces el teclado me falla, y otras se me chispotea.
Flaca, me cuelgo tanto y entiendo tanto tus comentarios que ni me doy cuenta de los errores de tipeo hasta que no me los aclarás :)
Besos!
Arreglá la hora de tu computadora: estás saliendo como seis horas después.Ahora es la hora 13.41 y mi comentario, que hice hace rato, luce a la hora 19.02.
Nena, la camperita te quedaba monísima, te lo dije en serio...Al fin decidiste parecerte un poco a mí y vestirte linda... Y lo de ojalá estuviera mi marido...ché, sería un deseo de que te sacara a la pesada esa de encima, porque lo que es decirte como te queda la ropa, mmmm, no me lo veo...Yo lo culpo de todo tu desarrape, si se me permite el neologismo. (Lo culpo de tantas cosas, pobrecito, y lo admiro por tantas otras, por suerte el no sabe ni lo uno ni lo otro, y no se lo digas nunca! como la canción...
En fín, nena, a vos todo te queda lindo. Nunca te compro nada porque no usás nada, porque soy cajetilla y vos no, pero por suerte la cuqui sí usa lo que le compro...le pregunté si para su cumple quería pantalón o un vestido: "Memé, un vestido, rofado, de prinfefa (perdón por robarte lo de la f, está buenísimo escrito así)".
Compraremos el vestido más lindo para la princesa más linda del mundo. No me prives nunca de esas cosas, aunque te vuelvas normal, ta?
Sí, es algo que vengo notando, pero no tengo idea de como arreglarlo... El reloj que figura abajo en la computadora está bien, entonces no sé desde donde cambiar eso. Se aceptan sugerencias :)
Insisto ("mamá descubrió el blog"!):
Qué bién escribis, vos sí que hablás lindo, como le dijo Adauto a Riet...
Me reí bastante.
Le hice un comentario al Santi que espero vea, no sé ni en que parte de ese extenso blog que quiero leer despacito y degustar. Por ahí entra y vé ésto y lo busca. Porque resulta que, por suerte, me hizo un comentario sobre lo que escribí sobre tu abuelo...cosa que vos jamás vas a hacer, y yo ya lo entendí. Ta. Ya no te jodo más con eso.
Supongo que este es el tipo de comentario que todo bloggero (cosa que no soy)no quiere recibir. Pero bueno, es lo que tengo para decir:
Vale: Me encanta todo lo que escribis y mas me encanta saber que es un espacio de libereacion; de felicidad.
Saludos.
Claudio querido, creo que no hay reglas para cosas que los blogueros no quieran recibir.
:)
Gracias!
Beso
Publicar un comentario