Se acerca el cumpleaños de Cuqui, y como toda buena madre comienzo a interesarme por sus gustos, e intento no obsequiarle únicamente artículos útiles o prácticos, como ropa, cosas para decorar su cuarto y muebles contenedores de juguetes:
- Mi amor... ¿Qué te gustaría que te regalemos para tu cumple?
- Una guitarra
- Pero ya tenés varias guitarras, las pediste el año pasado; una rosada que te regaló Pollo, otra blanca con botones que te regaló Alicia...
- No, pero yo quiero una de verdad. Con cuerdaf. Que fuene. Como laf de papá.
- ¿Y no te gustaría más por ejemplo alguna muñeca, con ropa para cambiarla, broches para peinarla...? (Etc, etc, etc)
- ¡Quiero una guitarra, ¿o en qué igloma hablo yo?!
viernes, 8 de agosto de 2008
viernes, 1 de agosto de 2008
El placer de haber acertado
Generalmente son los sábados de mañana, cuando más me ataca el “Uruguayismo”. Esa sensación gris, que uno no sabe ni de dónde proviene, ya que no hay un motivo en concreto; simplemente asoma.
Me despierto 6:30 am, tal vez después de una noche tranquila, en familia, supongo que feliz. O, en el peor de los casos, habiendo dormido escasamente y mal, por haber tenido que trabajar hasta tarde, sirviendo cosas a gente que no me interesa.
En pocas horas van a amanecer Palito y Cuqui, y yo no voy a estar para desayunar con ellos, para saber si están bien, para abrazarlos cuando se despiertan, (que es el momento más lindo del día, porque están los dos de muy buen humor, ya que hoy no madrugan).
La casa está oscura, el silencio es peor que otras mañanas. La heladera parece una tumba, llena de cosas demasiado frías como para tentarme a desayunarlas. La cocina entera es un horror, parece una morgue.
Cuando bajo a la parada suele haber niebla y aún no ha amanecido. El viento es un tema fijo porque mi cuadra padece una especie de microclima y encima en estas épocas el frío es satánico. Subo al ómnibus (que demora mucho más que los demás días, porque los sábados nunca se cumplen los horarios); viene casi despoblado y para peor se oyen los acordes de algún tema de los Zucará, Los olimareños o Zitarrosa. Quizás en otras circunstancias los escucharía con un color diferente, pero en ese momento son las melodías más deprimentes del mundo.
Por la ventana las calles se ven desoladas, más oscuras que de costumbre, aunque aún estén prendidas las luces que la intendencia deja hasta después de que amanece. Los graffitis parecen tristes, desprolijos. La universidad más grande, los pasacalles aburridos, los comercios de dieciocho todos cerrados, con persianas de rejas.
Me bajo en la plaza Cagancha y generalmente el chofer me saluda, ya que soy de las pocas pasajeras que vio y verá durante el viaje (eso si tengo suerte de que no me haya agarrado antes para charlar).
Camino unas cuadras, sólo me cruzo con algún ser que sale de las discotecas, en estado patético, caminando torcido, con botellas en la mano y de vez en cuando veo autos de policía resolviendo los problemitas creados por esta gente durante la madrugada.
Cuando llego a la emad saludo a Alcides (el portero), y subo rápidamente a mi casillero a sacar mis materiales. Entro a la clase y el profesor me mira con cara de odio porque ya hace un minuto que el trabajo empezó y yo no estoy cambiada. Tengo que firmar una planilla implacable para que quede registrado que llegué sesenta segundos tarde, lo cual distrajo a mis compañeros y al docente. Éste, me dice que aún no me sume al ejercicio que están haciendo; que antes me tengo que “sacar toda la calle que traigo”. Camino un rato, me concentro, busco mi eje, comienza el juego. Instantes después empiezo a viajar a través del tiempo y el espacio. En menos de cuatro horas, caminé por un palacio real, fui hija de un rey, le predije el futuro a un príncipe, ví como éste mata a su hermano en búsqueda del poder, participé de una violación y un incesto, tomé aguardiente en una taberna en la que los hombres me pagan por mis servicios, hice un conjuro de hechicería medieval para enamorar a una una doncella, presencié una confabulación entre Morfeo Venus y el sueño, tuve setenta años y luego veinte, reiné Jerusalém y esquilé ovejas mientras disfruté de una fiesta pastoril.
Cuando estoy volviendo, así esté desatada la mayor tormenta del siglo, con vientos rayos y truenos, la ciudad me resulta una belleza. Estoy pronta para internarme a trabajar quince horas sirviendo bocaditos en un evento que sé que me ayuda a subsistir, y en el cual aprendo muchas cosas sobre la naturaleza humana; o en el mejor de los casos, para ir a almorzar afuera con mi familia como es tradicional los sábados, y después jugar todo el día con mi hija, observarla y deleitarme; estudiar, o compartir algún maravilloso momento con amigos. Quizás le sonrío al chofer antes de bajarme. Mi cocina es un placer, casi hasta acogedora. La casa brilla de alegría.
Me despierto 6:30 am, tal vez después de una noche tranquila, en familia, supongo que feliz. O, en el peor de los casos, habiendo dormido escasamente y mal, por haber tenido que trabajar hasta tarde, sirviendo cosas a gente que no me interesa.
En pocas horas van a amanecer Palito y Cuqui, y yo no voy a estar para desayunar con ellos, para saber si están bien, para abrazarlos cuando se despiertan, (que es el momento más lindo del día, porque están los dos de muy buen humor, ya que hoy no madrugan).
La casa está oscura, el silencio es peor que otras mañanas. La heladera parece una tumba, llena de cosas demasiado frías como para tentarme a desayunarlas. La cocina entera es un horror, parece una morgue.
Cuando bajo a la parada suele haber niebla y aún no ha amanecido. El viento es un tema fijo porque mi cuadra padece una especie de microclima y encima en estas épocas el frío es satánico. Subo al ómnibus (que demora mucho más que los demás días, porque los sábados nunca se cumplen los horarios); viene casi despoblado y para peor se oyen los acordes de algún tema de los Zucará, Los olimareños o Zitarrosa. Quizás en otras circunstancias los escucharía con un color diferente, pero en ese momento son las melodías más deprimentes del mundo.
Por la ventana las calles se ven desoladas, más oscuras que de costumbre, aunque aún estén prendidas las luces que la intendencia deja hasta después de que amanece. Los graffitis parecen tristes, desprolijos. La universidad más grande, los pasacalles aburridos, los comercios de dieciocho todos cerrados, con persianas de rejas.
Me bajo en la plaza Cagancha y generalmente el chofer me saluda, ya que soy de las pocas pasajeras que vio y verá durante el viaje (eso si tengo suerte de que no me haya agarrado antes para charlar).
Camino unas cuadras, sólo me cruzo con algún ser que sale de las discotecas, en estado patético, caminando torcido, con botellas en la mano y de vez en cuando veo autos de policía resolviendo los problemitas creados por esta gente durante la madrugada.
Cuando llego a la emad saludo a Alcides (el portero), y subo rápidamente a mi casillero a sacar mis materiales. Entro a la clase y el profesor me mira con cara de odio porque ya hace un minuto que el trabajo empezó y yo no estoy cambiada. Tengo que firmar una planilla implacable para que quede registrado que llegué sesenta segundos tarde, lo cual distrajo a mis compañeros y al docente. Éste, me dice que aún no me sume al ejercicio que están haciendo; que antes me tengo que “sacar toda la calle que traigo”. Camino un rato, me concentro, busco mi eje, comienza el juego. Instantes después empiezo a viajar a través del tiempo y el espacio. En menos de cuatro horas, caminé por un palacio real, fui hija de un rey, le predije el futuro a un príncipe, ví como éste mata a su hermano en búsqueda del poder, participé de una violación y un incesto, tomé aguardiente en una taberna en la que los hombres me pagan por mis servicios, hice un conjuro de hechicería medieval para enamorar a una una doncella, presencié una confabulación entre Morfeo Venus y el sueño, tuve setenta años y luego veinte, reiné Jerusalém y esquilé ovejas mientras disfruté de una fiesta pastoril.
Cuando estoy volviendo, así esté desatada la mayor tormenta del siglo, con vientos rayos y truenos, la ciudad me resulta una belleza. Estoy pronta para internarme a trabajar quince horas sirviendo bocaditos en un evento que sé que me ayuda a subsistir, y en el cual aprendo muchas cosas sobre la naturaleza humana; o en el mejor de los casos, para ir a almorzar afuera con mi familia como es tradicional los sábados, y después jugar todo el día con mi hija, observarla y deleitarme; estudiar, o compartir algún maravilloso momento con amigos. Quizás le sonrío al chofer antes de bajarme. Mi cocina es un placer, casi hasta acogedora. La casa brilla de alegría.
Los que ríen los últimos
Muchas veces durante intercambios de opiniones con mi muy querido amigo y colega Fer, he terminado gastándolo, aliada con otros compañeros, por sus posturas “raras” y radicales ante ciertos temas. Por ejemplo, mientras nosotros nos mandamos fines de semana maratónicos en cuanto a lo que de ver teatro se trata, él afirma que no sólo no puede ver dos obras en la misma noche, sino que tampoco en días consecutivos, ya que necesita un tiempo suficiente para poder procesar lo que vio. Nada de jueves viernes sábado y domingo, como solemos pecar los demás siempre que podemos (porque consideramos que sino, corremos el riesgo de perdernos algún espectáculo que valga la pena o del cual podamos aprender cosas, ya sea en el error o el acierto).
Sin embargo el pasado sábado me ví sentadita en un palco del Solís, luego de diez minutos de haber terminado la función, sin tener ganas, no sólo de nunca más ver absolutamente nada, sino tampoco de hacer nada similar a salir a tomar algo, manejar, comer, o lo que fuera. Me hubiera quedado cinco horas tirada ahí simplemente pensando; dejando que todo eso recorriera mi alma sin tener que frenarlo distrayéndome con otra actividad. Creo que lo único que me hubiese conformado quizás, sería habernos parado en alguna parte y simplemente estar en silencio; pero como esto es prácticamente imposible cuando habemos diez o más amigos juntos, entonces bueno... habernos parado en otro rincón, sin recorrer demasiados trayectos y dedicarnos un largo rato a “hablar de ello” (así le llama Palito a esta actividad que es la que generalmente me gusta hacer después de las obras); intercambiar opiniones, sensaciones, etc.
No lo hicimos. Bajamos (después de arrastrar (literalmente) de los asientos a compañeras que quedaron aún en peor estado que yo). Y después de unos muy escasos “¿Y?”, “¿Qué te pareció?”, “¿Te gustó?”, “Pa...”, “Chau...”, “Qué flash”, y mi susurrado “Esto es teatro la re puta madre”; cada uno con sus obligaciones dijo “Bueno gente, nos vemos mañana”, y un par decidió seguir la noche en algún antro. Tampoco pude quedarme las cinco horas como quería, desmayada en el palco procesando, ya que el Solís tiene reglas muy estrictas respecto a que las personas no se queden a dormir ahí adentro. Y esto tuvo sus consecuencias claro... durante cuarenta y ocho horas seguí con ese estado. Y varios días más tardé en dejar de no querer mezclar esta nueva sensación con otros elementos, como escuchar música o concurrir a cualquier otra forma de expresión artística.
Ahora ya me recuperé y estoy pronta para seguir el viaje; pero debo aclarar, que esa magia y necesidad extraña de la que siempre me hablaba mi amigo mientras yo lo tachaba de pseudo demente, se apoderó de mí durante una semana entera.
Me han tapado la boca como quien dice.
Chapeau por La Zaranda.
Sin embargo el pasado sábado me ví sentadita en un palco del Solís, luego de diez minutos de haber terminado la función, sin tener ganas, no sólo de nunca más ver absolutamente nada, sino tampoco de hacer nada similar a salir a tomar algo, manejar, comer, o lo que fuera. Me hubiera quedado cinco horas tirada ahí simplemente pensando; dejando que todo eso recorriera mi alma sin tener que frenarlo distrayéndome con otra actividad. Creo que lo único que me hubiese conformado quizás, sería habernos parado en alguna parte y simplemente estar en silencio; pero como esto es prácticamente imposible cuando habemos diez o más amigos juntos, entonces bueno... habernos parado en otro rincón, sin recorrer demasiados trayectos y dedicarnos un largo rato a “hablar de ello” (así le llama Palito a esta actividad que es la que generalmente me gusta hacer después de las obras); intercambiar opiniones, sensaciones, etc.
No lo hicimos. Bajamos (después de arrastrar (literalmente) de los asientos a compañeras que quedaron aún en peor estado que yo). Y después de unos muy escasos “¿Y?”, “¿Qué te pareció?”, “¿Te gustó?”, “Pa...”, “Chau...”, “Qué flash”, y mi susurrado “Esto es teatro la re puta madre”; cada uno con sus obligaciones dijo “Bueno gente, nos vemos mañana”, y un par decidió seguir la noche en algún antro. Tampoco pude quedarme las cinco horas como quería, desmayada en el palco procesando, ya que el Solís tiene reglas muy estrictas respecto a que las personas no se queden a dormir ahí adentro. Y esto tuvo sus consecuencias claro... durante cuarenta y ocho horas seguí con ese estado. Y varios días más tardé en dejar de no querer mezclar esta nueva sensación con otros elementos, como escuchar música o concurrir a cualquier otra forma de expresión artística.
Ahora ya me recuperé y estoy pronta para seguir el viaje; pero debo aclarar, que esa magia y necesidad extraña de la que siempre me hablaba mi amigo mientras yo lo tachaba de pseudo demente, se apoderó de mí durante una semana entera.
Me han tapado la boca como quien dice.
Chapeau por La Zaranda.
jueves, 17 de julio de 2008
Manías
Algo que siempre me ha caracterizado es el hecho de no poder desprenderme de las cosas. De cada lugar al que voy, o experiencia que vivo, tengo la manía de guardar algo, un mínimo detalle, lo que sea (y no es que sea cleptómana, no pasa por ahí; en general es todo bajo las reglas de la ley). Ejemplos de esto hay cientos, de las más variadas categorías. Desde los más comunes, onda entradas de cine o recitales, programas de obras de teatro, cartas, piedras, flores y fotos; hasta invitaciones o menúes de cada evento en el que trabajo (aunque no tenga idea de quiénes se casan) y otras cosas que me da hasta vergüenza relatar. Pero tengo la obsesión de guardar recuerdos "tangibles" (por llamarlos de alguna manera).
De más está decir la cantidad de cajas llenas de porquerías que voy acarreando a lo largo de todos los tiempos, y los problemas conyugales que a raíz de esto han surgido alguna vez, por ejemplo cuando por algún motivo ha salido a flote “la caja de fulano” o de mengano.
Pero esto va mucho más allá de temas románticos o sentimentales. Cuando me refiero a todo, es todo. Por ejemplo aún tengo pegado en la cédula el pegotín cuadradito blanco escrito con lapicera, que me pusieron el día de la prueba de admisión en la emad, con el número 71, que fue el número con el cual concursé durante todas las instancias. Miles de mini cassetitos con mensajes grabados de la contestadora. Cada acreditación de las de colgarse en el cuello que le he afanado a Palito en los recitales para entrar por "la puerta de atrás". Toda la serie de ridículos cuentos colectivos que creamos durante las clases de historia del arte. 800 millones de envoltorios de bombones que han sido obsequiados por personas especiales en momentos especiales. Bueno, de la cuqui ni hablo, creo que a medida que pase el tiempo voy a tener que alquilar una casa con más cuartos para poner todos sus dibujos, chupetes, cartas (¡porque me escribe cartas!, ¿eh?), cuadernos del jardín, etc etc etc.
Por suerte cuando yo era más chica se usaba eso de las agendas y el diario íntimo, por lo que muchas cosas las tengo archivadas cómodamente. Pero desde hace una década hasta acá, ya no quedaba tan bien que siguiera por ese camino adolescente, así que ahora no todo es tan fácil y me lleva horas y horas de orden y almacenamiento. Incluso tengo en lo de mi madre, toda la parte superior de un ropero completamente dedicada a estos petates, porque mi casa no da a basto ni por casualidad.
Un problema nuevo que me ha surgido en estos tiempos modernos es el tema del celular. Y a eso viene esta entrada. El modelo que uso no es demasiado moderno, y almacena unos míseros 100 mensajes en la bandeja de entrada. Hace meses que cada vez que me entra uno nuevo tengo que recorrer hacia adelante y hacia atrás el buzón, para elegir con mucho pesar, cuál voy a borrar esta vez, porque permanentemente me avisa que no tiene lugar para recibir ninguno más. Y obviamente esto no me gusta nada. Porque por supuesto yo no guardo todos los mensajes. Pero los que guardo, si los tengo almacenados, por algo es; entonces me da bronca tener que borrarlos. Es que en esta época uno se entera de cosas tan importantes como nacimientos, muertes, divorcios, embarazos, graduaciones y muchas cosas más a través de este aparatito. ¿Y yo cómo voy a borrar un “Me recibí” de una íntima amiga? ¡No puedo! Por supuesto que todos los mensajes que guardo no dicen cosas tan relevantes; algunos hasta son o parecen muy sencillos, pero para mí tienen un valor especial, por diferentes motivos. Así que en el día de hoy decidí pasar a este archivo, varios de los mensajes que he guardado por mucho tiempo; descargarlos acá, que no corro riesgos de que se me pierdan si algún día pierdo el celular, y además así puedo tener una bandeja de entrada lo suficientemente amplia como para poder recibir 3 mensajes seguidos sin que se atore. Algunos que lean sus propios mensajes transcriptos por acá, se preguntarán qué les encontré de valiosos como para guardarlos, pero como dije antes, muchos tienen un valor afectivo difícil de explicar. En realidad me gustaría poder haber guardado muchos más de los que tengo, pero la maldita tecnología no me ha dejado. Y recién se me ocurre este método, así que lo perdido perdido está. En fin. Acá voy... por la liberación de mi buzón:
(Ah, y conste que por supuesto me voy a abstener de publicar los mensajes que tengo guardados pero que son confidenciales o demasiado íntimos, románticos, degenerados o embarazosos para el enviador, así que sigan mandándomelos, ¡no tengan miedo!)
Y que conste también que transcribo literalmente. Si hay faltas de ortografía o problemas de sintaxis no es mi culpa :) Esto puede ser también un documento histórico que le muestre a mis nietos sobre cómo empezó la decadencia de la escritura, que fue por culpa de los sms, msn, etc etc.
98 – Soy ingeniera! Besos. -
Kari – 2 agosto 2007
96 - ¿TABAS DE JODA VOS AYER?
Pato – 5 agosto 2007
95 – Holi! Feliz cumple a la cuqui! Mañana toy ahí. Besote
Tati - 10 agosto 2007
94 – Llamame mañana. Me contaron q estuvo divino el cumple. Le gustaron los regalitos? Besot
Fabi. 12 agosto 2007
86 – Me lo olvidé en casa. Beso a julia
Vichi – 20 agosto - 2007
82 – Dulce amiga me encantaría pero estoy enfermito...
Silvio
81 – Holaaa... Juli va a tener otro primito o primita! Besos
Kari - 27 setiembre 2007
76 – EN QUE ANDAS? COMO ESTUVIERON LOS 15 DE LA ABUELA? ESTUVIMOS A PUNTO
DE IR
Pato – 28 – setiembre 2007
75 – Cómo andan los toronjos?
Coto – 2 octubre 2007
74 – Sí pero yo quería ver al cucurucho del alma...
Coto – 3 octubre 2007
73 – Qué bueno! Vamo arriba... Un besito a Julia. Nos vemos. Beso
Chancha – 5 octubre – 2007
71 – Nada, te quería comentar de mi muñequita... quedé pirando mal...
Nani – octubre 2007
69 – Venís al tartamudo?
Coto – 20 octubre – 2007
68 – TENEMOS Q JUNTARNOS! BESO
Vichi – 25 – octubre 2007
67 – TE ACABO DE LLAMAR PARA VER COMO ANDAS
Pato – 25 octubre 2007
65 – GRACIAS! POR FIN ME CONTESTAS UN MENSAJE! VENIS HOY?
Pato - 30 – octubre 07
61 – Me recibí!
Lole - 1ro de noviembre 2007
60 – Toronjo: domingo 11, 16:30 bautismo de la hija de Fabi iglesia Maturana
Coto – 5 de noviembre 2007
58 – Sabado 17 a las 12:30 festejo mi recibida en el cambpus de crandon. Confirmen –
Lole – 10 de noviembre 2007
57 – Hoy empieza tu año. Disfrutalo. Un abrazo. Poto, Teresa, Tito. T.Q.M.
Poto – 17 noviembre - 2007
56 – Feliz cumple! Beso, Vichi y la negra
Vichi – 17 de noviembre 2007
50 - Cómo está Julia?
Pollo – 18 noviembre 2007
44 – Feliz aniversario! Te acordabas? Contesten...
Coto – 3 diciembre 2007
43 – MALA ONDA!
Pato – 4 diciembre 2007
40 – Hola amiga! Para contart q no voy al cumpe d vichi, no m siento bien, creo que es agotamiento! M voy a acostar. Beso
Tati – 20 diciembre 2007
39 – En 10 bajá
Pato – 21 diciembre 2007
38 – Felíz año querida! Besito
Mauri – 31 diciembre 2007
36 – Más respeto la concha de tu madre
Mi jefa – 10 de enero 2008
35 – Anda al toque que hay invitación a tu nombre, te bajás en la terminal y caminás 1 cuadra x gorlero, es en el teatro de la galería Sagasti.
Coto – 11 enero 2008
33 – Toy con chevi en los 4
Pato – 25 de enero 2008
32 – Me hubieras dicho boluda
Pato - 25 enero 2007
31 – Sí, todo bien vier o domingo avisen locas de la vida. Beso
Leandro – 30 enero 2008
25 – Feliz día !
Coto 14 febrero 2008
23 – Confirmado!! Vamo al lou bizarro tipo 10:30 besote
Melasa – 15 febrero – 2008
22 – M qiero matar! M olvidé q tocaban hoy! T iba a decir p ir juntas! Tenía unas ganas!
Tati – 22 febrero 2008
20 – Te mande mail con un par de fotos antes de la pelotera. Avisame si llegaron ok.
Pato – 26 febrero – 2008
19 – Mil gracias amiga...
Ine – 29 febrero 2008
18 – Manden una señal de que están vivos...
Coto – 16 marzo 2008
15 – Los ñoquis estaban más ricos que ayer... Cuenten algo... Y cuqui?
Coto – 8 abril 2008
14 – En la heladera hay puré y un churrasquito para Cuqui
Coto – 14 abril 2008
12 – Co andan? Hablé c Kari pal baby shower, sab q viene, té rico en ksa, pueden conseguir autos las q tienen? Contestten, bso please...
Gorda – 20 abril 2008
8 – Ya llamé a Begoña
Coto – 4 junio 2008
7 - Te cuento que van Lole, Fabi, Anita (+ tarde), tu y yo.
Dani - 13 junio – 2008
6 – Hola! Vas a la fiesta de la emad? Yo capas que voy. Vamos a mover a los chicos? Besote
Melasa – 21 junio 2008
5 – Estoy al borde de la muerte y nadie me cuida...
Coto – 30 de junio - 2008
2 - Gracias por venir. Divina la gorda!
Mauri 10 julio 2008
1 - Pero Vachi, por favor! Va a ser un honor para mí que vengas a verme. Cuántas entradas te dejo?
Mati, 11 julio 2008
De más está decir la cantidad de cajas llenas de porquerías que voy acarreando a lo largo de todos los tiempos, y los problemas conyugales que a raíz de esto han surgido alguna vez, por ejemplo cuando por algún motivo ha salido a flote “la caja de fulano” o de mengano.
Pero esto va mucho más allá de temas románticos o sentimentales. Cuando me refiero a todo, es todo. Por ejemplo aún tengo pegado en la cédula el pegotín cuadradito blanco escrito con lapicera, que me pusieron el día de la prueba de admisión en la emad, con el número 71, que fue el número con el cual concursé durante todas las instancias. Miles de mini cassetitos con mensajes grabados de la contestadora. Cada acreditación de las de colgarse en el cuello que le he afanado a Palito en los recitales para entrar por "la puerta de atrás". Toda la serie de ridículos cuentos colectivos que creamos durante las clases de historia del arte. 800 millones de envoltorios de bombones que han sido obsequiados por personas especiales en momentos especiales. Bueno, de la cuqui ni hablo, creo que a medida que pase el tiempo voy a tener que alquilar una casa con más cuartos para poner todos sus dibujos, chupetes, cartas (¡porque me escribe cartas!, ¿eh?), cuadernos del jardín, etc etc etc.
Por suerte cuando yo era más chica se usaba eso de las agendas y el diario íntimo, por lo que muchas cosas las tengo archivadas cómodamente. Pero desde hace una década hasta acá, ya no quedaba tan bien que siguiera por ese camino adolescente, así que ahora no todo es tan fácil y me lleva horas y horas de orden y almacenamiento. Incluso tengo en lo de mi madre, toda la parte superior de un ropero completamente dedicada a estos petates, porque mi casa no da a basto ni por casualidad.
Un problema nuevo que me ha surgido en estos tiempos modernos es el tema del celular. Y a eso viene esta entrada. El modelo que uso no es demasiado moderno, y almacena unos míseros 100 mensajes en la bandeja de entrada. Hace meses que cada vez que me entra uno nuevo tengo que recorrer hacia adelante y hacia atrás el buzón, para elegir con mucho pesar, cuál voy a borrar esta vez, porque permanentemente me avisa que no tiene lugar para recibir ninguno más. Y obviamente esto no me gusta nada. Porque por supuesto yo no guardo todos los mensajes. Pero los que guardo, si los tengo almacenados, por algo es; entonces me da bronca tener que borrarlos. Es que en esta época uno se entera de cosas tan importantes como nacimientos, muertes, divorcios, embarazos, graduaciones y muchas cosas más a través de este aparatito. ¿Y yo cómo voy a borrar un “Me recibí” de una íntima amiga? ¡No puedo! Por supuesto que todos los mensajes que guardo no dicen cosas tan relevantes; algunos hasta son o parecen muy sencillos, pero para mí tienen un valor especial, por diferentes motivos. Así que en el día de hoy decidí pasar a este archivo, varios de los mensajes que he guardado por mucho tiempo; descargarlos acá, que no corro riesgos de que se me pierdan si algún día pierdo el celular, y además así puedo tener una bandeja de entrada lo suficientemente amplia como para poder recibir 3 mensajes seguidos sin que se atore. Algunos que lean sus propios mensajes transcriptos por acá, se preguntarán qué les encontré de valiosos como para guardarlos, pero como dije antes, muchos tienen un valor afectivo difícil de explicar. En realidad me gustaría poder haber guardado muchos más de los que tengo, pero la maldita tecnología no me ha dejado. Y recién se me ocurre este método, así que lo perdido perdido está. En fin. Acá voy... por la liberación de mi buzón:
(Ah, y conste que por supuesto me voy a abstener de publicar los mensajes que tengo guardados pero que son confidenciales o demasiado íntimos, románticos, degenerados o embarazosos para el enviador, así que sigan mandándomelos, ¡no tengan miedo!)
Y que conste también que transcribo literalmente. Si hay faltas de ortografía o problemas de sintaxis no es mi culpa :) Esto puede ser también un documento histórico que le muestre a mis nietos sobre cómo empezó la decadencia de la escritura, que fue por culpa de los sms, msn, etc etc.
98 – Soy ingeniera! Besos. -
Kari – 2 agosto 2007
96 - ¿TABAS DE JODA VOS AYER?
Pato – 5 agosto 2007
95 – Holi! Feliz cumple a la cuqui! Mañana toy ahí. Besote
Tati - 10 agosto 2007
94 – Llamame mañana. Me contaron q estuvo divino el cumple. Le gustaron los regalitos? Besot
Fabi. 12 agosto 2007
86 – Me lo olvidé en casa. Beso a julia
Vichi – 20 agosto - 2007
82 – Dulce amiga me encantaría pero estoy enfermito...
Silvio
81 – Holaaa... Juli va a tener otro primito o primita! Besos
Kari - 27 setiembre 2007
76 – EN QUE ANDAS? COMO ESTUVIERON LOS 15 DE LA ABUELA? ESTUVIMOS A PUNTO
DE IR
Pato – 28 – setiembre 2007
75 – Cómo andan los toronjos?
Coto – 2 octubre 2007
74 – Sí pero yo quería ver al cucurucho del alma...
Coto – 3 octubre 2007
73 – Qué bueno! Vamo arriba... Un besito a Julia. Nos vemos. Beso
Chancha – 5 octubre – 2007
71 – Nada, te quería comentar de mi muñequita... quedé pirando mal...
Nani – octubre 2007
69 – Venís al tartamudo?
Coto – 20 octubre – 2007
68 – TENEMOS Q JUNTARNOS! BESO
Vichi – 25 – octubre 2007
67 – TE ACABO DE LLAMAR PARA VER COMO ANDAS
Pato – 25 octubre 2007
65 – GRACIAS! POR FIN ME CONTESTAS UN MENSAJE! VENIS HOY?
Pato - 30 – octubre 07
61 – Me recibí!
Lole - 1ro de noviembre 2007
60 – Toronjo: domingo 11, 16:30 bautismo de la hija de Fabi iglesia Maturana
Coto – 5 de noviembre 2007
58 – Sabado 17 a las 12:30 festejo mi recibida en el cambpus de crandon. Confirmen –
Lole – 10 de noviembre 2007
57 – Hoy empieza tu año. Disfrutalo. Un abrazo. Poto, Teresa, Tito. T.Q.M.
Poto – 17 noviembre - 2007
56 – Feliz cumple! Beso, Vichi y la negra
Vichi – 17 de noviembre 2007
50 - Cómo está Julia?
Pollo – 18 noviembre 2007
44 – Feliz aniversario! Te acordabas? Contesten...
Coto – 3 diciembre 2007
43 – MALA ONDA!
Pato – 4 diciembre 2007
40 – Hola amiga! Para contart q no voy al cumpe d vichi, no m siento bien, creo que es agotamiento! M voy a acostar. Beso
Tati – 20 diciembre 2007
39 – En 10 bajá
Pato – 21 diciembre 2007
38 – Felíz año querida! Besito
Mauri – 31 diciembre 2007
36 – Más respeto la concha de tu madre
Mi jefa – 10 de enero 2008
35 – Anda al toque que hay invitación a tu nombre, te bajás en la terminal y caminás 1 cuadra x gorlero, es en el teatro de la galería Sagasti.
Coto – 11 enero 2008
33 – Toy con chevi en los 4
Pato – 25 de enero 2008
32 – Me hubieras dicho boluda
Pato - 25 enero 2007
31 – Sí, todo bien vier o domingo avisen locas de la vida. Beso
Leandro – 30 enero 2008
25 – Feliz día !
Coto 14 febrero 2008
23 – Confirmado!! Vamo al lou bizarro tipo 10:30 besote
Melasa – 15 febrero – 2008
22 – M qiero matar! M olvidé q tocaban hoy! T iba a decir p ir juntas! Tenía unas ganas!
Tati – 22 febrero 2008
20 – Te mande mail con un par de fotos antes de la pelotera. Avisame si llegaron ok.
Pato – 26 febrero – 2008
19 – Mil gracias amiga...
Ine – 29 febrero 2008
18 – Manden una señal de que están vivos...
Coto – 16 marzo 2008
15 – Los ñoquis estaban más ricos que ayer... Cuenten algo... Y cuqui?
Coto – 8 abril 2008
14 – En la heladera hay puré y un churrasquito para Cuqui
Coto – 14 abril 2008
12 – Co andan? Hablé c Kari pal baby shower, sab q viene, té rico en ksa, pueden conseguir autos las q tienen? Contestten, bso please...
Gorda – 20 abril 2008
8 – Ya llamé a Begoña
Coto – 4 junio 2008
7 - Te cuento que van Lole, Fabi, Anita (+ tarde), tu y yo.
Dani - 13 junio – 2008
6 – Hola! Vas a la fiesta de la emad? Yo capas que voy. Vamos a mover a los chicos? Besote
Melasa – 21 junio 2008
5 – Estoy al borde de la muerte y nadie me cuida...
Coto – 30 de junio - 2008
2 - Gracias por venir. Divina la gorda!
Mauri 10 julio 2008
1 - Pero Vachi, por favor! Va a ser un honor para mí que vengas a verme. Cuántas entradas te dejo?
Mati, 11 julio 2008
lunes, 14 de julio de 2008
Olvidos (2)
Soy yo
Me canso de pensar
Pregunto sin mirarte
Vos con tu final
Sin duda soy yo
la que pierde
como siempre
Soy yo
la parte difícil
que no se arregla
que no se ve
Así que sigo
juntando versos
que se entremezlcan
y determinan
que no sos vos
el que pierde guerras frías
ni aquellas otras
tampoco días
noches
o notas
Porque no hay religión
ni sinfonía
que callen al viento
y griten al alba
que ya no puedo
que ya no espero
que ya
no quiero
olvidar
Me canso de pensar
Pregunto sin mirarte
Vos con tu final
Sin duda soy yo
la que pierde
como siempre
Soy yo
la parte difícil
que no se arregla
que no se ve
Así que sigo
juntando versos
que se entremezlcan
y determinan
que no sos vos
el que pierde guerras frías
ni aquellas otras
tampoco días
noches
o notas
Porque no hay religión
ni sinfonía
que callen al viento
y griten al alba
que ya no puedo
que ya no espero
que ya
no quiero
olvidar
Olvidos (1)
Sé
Sé que habrá un momento
en que podré escuchar
sin que se estruje el alma
o la vista implore
No hay mejor intento
que el que hago ahora
sin embargo es poco
porque no olvido
porque no puedo
volver atrás.
Sé que habrá un momento
en que podré escuchar
sin que se estruje el alma
o la vista implore
No hay mejor intento
que el que hago ahora
sin embargo es poco
porque no olvido
porque no puedo
volver atrás.
viernes, 11 de julio de 2008
Voluntad
Faltan sólo cincuenta minutos.
Estoy en casa, pronta y camino de un lado hacia otro.
La miro. Me acerco. Freno. Me doy vuelta y trato de pensar en otra cosa. Ya queda menos; puedo aguantar.
Pienso: "Sólo una. Cortita." Pero no, tengo que tener fuerza de voluntad.
Finalmente llega la hora. Abro la puerta y salgo.
Mierda, no tengo las llaves. Vuelvo a entrar y la veo de reojo. "No te acerques, no te acerques, concentrate en las llaves". Busco arriba de la mesa, en el baño, en la cocina, en todos los bolsillos. La mochila, claro. Ahí están. Me voy.
Camino respirando profundo, veo el sol, estoy tomando aire fresco. Muy bien. Qué nervios. Me subo al taxi, le digo la dirección al chofer.
Llego. Me paro frente a la puerta; es muy sobria. No hay timbre. Recorro un pasillo, las paredes son blancas, lisas. Hay grandes ventanales; a través de ellos veo jardines, mucho verde, flores, árboles.
Vislumbro al final del corredor la entrada al salón. Antes de pasar tomo coraje.
Al pararme en la puerta todos me miran. Son muchos. Están sentados en ronda. Me hacen señas para que agarre una de las sillas libres. Tímidamente lo hago. Escucho varios testimonios y cuando siento que es mi turno hablo:
- Hola, me llamo Valentina y hace 24hs que no entro a un blog ni publico boludeces en el mío.
Todos al unísono:
- Hola Valentina.
Estoy en casa, pronta y camino de un lado hacia otro.
La miro. Me acerco. Freno. Me doy vuelta y trato de pensar en otra cosa. Ya queda menos; puedo aguantar.
Pienso: "Sólo una. Cortita." Pero no, tengo que tener fuerza de voluntad.
Finalmente llega la hora. Abro la puerta y salgo.
Mierda, no tengo las llaves. Vuelvo a entrar y la veo de reojo. "No te acerques, no te acerques, concentrate en las llaves". Busco arriba de la mesa, en el baño, en la cocina, en todos los bolsillos. La mochila, claro. Ahí están. Me voy.
Camino respirando profundo, veo el sol, estoy tomando aire fresco. Muy bien. Qué nervios. Me subo al taxi, le digo la dirección al chofer.
Llego. Me paro frente a la puerta; es muy sobria. No hay timbre. Recorro un pasillo, las paredes son blancas, lisas. Hay grandes ventanales; a través de ellos veo jardines, mucho verde, flores, árboles.
Vislumbro al final del corredor la entrada al salón. Antes de pasar tomo coraje.
Al pararme en la puerta todos me miran. Son muchos. Están sentados en ronda. Me hacen señas para que agarre una de las sillas libres. Tímidamente lo hago. Escucho varios testimonios y cuando siento que es mi turno hablo:
- Hola, me llamo Valentina y hace 24hs que no entro a un blog ni publico boludeces en el mío.
Todos al unísono:
- Hola Valentina.
jueves, 10 de julio de 2008
Acorralada
Hoy hice algo que no suelo hacer: fui de compras. Hacía 2 años que usaba la campera roja, de nylon, que además de no estar a la moda ya ni cierre tenía.
Y con esto del calentamiento global uno se caga de frío, así que abrigo hay que tener. Me dejé de cosas raras y decidí salir a buscar una nueva. Comprar ropa no es algo que disfruto; me cuesta mucho trabajo, me aburre, y nunca sé bien qué elegir. Pero era necesario.
Cuando entré al local, enseguida ví un perchero lleno de abrigos, y me llevé como cuatro al probador. Todos del mismo modelo y talle pero en diferente color. Nadie me preguntó: "¿Cuántas prendas lleva?". Me pareció raro, pero bueno, bienvenido sea un lugar en el cual no piensan que vas a robarte algo.
Dejé la puerta abierta, porque entre las perchas, las cuatro camperas nuevas, la roja vieja, mi mochila y yo; casi no había lugar para moverse adentro de ese cubículo que parecía un baño químico. Y yo necesitaba espacio, porque uno en estos tiempos anda como una cebolla, de a cinco busos, y lo de ponerse y sacarse cosas para probarse otras, no es así de fácil. Además no me iba a desnudar, al fin y al cabo sólo me tenía que probar un abrigo. O cuatro.
Me puse la primera y giré para mirarme el culo en el espejo (no sé por qué, pero nosotras hacemos eso... así nos probemos una vincha, nos damos vuelta y nos miramos de atrás a ver como nos queda. Al menos yo hago eso. En el ascensor, en el vestuario, donde sea). Cuando volví hacia el frente la ví reflejada. También la escuché:
- La miramos la miramos, y parece que nos gusta, ¿eh?
Era una señora o señorita muy gorda, de unos treinta y cinco años, vestida con un traje estilo policíaco y estaba mordiendo un celular, tratando de que la batería se le quedara pegada a la otra parte; la había rodeado con un leuco.
Al principio me asusté un poco, por el sobresalto. Se había recostado contra la bisagra de la puerta de mi probador, y me hablaba y miraba a través del espejo. Pero después de unos segundos de observarla un poco mejor, me dio la sensación de inofensiva. Además me dí cuenta de que era una especie de guardia del lugar.
Con un esfuerzo sobrehumano de simpatía atiné a contestarle:
- Sí, está buena.
Y no se iba. Me quedaban tres modelos por probarme, así que me saqué la que tenía y pasé a una segunda. Ella acota:
- Ah, esta está mejor... La otra tremendo bulto te hacía en la espalda.
- ¿Sí?
(Porque las personas que no sabemos de ropa les creemos a todos los que nos digan algo, sean quienes sean.)
- Y sí, como el jorobado de Notre Dame parecías.
Ya un poco incómoda, pasé al tercer abrigo. Entonces saca algo del bolsillo y me dice:
-Mirá qué lindo que está este pergamino (me toca el brazo con un papel blanco, todo doblado), se lo compré en el ómnibus a un botija... cinco pesos le dí, porque estaba lindo lo que decía...
Lo agarré y empecé a desdoblar la fotocopia. Era un cosa larguísima, que empezaba con: "Querido hijo, siempre que me necesites..."
Cuando estaba tratando de concentrarme en el primer renglón, me interrumpe:
- ¿Viste qué lindo que está?
Sin leer un carajo más le dije que estaba buenísimo y se lo devolví. Y no se iba. Seguía mordisqueando el celular y mirándome a través del espejo de mi cubículo.
Me probé las otras dos camperas (ahora bastante más incómoda y con un atisbo de mal humor). Por supuesto no sabía cual comprarme. Entonces empecé a probarme todas de nuevo. Varias veces. Y la señora mirando, no se privó:
- Como que no nos decidimos...
- No. Ojalá mi marido estuviera acá...
- ¿Y por qué, dónde anda tu marido... está de viaje?
- No, está trabajando, pero ojalá hubiera venido conmigo y me dijera cuál comprar
(A veces uno habla y no sabe ni por qué)
- ¿Y por qué? ¿Te mandó que te compraras una campera?
- ¡No, pero me podría decir cuál me queda mejor!
- Esa te queda bien
- ¿Cuál? ¿Ésta?
- Y sí, mejor que la otra, la del bulto... te queda. Aunque esa de ahí también ta preciosa...
- ...Mhh...
Y como esta última, fueron todas las respuestas que le dí posteriormente. Sonidos. No más palabras. Y me hubiera quedado probándome y sacándome las cuatro camperas por tiempo indefinido, pero ya no soporté más a la gorda botona siquiátrica, y me terminé comprando una al azar. ¡Qué fastidio!
Y con esto del calentamiento global uno se caga de frío, así que abrigo hay que tener. Me dejé de cosas raras y decidí salir a buscar una nueva. Comprar ropa no es algo que disfruto; me cuesta mucho trabajo, me aburre, y nunca sé bien qué elegir. Pero era necesario.
Cuando entré al local, enseguida ví un perchero lleno de abrigos, y me llevé como cuatro al probador. Todos del mismo modelo y talle pero en diferente color. Nadie me preguntó: "¿Cuántas prendas lleva?". Me pareció raro, pero bueno, bienvenido sea un lugar en el cual no piensan que vas a robarte algo.
Dejé la puerta abierta, porque entre las perchas, las cuatro camperas nuevas, la roja vieja, mi mochila y yo; casi no había lugar para moverse adentro de ese cubículo que parecía un baño químico. Y yo necesitaba espacio, porque uno en estos tiempos anda como una cebolla, de a cinco busos, y lo de ponerse y sacarse cosas para probarse otras, no es así de fácil. Además no me iba a desnudar, al fin y al cabo sólo me tenía que probar un abrigo. O cuatro.
Me puse la primera y giré para mirarme el culo en el espejo (no sé por qué, pero nosotras hacemos eso... así nos probemos una vincha, nos damos vuelta y nos miramos de atrás a ver como nos queda. Al menos yo hago eso. En el ascensor, en el vestuario, donde sea). Cuando volví hacia el frente la ví reflejada. También la escuché:
- La miramos la miramos, y parece que nos gusta, ¿eh?
Era una señora o señorita muy gorda, de unos treinta y cinco años, vestida con un traje estilo policíaco y estaba mordiendo un celular, tratando de que la batería se le quedara pegada a la otra parte; la había rodeado con un leuco.
Al principio me asusté un poco, por el sobresalto. Se había recostado contra la bisagra de la puerta de mi probador, y me hablaba y miraba a través del espejo. Pero después de unos segundos de observarla un poco mejor, me dio la sensación de inofensiva. Además me dí cuenta de que era una especie de guardia del lugar.
Con un esfuerzo sobrehumano de simpatía atiné a contestarle:
- Sí, está buena.
Y no se iba. Me quedaban tres modelos por probarme, así que me saqué la que tenía y pasé a una segunda. Ella acota:
- Ah, esta está mejor... La otra tremendo bulto te hacía en la espalda.
- ¿Sí?
(Porque las personas que no sabemos de ropa les creemos a todos los que nos digan algo, sean quienes sean.)
- Y sí, como el jorobado de Notre Dame parecías.
Ya un poco incómoda, pasé al tercer abrigo. Entonces saca algo del bolsillo y me dice:
-Mirá qué lindo que está este pergamino (me toca el brazo con un papel blanco, todo doblado), se lo compré en el ómnibus a un botija... cinco pesos le dí, porque estaba lindo lo que decía...
Lo agarré y empecé a desdoblar la fotocopia. Era un cosa larguísima, que empezaba con: "Querido hijo, siempre que me necesites..."
Cuando estaba tratando de concentrarme en el primer renglón, me interrumpe:
- ¿Viste qué lindo que está?
Sin leer un carajo más le dije que estaba buenísimo y se lo devolví. Y no se iba. Seguía mordisqueando el celular y mirándome a través del espejo de mi cubículo.
Me probé las otras dos camperas (ahora bastante más incómoda y con un atisbo de mal humor). Por supuesto no sabía cual comprarme. Entonces empecé a probarme todas de nuevo. Varias veces. Y la señora mirando, no se privó:
- Como que no nos decidimos...
- No. Ojalá mi marido estuviera acá...
- ¿Y por qué, dónde anda tu marido... está de viaje?
- No, está trabajando, pero ojalá hubiera venido conmigo y me dijera cuál comprar
(A veces uno habla y no sabe ni por qué)
- ¿Y por qué? ¿Te mandó que te compraras una campera?
- ¡No, pero me podría decir cuál me queda mejor!
- Esa te queda bien
- ¿Cuál? ¿Ésta?
- Y sí, mejor que la otra, la del bulto... te queda. Aunque esa de ahí también ta preciosa...
- ...Mhh...
Y como esta última, fueron todas las respuestas que le dí posteriormente. Sonidos. No más palabras. Y me hubiera quedado probándome y sacándome las cuatro camperas por tiempo indefinido, pero ya no soporté más a la gorda botona siquiátrica, y me terminé comprando una al azar. ¡Qué fastidio!
miércoles, 9 de julio de 2008
Frases célebres
de La Cuqui.
Nombre real: Julia Elissalde
Edad: 2 años y 10 meses
“Mamá, ¿no me preftáf un poco tu computadora que tengo que hafer un trabajito? Vof quedate quietita y no toquef nada que yo ya termino.”
“Yo cuando fea grande quiero fer gorda como Memé”
(Memé = mi madre, su abuela)
(En el almacén del barrio, a un cliente que está parado atrás nuestro haciendo la cola para pagar en la caja y tiene puesta una camiseta amarilla y negra):
“¿No te da güergüenfa?”
(Y no conforme con esto, canta):
“Fe quedó con laf ganaf de falir campeón. Pobrefito, pobrefito... Perañol.”
(En el mismo almacén, otro día (gracias a Dios; porque todo junto me da un ataque) dialogando con uno de los empleados)
¿Y vos cuando vas a tener un hermanito?
(le pregunta inocentemente el muchacho)
“Cuando mi papá tenga ganaf de ponerle la femillita a mi mamá; porque él la tiene en el cuerpo”
(Tiene un xilofón, al que se le pega con un palo como de 25 cm de largo, que tiene una pelotita en la punta, y es de color gris metalizado. Agarrando ese palo y apoyándoselo en una ceja, se aparece en la cocina y me dice):
"Mamá, tengo un pirfing"
(Cuando le pedimos que cante el Feliz cumpleaños en inglés):
“Harry Potter to you
Harry Potter to you
Harry Potter Harry Potter
Harry Potter to you”
(Bajando de la camioneta que la trae del club. Emiliano llora)
“Mamá, qué le pafó a Emiliano?”
Se cayó.
“¿Cómo que fe cayó mi novio?"
¿Cómo tu novio? ¿No era Mateo tu novio?
"Mamá, pero vof dijifte que lof niñof pequeñof cuedían tener muchof noviof...”
(Mirando volver al futuro, en una de las escenas donde está el viejo que parece Einstein)
“Efe un poco fe parefe a Urbano...”
(Por Urbano Moraes, el músico)
Aclaración:
En fin, sí, esto es menú infantil. Y la lista es interminable. Yo creo que subo esta entrada para sentir que estoy haciendo algo de adultos durante 10 minutos. Es que estamos disfrutando de las vacaciones de julio... Disfrutando... padeciendo... es increíble la cercanía que pueden tener en determinados casos estos dos términos.... AAAAAAAAhhhhhhhhhh!!!!!! Sí, o la disfruto o la mato... No, bueno, tengo sobredosis de belleza y agotamiento. No me denuncien.
Nombre real: Julia Elissalde
Edad: 2 años y 10 meses
“Mamá, ¿no me preftáf un poco tu computadora que tengo que hafer un trabajito? Vof quedate quietita y no toquef nada que yo ya termino.”
“Yo cuando fea grande quiero fer gorda como Memé”
(Memé = mi madre, su abuela)
(En el almacén del barrio, a un cliente que está parado atrás nuestro haciendo la cola para pagar en la caja y tiene puesta una camiseta amarilla y negra):
“¿No te da güergüenfa?”
(Y no conforme con esto, canta):
“Fe quedó con laf ganaf de falir campeón. Pobrefito, pobrefito... Perañol.”
(En el mismo almacén, otro día (gracias a Dios; porque todo junto me da un ataque) dialogando con uno de los empleados)
¿Y vos cuando vas a tener un hermanito?
(le pregunta inocentemente el muchacho)
“Cuando mi papá tenga ganaf de ponerle la femillita a mi mamá; porque él la tiene en el cuerpo”
(Tiene un xilofón, al que se le pega con un palo como de 25 cm de largo, que tiene una pelotita en la punta, y es de color gris metalizado. Agarrando ese palo y apoyándoselo en una ceja, se aparece en la cocina y me dice):
"Mamá, tengo un pirfing"
(Cuando le pedimos que cante el Feliz cumpleaños en inglés):
“Harry Potter to you
Harry Potter to you
Harry Potter Harry Potter
Harry Potter to you”
(Bajando de la camioneta que la trae del club. Emiliano llora)
“Mamá, qué le pafó a Emiliano?”
Se cayó.
“¿Cómo que fe cayó mi novio?"
¿Cómo tu novio? ¿No era Mateo tu novio?
"Mamá, pero vof dijifte que lof niñof pequeñof cuedían tener muchof noviof...”
(Mirando volver al futuro, en una de las escenas donde está el viejo que parece Einstein)
“Efe un poco fe parefe a Urbano...”
(Por Urbano Moraes, el músico)
Aclaración:
En fin, sí, esto es menú infantil. Y la lista es interminable. Yo creo que subo esta entrada para sentir que estoy haciendo algo de adultos durante 10 minutos. Es que estamos disfrutando de las vacaciones de julio... Disfrutando... padeciendo... es increíble la cercanía que pueden tener en determinados casos estos dos términos.... AAAAAAAAhhhhhhhhhh!!!!!! Sí, o la disfruto o la mato... No, bueno, tengo sobredosis de belleza y agotamiento. No me denuncien.
jueves, 3 de julio de 2008
Qué hacer con la basura
(Aclaración: Texto prestado. La autora es Patricia, mi mamá)
En general, lo que hacemos es desechar la basura, lo que sobra, lo que molesta, lo que ensucia. Hoy propongo (me propongo) dar otro destino a mi basura interna. Acercarme, tocarla, darle la vuelta, mirarla, de a poquito perder el miedo, y desmenuzarla para comenzar a ver de qué se trata, y para qué sirve, o quizá mejor, cómo nació, de dónde vino.Esa es la manera de comenzar estas notas. Creo que es ya un lugar común escribir a modo de catarsis. Esa ilusión interesante de que, por ahí, quizá, alguien se detenga un minuto en este texto y te diga algo. Esa ilusión de no tener que pedir que te digan algo. Que te ayuden a limpiar la basura.Hay días fastos y nefastos, ya lo decían los oráculos y augures hace miles de años. Para mí, los días fastos son aquellos en que la basura está quietita, que no se me aparece, que no ensucia todo lo que podría haber sido bueno. Y los nefastos, por supuesto, los otros. Por eso propongo algo diferente. Combatirla. La basura. Acercarme y rogarle que no me lo arruine todo. Pero para eso tengo que perder el miedo. Tenemos que hacernos amigas, mi basura y yo.Tengo montones de horas dedicadas supuestamente al tema. Estuve años acostada en un sillón, con alguien detrás, quién piadosamente escuchaba mis relatos (hoy creo que no eran otra cosa que relatos), luego me cobraba y yo me iba aliviada, ciertamente, y convencida de que había barrido "para afuera", como dicen las brujas. Lamentablemente, creo que no funcionó. Digo, creo que los dias nefastos, las horas, los minutos, la invasión nefasta vino para quedarse.En un prestigioso semanario de mi país escribe un tipo ingenioso unos artículos humorísticos (en general para denostar a quién ejerce el gobierno de turno), que son a veces memorables. Una vez, a raíz del tema de los basurales (literalmente hablando), de toda la mugre existente en la ciudad, proponía lo siguiente: Ya que contamos, en la bahía de nuestro puerto, con un cerro que es muy lindo, que se vé todo iluminado de noche, hay hasta un parador en la cima - en realidad una fortaleza, pero bueh -, porqué no constuir otro enfrente con toda la basura, y extender un aerocarril que recorra el tramo entre ambos y muestre la ciudad a los turistas.Yo creo que tomé ésto al pié de la letra. Hasta lo del aerocarril. Sólo que me subo yo solita entre mí misma y mi basura, y me voy bamboleando de un lado a otro, colgada, nauseosa; salgo de tierra firme y me voy a la basura colgada de un hilo. Así es la cosa. Algo tengo que hacer. (Había escrito "halgo", y como no puedo apearme de mi formación analítica, pienso: halgo, hago halgo, hago en presente, estoy haciendo, entonces me quedo tranquila; quizá este comienzo desde el sótano sea hacer algo). Me voy al otro cerro, porque ya es tarde y hay que empezar.
En general, lo que hacemos es desechar la basura, lo que sobra, lo que molesta, lo que ensucia. Hoy propongo (me propongo) dar otro destino a mi basura interna. Acercarme, tocarla, darle la vuelta, mirarla, de a poquito perder el miedo, y desmenuzarla para comenzar a ver de qué se trata, y para qué sirve, o quizá mejor, cómo nació, de dónde vino.Esa es la manera de comenzar estas notas. Creo que es ya un lugar común escribir a modo de catarsis. Esa ilusión interesante de que, por ahí, quizá, alguien se detenga un minuto en este texto y te diga algo. Esa ilusión de no tener que pedir que te digan algo. Que te ayuden a limpiar la basura.Hay días fastos y nefastos, ya lo decían los oráculos y augures hace miles de años. Para mí, los días fastos son aquellos en que la basura está quietita, que no se me aparece, que no ensucia todo lo que podría haber sido bueno. Y los nefastos, por supuesto, los otros. Por eso propongo algo diferente. Combatirla. La basura. Acercarme y rogarle que no me lo arruine todo. Pero para eso tengo que perder el miedo. Tenemos que hacernos amigas, mi basura y yo.Tengo montones de horas dedicadas supuestamente al tema. Estuve años acostada en un sillón, con alguien detrás, quién piadosamente escuchaba mis relatos (hoy creo que no eran otra cosa que relatos), luego me cobraba y yo me iba aliviada, ciertamente, y convencida de que había barrido "para afuera", como dicen las brujas. Lamentablemente, creo que no funcionó. Digo, creo que los dias nefastos, las horas, los minutos, la invasión nefasta vino para quedarse.En un prestigioso semanario de mi país escribe un tipo ingenioso unos artículos humorísticos (en general para denostar a quién ejerce el gobierno de turno), que son a veces memorables. Una vez, a raíz del tema de los basurales (literalmente hablando), de toda la mugre existente en la ciudad, proponía lo siguiente: Ya que contamos, en la bahía de nuestro puerto, con un cerro que es muy lindo, que se vé todo iluminado de noche, hay hasta un parador en la cima - en realidad una fortaleza, pero bueh -, porqué no constuir otro enfrente con toda la basura, y extender un aerocarril que recorra el tramo entre ambos y muestre la ciudad a los turistas.Yo creo que tomé ésto al pié de la letra. Hasta lo del aerocarril. Sólo que me subo yo solita entre mí misma y mi basura, y me voy bamboleando de un lado a otro, colgada, nauseosa; salgo de tierra firme y me voy a la basura colgada de un hilo. Así es la cosa. Algo tengo que hacer. (Había escrito "halgo", y como no puedo apearme de mi formación analítica, pienso: halgo, hago halgo, hago en presente, estoy haciendo, entonces me quedo tranquila; quizá este comienzo desde el sótano sea hacer algo). Me voy al otro cerro, porque ya es tarde y hay que empezar.
miércoles, 2 de julio de 2008
Un sinsabor
Palabras por compromiso
renglones sin sudor
y los otros
cayendo a tus pies
sin vista ni oído
te elevan
Lloro
por no aplastarte
por no castrarte
en tu no osadía
en tu sin pasión.
renglones sin sudor
y los otros
cayendo a tus pies
sin vista ni oído
te elevan
Lloro
por no aplastarte
por no castrarte
en tu no osadía
en tu sin pasión.
Elementos imprescindibles que deberán tener en cuenta de ahora en más los arquitectos
Elementos imprescindibles que deberán tener en cuenta de ahora en más los arquitectos, a la hora de diseñar lugares para festejar cumpleaños, asados, despedidas, bienvenidas, graduaciones, casamientos, cumpleaños de quince, etc:
1) – Un sótano, clandestino, para poder bajar a fumar sin cagarse de frío. Este no podrá ser descubierto en caso de inspección, por lo cual deberá estar muy bien pensado, o podría también incluírsele quizás el viejo y querido don de la invisibilidad.
2) – Un gran ventanal (esto es mayormente para los festejos que ocurren al medio día) en la parte donde se encuentre el mayor número de las personas del festejo, o sea, que siempre esté poblado; desde donde se vea claramente el estacionamiento del sitio, para poder avisar a los conductores pobres (que aún no tengan chicharra), (bueno, o pelotudos), que hayan dejado las luces prendidas.
3) – Un estacionamiento privado, blindado y sin opción de poder ser afanado, sin ningún cuidacoches que te indique cómo o dónde estacionar y/o haya que darle propinas antes o después del festejo.
4) – Un salón llamado “Vip” para meter disimuladamente a todos aquellos a los que no se sabe con quien colocar en la mesa. También podrá enviarse a esta sala a toda la parentela a la que el anfitrión no tenga ganas de soportar demasiado en un evento tan importante para sí mismo. En caso de no tener invitados por compromiso o insoportables, se podrá usar dicho sitio como pieza de “solos y solas”, y así colaborar con la evidente necesidad del ser humano de estar en pareja, acelerando trámites complicados ocasionados por timidez o prejuicios, y evitando también de alguna manera, posibles surgimientos de vínculos ilegales entre personas solas y personas “ocupadas”, ya sea debido a los excesos de estupefacientes dignos de ser ingeridos en esta clase de fiestas, o a la clase de gente haya sido citada.
4 b) -En caso de tratarse de festejadores e invitados liberales, en esta zona podrían realizarse también orgías.
2 b) – Debido al surgimiento de nuevas posibilidades respecto a cuál rincón de la fiesta reunirá mayor parte de gente, todos los sectores deberían estar comunicados visualmente (sólo desde adentro hacia afuera) con el estacionamiento, por el tema de las luces.
2+1 b) - Entonces por supuesto también el sótano debería tener algún tipo de pantalla gigante desde donde se viera la llegada de los invitados en sus vehículos. Esto facilitaría también el hecho de identificar las posibles inspecciones, así estos fumadores tendrían la oportunidad de prepararse moralmente para la desaparición de cierto lapso de sus vidas, durante los cuales, habrá que ver, según decida el arquitecto, si se mantendrán concientes, si pasarán a otros estados, si entrarán en una especie de coma o sueño profundo, etc, mientras padecen la invisibilidad. (A menos que la clandestinidad estuviera muy bien lograda y de este modo se evitarían los cálculos y preocupaciones metafísicas).
1) – Un sótano, clandestino, para poder bajar a fumar sin cagarse de frío. Este no podrá ser descubierto en caso de inspección, por lo cual deberá estar muy bien pensado, o podría también incluírsele quizás el viejo y querido don de la invisibilidad.
2) – Un gran ventanal (esto es mayormente para los festejos que ocurren al medio día) en la parte donde se encuentre el mayor número de las personas del festejo, o sea, que siempre esté poblado; desde donde se vea claramente el estacionamiento del sitio, para poder avisar a los conductores pobres (que aún no tengan chicharra), (bueno, o pelotudos), que hayan dejado las luces prendidas.
3) – Un estacionamiento privado, blindado y sin opción de poder ser afanado, sin ningún cuidacoches que te indique cómo o dónde estacionar y/o haya que darle propinas antes o después del festejo.
4) – Un salón llamado “Vip” para meter disimuladamente a todos aquellos a los que no se sabe con quien colocar en la mesa. También podrá enviarse a esta sala a toda la parentela a la que el anfitrión no tenga ganas de soportar demasiado en un evento tan importante para sí mismo. En caso de no tener invitados por compromiso o insoportables, se podrá usar dicho sitio como pieza de “solos y solas”, y así colaborar con la evidente necesidad del ser humano de estar en pareja, acelerando trámites complicados ocasionados por timidez o prejuicios, y evitando también de alguna manera, posibles surgimientos de vínculos ilegales entre personas solas y personas “ocupadas”, ya sea debido a los excesos de estupefacientes dignos de ser ingeridos en esta clase de fiestas, o a la clase de gente haya sido citada.
4 b) -En caso de tratarse de festejadores e invitados liberales, en esta zona podrían realizarse también orgías.
2 b) – Debido al surgimiento de nuevas posibilidades respecto a cuál rincón de la fiesta reunirá mayor parte de gente, todos los sectores deberían estar comunicados visualmente (sólo desde adentro hacia afuera) con el estacionamiento, por el tema de las luces.
2+1 b) - Entonces por supuesto también el sótano debería tener algún tipo de pantalla gigante desde donde se viera la llegada de los invitados en sus vehículos. Esto facilitaría también el hecho de identificar las posibles inspecciones, así estos fumadores tendrían la oportunidad de prepararse moralmente para la desaparición de cierto lapso de sus vidas, durante los cuales, habrá que ver, según decida el arquitecto, si se mantendrán concientes, si pasarán a otros estados, si entrarán en una especie de coma o sueño profundo, etc, mientras padecen la invisibilidad. (A menos que la clandestinidad estuviera muy bien lograda y de este modo se evitarían los cálculos y preocupaciones metafísicas).
Decepción
Sin flores ni espinas apareciste así
sin avisar, sin nada
como antes
y dolió menos
esperaba más
de vos
de mí
de todo.
(Título sugerido por Graciela, el cual adopté)
sin avisar, sin nada
como antes
y dolió menos
esperaba más
de vos
de mí
de todo.
(Título sugerido por Graciela, el cual adopté)
El viaje (capítulo uno)
Era jueves. Subíamos por las escaleras del hotel, muy cargadas. Ana, dos escalones más arriba.
-Yo hoy almuerzo con papá. ¿Vos qué hacés?
No entendí la pregunta. Habíamos aterrizado hacía dos horas en La Habana.
-No sé...
Soñamos y planeamos este viaje durante mucho tiempo. Ahorramos, pedimos préstamos, recibimos ayuda de nuestros padres y recién ahora lográbamos concretarlo.
Gustavo, el padre de Ana, llevaba dos semanas en Cuba, cumpliendo funciones políticas. Esto nos había facilitado mucho las cosas, como la elección del hotel, el traslado desde el aereopuerto...
-Si querés podés quedarte en la habitación, y sino salí a recorrer el hotel.
El vuelo había sido duro. El avión tenía un aire militar, con aspecto de viejo. Hubieron tormentas y turbulencias, y la manera de aterrizar no fue la tradicional. No fue paulatino. Abruptamente el piloto anguló la punta, y bajamos en picada. Al rededor nuestro venía sentado un grupo de músicos cubanos, que volvían de su primer gira por América del sur. Durante la maniobra sacaron rosarios estampitas y crucifijos de sus bolsos. Rezaban con fuerza.
Aunque aterradas, llegamos a tierra firme sin problemas. Al bajar del avión el aire estaba pesado, el calor era insoportable.Ya de lejos veíamos la estructura del aereopuerto. No se parecía a ninguna imagen de aereopuerto que hubiéramos visto antes. Era mas bien en tonos de grises y beiges. Ya adentro del edificio, todo lo que nos rodeaba tenía esos colores. El vestuario de los funcionarios, los trajes militares, las armas. No había ninguna diferencia entre el clima de adentro y el de afuera. Todo era húmedo, sofocante. Hicimos los trámites correspondientes y salimos a esperar el vehículo que nos llevaría al hotel.
-Yo hoy almuerzo con papá. ¿Vos qué hacés?
No entendí la pregunta. Habíamos aterrizado hacía dos horas en La Habana.
-No sé...
Soñamos y planeamos este viaje durante mucho tiempo. Ahorramos, pedimos préstamos, recibimos ayuda de nuestros padres y recién ahora lográbamos concretarlo.
Gustavo, el padre de Ana, llevaba dos semanas en Cuba, cumpliendo funciones políticas. Esto nos había facilitado mucho las cosas, como la elección del hotel, el traslado desde el aereopuerto...
-Si querés podés quedarte en la habitación, y sino salí a recorrer el hotel.
El vuelo había sido duro. El avión tenía un aire militar, con aspecto de viejo. Hubieron tormentas y turbulencias, y la manera de aterrizar no fue la tradicional. No fue paulatino. Abruptamente el piloto anguló la punta, y bajamos en picada. Al rededor nuestro venía sentado un grupo de músicos cubanos, que volvían de su primer gira por América del sur. Durante la maniobra sacaron rosarios estampitas y crucifijos de sus bolsos. Rezaban con fuerza.
Aunque aterradas, llegamos a tierra firme sin problemas. Al bajar del avión el aire estaba pesado, el calor era insoportable.Ya de lejos veíamos la estructura del aereopuerto. No se parecía a ninguna imagen de aereopuerto que hubiéramos visto antes. Era mas bien en tonos de grises y beiges. Ya adentro del edificio, todo lo que nos rodeaba tenía esos colores. El vestuario de los funcionarios, los trajes militares, las armas. No había ninguna diferencia entre el clima de adentro y el de afuera. Todo era húmedo, sofocante. Hicimos los trámites correspondientes y salimos a esperar el vehículo que nos llevaría al hotel.
lunes, 30 de junio de 2008
El por qué del nombre
Tiene que ver con el vicio que tiene mi marido por tomarme el pelo en mis acciones cotidianas. El asegura que yo vivo entrando y saliendo de diferentes “eras” según la época. Por ejemplo hace un tiempo, fue la del cereal. Sí, tengo que reconocer que abrías cualquier cajón o puertita de placard en mi casa, y se te caían barras de cereales por la cabeza. Luego la euforia pasó, y ya me compraba de a una cada día, si es que tenía ganas de ingerirla. Y así ha pasado con varios productos del mercado. En este caso, hace un par de meses un médico me recomendó (o más bien me recordó), que tomara los malditos dos litros de líquido por día. Entonces dije: “Ahora sí, es el momento. Ya tengo una hija, ya estoy grande, hagamos algo responsable por la salud”. Tomé la resolución. Me fui al Disco con un sueldo a comprar cientos de litros de jugos en sobres, de todo tipo y color. Probé cada promoción y oferta que hubiera, y también cada uno de los menos económicos, que algo bueno tenían que tener. Incluso habían unos bastante novedosos, que podías llevártelos adonde fueras ¡y hacértelos en un vaso individual!
Cuando llegué a casa y me puse a ordenar “el surtido”, Palito me mira, y por todo comentario me dice: “Veo que entramos en la era del jugo”. Esa noche fue que empecé con el armado del blog, y había que ponerle un nombre, así que éste me pareció bastante adecuado y fiel a la etapa que estaba viviendo. Por supuesto esto pertenece al pasado y digamos que ahora ya estoy en una era nueva; pero como dice el libro grande, “hay un tiempo para todo”. Y en ese preciso momento, era el tiempo del jugo.
Cuando llegué a casa y me puse a ordenar “el surtido”, Palito me mira, y por todo comentario me dice: “Veo que entramos en la era del jugo”. Esa noche fue que empecé con el armado del blog, y había que ponerle un nombre, así que éste me pareció bastante adecuado y fiel a la etapa que estaba viviendo. Por supuesto esto pertenece al pasado y digamos que ahora ya estoy en una era nueva; pero como dice el libro grande, “hay un tiempo para todo”. Y en ese preciso momento, era el tiempo del jugo.
domingo, 29 de junio de 2008
Anécdota Cuqui
Este domingo llevé a cuqui al teatro, a ver Cenicienta. Como llegamos sobre la hora, nos tocó en la última fila, pero del teatro La candela, que es chiquito, entonces igual estábamos cerca del escenario y veíamos bien. Es una versión moderna, así que tiene cosas que no son a las que estamos acostumbrados los que nos sabemos la de Walt Disney de memoria. En un momento la madrastra le ordena a Cenicienta que cocine algo en 20 minutos. Entonces Cenicienta queda sola en el escenario y les pide consejo a los niños de la platea a ver qué puede cocinar en tan poco tiempo, para que no la manden en penitencia al altillo. Todos los padres empiezan a soplarle a los niños al oído “papas fritas... moñitas...” etc. Y los niños, que rondan en un promedio de edad de 5 años, (porque sus padres son normales, y los empiezan a llevar al teatro a edades normales), vociferan todo eso. Cuando casi están callados, y Cenicienta a punto de decidirse por tallarines, la Cuqui se para en su asiento, y le dice a viva voz: “Fenifienta! Hafé fámbuches!” A lo que Cenicienta, mientras toda la platea se dio vuelta en una carcajada para ver quien era ese piojo mandón que hablaba sin pudor desde la última fila, le responde: “Qué buena idea... ¿Sándwiches calientes?” Y la Cuqui le dice: “No, hafelof friof que ef máf rápido Fenifienta”.
Sé que quizás dentro de unos años tengamos que hacer algo con esas paletas, pero por ahora nos hacen cagar mucho de la risa, y le aportan a su habitual simpatía y ocurrencia, ese toque que delata que aún es una niña de 2 años que anda por el mundo desparramando sus ideas como si tuviera muchos más.
Sé que quizás dentro de unos años tengamos que hacer algo con esas paletas, pero por ahora nos hacen cagar mucho de la risa, y le aportan a su habitual simpatía y ocurrencia, ese toque que delata que aún es una niña de 2 años que anda por el mundo desparramando sus ideas como si tuviera muchos más.
Vagos
Muchas veces escucho decir que los teatreros son vagos. Creo que el que no lo vive o lo ve de cerca, jamás va a darse cuenta de muchas cosas. Por ejemplo, hoy es sábado, y me podrían decir que es miércoles, que no sólo les creo, sino que me da exactamente lo mismo. Ya no identifico los días de la semana, ni las horas en las que hay que dormir o estar despierto. Cuando duermo sueño, no sólo con mis personajes o parlamentos, sino con los de mis compañeros. Ya casi hago chistes en verso español. Generalmente pongo frases en el msn que pertenecen al guión que estoy trabajando porque me aturde tanto la cabeza que no puedo pensar en otro lenguaje u otro código. Y lo peor, hasta llega a parecerme jocoso y agradable (Felicina es todo esto) a la vista y el oído. Es como una enfermedad. Y si me llego a enfermar de verdad, tengo que ir igual al ensayo, porque sino las escenas no corren. El hecho de estar haciendo un arte colectivo implica que la responsabilidad no sólo es tuya sino para con el grupo. Y no me voy a poner a escribir un sermón stanislavskiano, pero me gustaría contarles a los que la ven de afuera, que por ejemplo ya casi no veo a mis amigos, no voy a los cumpleaños y jamás puedo salir hasta tarde, porque siempre hay algo que repasar. Sin hablar de los días previos a las muestras. Sin nombrar las clases de esgrima a primera hora de la mañana que nos han caído del cielo dos años antes de tiempo por obra y gracia divina.
Y no me quejo de nada de esto en lo más mínimo. Yo lo elegí. Con mucho sacrificio. Es un placer supremo y un privilegio. Pero basta de decir que es un oficio de vagos por favor.
Y no me quejo de nada de esto en lo más mínimo. Yo lo elegí. Con mucho sacrificio. Es un placer supremo y un privilegio. Pero basta de decir que es un oficio de vagos por favor.
sábado, 28 de junio de 2008
Vos (poesía)
Volé
Crucé miedos eternos.
Pinté
Con fuego entre los yesos.
Soñé
Vi el cielo y el infierno
Por vos.
Canté
Jugué con mis desvelos.
Grité
Viajé en un desconsuelo.
Salté
Brindé desde algo nuevo
Por vos.
Bailé
Gocé tiempos violentos.
Reiné
Tu mundo sin dinero.
Planté
Un paraíso entero.
Con vos.
Crucé miedos eternos.
Pinté
Con fuego entre los yesos.
Soñé
Vi el cielo y el infierno
Por vos.
Canté
Jugué con mis desvelos.
Grité
Viajé en un desconsuelo.
Salté
Brindé desde algo nuevo
Por vos.
Bailé
Gocé tiempos violentos.
Reiné
Tu mundo sin dinero.
Planté
Un paraíso entero.
Con vos.
Dando vueltas (canción)
Dando vueltas bajo el sol
ya no importa si estoy mal
Cuando escucho esta canción
sé que tu magia es real
Nunca supe la razón
siempre habrá quien dudará
ya no importa si estoy mal
Cuando escucho esta canción
sé que tu magia es real
Nunca supe la razón
siempre habrá quien dudará
Sólo quiero estar con vos
ya no hay viaje de vuelta
(Estr)
Si te imagino, puedo ser inmortal
No me castigues, sé que te puedo amar
Cada palabra
cada mirada
está naciendo en mí por siempre
Ya no estoy sola
y creo que va a brillar
Dando vueltas
Dando vueltas bajo el sol
tus silencios suenan más
Se me sale el corazón
no preciso pruebas
Te adueñaste del dolor
me robaste la verdad
Ahora es tuya mi prisión
te dedico mi alma
ya no hay viaje de vuelta
(Estr)
Si te imagino, puedo ser inmortal
No me castigues, sé que te puedo amar
Cada palabra
cada mirada
está naciendo en mí por siempre
Ya no estoy sola
y creo que va a brillar
Dando vueltas
Dando vueltas bajo el sol
tus silencios suenan más
Se me sale el corazón
no preciso pruebas
Te adueñaste del dolor
me robaste la verdad
Ahora es tuya mi prisión
te dedico mi alma
Si te imagino, puedo ser inmortal
No me castigues, sé que te puedo amar
Cada palabra
cada mirada
está naciendo en mí por siempre
Ya no estoy sola
y creo que va a brillar
Dando vueltas
¿Por qué no tenés paz?
Siempre te siento quererme, cuidarme, hacerme brillar
sin embargo en tus ojos veo algo...
duele que no puedas tirar ese muro que te aleja
quizás no de mí sino de ti.
Quisiera que entiendas que si yo respiro es por vos,
a todo lo que hago o sueño lo impulsa este amor.
Ojalá un día lograras romper
la pared de tu alma
sin tener que pedirme perdón.
sin embargo en tus ojos veo algo...
duele que no puedas tirar ese muro que te aleja
quizás no de mí sino de ti.
Quisiera que entiendas que si yo respiro es por vos,
a todo lo que hago o sueño lo impulsa este amor.
Ojalá un día lograras romper
la pared de tu alma
sin tener que pedirme perdón.
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